10 de septiembre de 2018 17:38 PM
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Las recientes retenciones debieran ser en dólares y no en pesos

Es como si fuera una pesadilla. De la noche a la mañana los argentinos nos despertamos con la novedad de que los mercados de crédito voluntarios estaban cerrados para Argentina. Y no se trataba de un fenómeno regional, continental ni de los mercados emergentes en conjunto, lo que hubiera desatado una inmediata reacción en la […]

Es como si fuera una pesadilla. De la noche a la mañana los argentinos nos despertamos con la novedad de que los mercados de crédito voluntarios estaban cerrados para Argentina. Y no se trataba de un fenómeno regional, continental ni de los mercados emergentes en conjunto, lo que hubiera desatado una inmediata reacción en la FED deteniendo la suba de tasas de interés e incluso revirtiéndola. No. Se trataba solo y únicamente de Argentina. Hasta ayer mismo una de las diez palabras de técnica económica que más se escuchaban en el país era “desendeudamiento”. Y de golpe y porrazo resulta que el país está endeudado hasta la coronilla¿Cómo es esto? ¿Cómo y por qué Argentina de repente se endeudó a niveles que dificultan su repago aun cuando las tasas de corto plazo en EE.UU. son del 2% anual y las de 10 años solo el 3% anual, niveles muy bajos?

Recapitulemos: cuando este gobierno asumió, el nivel de endeudamiento público, y sobre todo el externo eran bajos. La deuda no era un problema. Sí es cierto que las cuentas estatales estaban en rojo. Pero lo que importaba no era tanto el déficit financiero, sino el operativo: los ingresos corrientes en forma de impuestos cobrados en pesos no alcanzaba el nivel de gastos corrientes, también en pesos. Se decidió financiar este déficit corriente u operativo del Estado tomando dólares del exterior.

El Tesoro recurría a los mercados internacionales colocando bonos en dólares. Pero como necesitaba pesos, le vendía esos dólares al Banco Central a cambio de base monetaria. Esto elevaba la cantidad de pesos en el mercado y corría el riesgo de resultar tan inflacionario como la emisión monetaria lisa y llana. Se decidió que el BC emita a su vez títulos en pesos de corto plazo (Lebac) para absorber la base monetaria creada a través del endeudamiento externo. Es así que por cada dólar de déficit se generaron dos dólares de deuda: primero la deuda contraída con el exterior en dólares, y segundo el dólar de deuda interna en pesos del BC. El déficit operativo desde la asunción de Mauricio Macri valió por dos.

A esta altura, seguramente el lector se está haciendo una pregunta. La misma puede adivinarse y tiene respuesta y la misma es que este mecanismo fue una clara manifestación de mala praxis económico-financiera y hubiera merecido el juicio político del ministro de Economía y de la cúpula del BC. De entrada nomás se estaban generando las condiciones que acabarían con la situación que hoy se vive. El resto de la película es fácil de recordar: como se abusó al extremo del mecanismo de financiar déficit operativo del Tesoro, las cifras de intereses de la deuda externa a pagar comenzaron a subir, al mismo tiempo que el stock de las Lebac también comenzaba a hacerlo. Resultado final: bola de nieve de deuda externa y bola de nieve de deuda interna. Cada cual más voluminosa y onerosa. De repente el financiamiento externo se corta, y las autoridades quedan pedaleando en el aire como en los dibujos animados. Y la verdad es que aun hoy siguen en ese estado de pedalear en el aire. Es fácil advertir porqué: continúan focalizando exclusivamente el déficit operativo del Tesoro, como si estuvieran en la misma situación que cuando ingresaron al gobierno, y ello aún cuando en el Powerpoint oficial que se filtró figura claramente que los intereses de la deuda externa de 2019 son 3,3% del PBI y además el déficit cuasifiscal del BC supera con creces el 3% del PBI por efecto de la suba de la tasa al 60%.

Por lo tanto, cabe concluir que si el déficit operativo para 2019 ya se estaba proyectando en 1,3% del PBI para el año próximo, siendo los intereses de la deuda externa casi el triple hubiera convenido que las retenciones a la exportación que se pusieron hubieran sido en dólares en vez de en pesos, a fin de ir recaudando dólares para pagar los intereses de la deuda. Es necesario terminar de entender que lo que falta en la economía argentina son dólares y no pesos. Los pesos, en última instancia, en circunstancias extremas pueden emitirse en 24 horas. Los dólares en cambio pueden no conseguirse nunca, bajo determinadas circunstancias.

Pero ocurre que las autoridades están con una inercia que los ubica actuando a la manera de autómatas, pensando la realidad siempre de la misma manera aunque las circunstancias hayan cambiado radicalmente. No solo los errores iniciales de esta administración fueron garrafales. El problema ahora no es ese. El problema es que, alarmantemente, no hay evolución conceptual en las autoridades quienes reaccionan siempre igual, como si todavía estuviéramos frente a mercados financieros internacionales dispuestos a financiar a a la Argentina. En vez de proponerle al FMI dejar el déficit operativo en 1,3% para 2019, pero bajar el agujero de los intereses de la deuda del 3,3% al 2%, prefieren bajar a cero el déficit operativo en pesos y dejar el faltante de divisas en concepto de intereses en 3,3%. Una verdadera incongruencia que delata el pobre poder de conceptualización de la economía que se realiza desde el Palacio de Hacienda y el Banco Central.

Fuente: El Cronista

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