14 de septiembre de 2018 15:42 PM
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GEA Uruguay exhibe robot de ordeñe, porque la tecnología es “una realidad”

El de GEA es uno de los pocos stands dedicados a la lechería. El supervisor técnico de GEA Uruguay expresó que según su visión la falta de empresas del rubro no obedece necesariamente a la situación del sector sino a “las decisiones que toma cada empresa".

El productor lechero uruguayo “está abierto a incorporar nuevas tecnologías. Hay algunas inquietudes puntuales que tenemos que recorrer antes de decir que Uruguay como país va a estar masivamente utilizando esa tecnología, aunque tarde o temprano va a pasar” y será “una realidad”, dijo Dennys Pereira supervisor técnico de GEA Uruguay. “Cuando el productor pueda estabilizar sus cuentas va a buscar esta tecnología”, agregó en relación al robot de ordeñe que GEA exhibe en la Expo Prado.

GEA Uruguay tiene 20 años en el país y 17 participando en la Expo Prado, 11 de ellos con el tambo de ordeñe. Sus instalaciones están recostadas sobre la Av. Buschental entre la Circunvalación del Ruedo y la calle Domingo Ordoñana, pegado al galpón de las lecheras.

Es uno de los pocos stands que se pueden encontrar en la Expo Prado dedicados a la lechería. Dennys Pereira, supervisor técnico de GEA Uruguay expresó que según su visión la falta de empresas del rubro lechero no obedece necesariamente a la situación del sector sino que más bien a “las decisiones que toma cada empresa. En nuestro caso tenemos el tambo que nos impulsa muchísimo y marca la diferencia”, porque mientras dura la Expo Prado “las vacas deben ordeñarse y alguien tiene que ocuparse del tambo, y hace muchos años que el tambo es de GEA”, dijo.

Para la empresa “hay tres cosas fundamentales: el tambo, el local que ya es una tradición y lo tercero que la mayoría de los tambos uruguayos trabajan con nosotros”, dijo. A todo eso se suma otro punto fundamental es “el robot que exhibimos junto al local y que es una tecnología nueva que necesita una feria como el Prado” para ser exhibida.

GEA es una empresa que “fundamentalmente se dedica a maquinaria y equipamiento para tambos con un portafolios muy amplio de productos: los equipos de ordeñe, tanques de frío, amamantadoras, mixers, gestión de efluentes y soluciones de confort animal que incluyen pisos de goma, bebederos, cepillos, ventiladores. Pero lo que más se destaca este año es el robot de ordeñe, que es la estrella”, apuntó, y añadió que “la fortaleza de la empresa no son las maquinarias sino el servicio y la posventa las 24 horas con servicios de urgencia”.

EL robot es “una unidad de ordeñe fundamentalmente voluntario. Esto es que la vaca visita al robot de forma voluntaria con dos finalidades: comer y ordeñarse”, explicó Pereira.

Con una actividad de 24 horas todos los días, “el robot se ocupa de la vaca, se encarga de que el animal ingrese al box a través de una caravana, cuando la vaca entra al box ella es identificada, recibe el alimento y es ordeñada”. En ese proceso “la pezonera limpia, estimula y desinfecta el pezón; el robot se encarga de identificar si la leche es apropiada para ir al tanque y ser remitida a planta, o si tiene alguna alteración. En caso de tenerla va a ser ordeñada pero la leche es desviada a un drenaje”.

“El robot ordeña sin que sea necesaria la presencia física de una persona” y “todos los datos son guardados en una computadora. El personal del tambo, el veterinario deben visitar el robot o la computadora conectada porque ante casos determinados tanto el robot como la computadora van a emitir alarmas”, dijo.

Paralelamente “mediante una aplicación se recibe la información en el teléfono de los responsables del tambo. La aplicación permite la información inmediata de lo que sucede, por ejemplo que hay un corte de luz, que algo importante ha pasado con una vaca, y según el rol de la personas se da un permiso y determinada alarma para consultar. A la vez cuando un robot deja de funcionar un técnico de GEA recibe la alarma inmediatamente sobre el problema, sea de cualquier naturaleza, porque puede ser algo físico del robot o del software que necesita alguna actualización”.

CAPACIDAD DE ORDEÑE.

“Muchas veces se habla de vacas ordeñadas por box, pero también se debe hablar de litros. El robot de GEA puede ordeñar de 60 a 70 vacas por box, o 3.000 litros de leche”, apuntó el supervisor técnico.

El primer robot que funcionó en Uruguay está en INIA, ahora son dos robots que están funcionando hace un año y ordeñan 80 vacas por día.

BRECHA TECNOLÓGICA.

En Europa la realidad es diferente a Uruguay porque “la mayoría de los tambos nuevos que se establecen ya lo hacen con robots. Aquellos tambos que ya funcionan con sus establecimientos armados pero que necesitan ser modificados, agrandados, etc., piden presupuesto incluyendo el robot. O sea que casi un cien por ciento de los tambos que necesitan un cambio consultan sobre el robot porque es una tecnología asumida”.

Pero “la realidad es que el robot va de la mano de la cantidad de vacas que se tengan en el tambo. Hay un robot que puede ordeñar más de mil vacas, funciona sobre una plataforma rotativa sobre la que se arman los box y se pueden ordeñar 40 vacas a la vez hasta 72”, es una tecnología “pensada para ordeñar más de mil vacas”.

EL TAMBERO URUGUAYO ESTÁ ABIERTO A INCORPORAR NUEVAS TECNOLOGÍAS.

El productor uruguayo “está abierto a incorporar estas nuevas tecnologías. Hay algunas inquietudes puntuales que tenemos que recorrer antes de decir que Uruguay como país va a estar masivamente utilizando esta tecnología, aunque tarde o temprano va a pasar, es una realidad”.

Independientemente de esa realidad en Uruguay está el tema económico, pero “cuando el productor lechero pueda estabilizar sus cuentas con la leche a un valor también estabilizado muchos tamberos van a buscar esta tecnología”, afirmó Pereira.

Ahora bien, “hay un dato muy importante” vinculado a los robots y es que “como equipo, comparado a un tambo convencional equipo por equipo, el robot es más caro, pero el robot ofrece una tecnología superior a la del tambo convencional. El ahorro comparativo viene del costo de la obra civil de la construcción dado que el tambero tiene que gastar equis dinero para armar un predio para un tambo convencional, pero usando un robot necesitará menos dinero. Entonces en la sumatoria el robot ya no es tan caro”, razonó.

“Otro punto importante es que el productor uruguayo que tiene su sistema pastoril entienda que el robot puede funcionar en ese sistema. En Europa y Estados Unidos las vacas están encerradas y la comida se pone en la boca de la vaca sin hacer el manejo de pasturas, pero en la medida que en Uruguay logremos aplicar el concepto de manejo de parcelas, que la vaca sale de la parcela A, pasa por el robot para ordeñarse y comer y tiene que ir a la parcela B, teniendo el robot como un punto de pasaje en el camino, esto pasa a funcionar en un sistema pastoril voluntario. Esa realidad es muy común en Australia”, señaló.

“No es que el robot no está pensado en sistema pastoril, sí lo está. Nosotros desde el tambo tenemos que integrar el robot al sistema pastoril”, concluyó.

Fuente: todoelcampo.com.uy

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