17 de septiembre de 2018 13:53 PM
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Exportar ideas, no solo carne y granos

La semana pasada, dos noticias reconfortaron al sector tecnológico nacional: Fhacktions, un videojuego móvil, se posicionó entre los mimados de la gigante estadounidense Google. Por el otro lado, Sony confirmó su deseo de incoporar a Malavisión y a otros mitos al catálogo de la emblemática consola PlayStation 4. Para muchas personas podrán parecer simplemente unos […]

La semana pasada, dos noticias reconfortaron al sector tecnológico nacional: Fhacktions, un videojuego móvil, se posicionó entre los mimados de la gigante estadounidense Google. Por el otro lado, Sony confirmó su deseo de incoporar a Malavisión y a otros mitos al catálogo de la emblemática consola PlayStation 4. Para muchas personas podrán parecer simplemente unos juegos, productos de ocio irrelevantes, pero no están viendo la fotografía completa.

Cualquier visibilidad y reconocimiento internacional que se otorgue al entorno emprendedor local siempre será relevante, sobre todo en la era de la mentada economía naranja (o creativa) y de la economía digital. El desarrollo económico creativo propicia oportunidades infinitas, apuntó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El Centro de Informaciones y Recursos para el Desarrollo (CIRD) señaló que las industrias culturales y creativas (ICC) en Paraguay contribuyen con el 4,1% del Producto Interno Bruto (PIB) y representan aproximadamente el 0,5% de las exportaciones totales. Un reciente estudio del BID indicó que sectores como el audiovisual y software han tenido un desempeño dinámico en los últimos cinco años, con tasas de crecimiento anuales superiores al 20%. Esto representa un gran potencial a futuro, considerando la demanda internacional y los precios competitivos de la economía paraguaya, remarcó.

Estos números son más alentadores si se tiene en cuenta que el Estado paraguayo ni siquiera invierte el 1% del PIB en proyectos de ciencia e innovación, según datos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Vale destacar que, en los últimos años, compañías privadas e instituciones públicas han desarrollado numerosos eventos para impulsar la industria creativa con la formación de startups (empresas tecnológicas emergentes) que ofrezcan soluciones a problemáticas sociales. No obstante, aún falta demasiado por hacer y esto se puede ver en los reclamos de los propios emprendedores.

BANCA DIFÍCIL. Dialogando con desarrolladores de software y entusiastas de Pymes, he escuchado un mismo clamor: no hay facilidad a la hora de obtener financiamiento para catapultar o sostener los proyectos. Y no estamos hablando de conseguir donaciones ni aportes voluntarios, sino de créditos financieros. Los bancos, las financieras y cooperativas aún no dimensionan el potencial del rubro creativo por lo que no incluyen un producto crediticio especial, con tasas ventajosas, para inversiones en este campo. Según expresaron los consultados, el sector financiero aún toma como muy arriesgado solventar el emprendedurismo digital. Esto último fue confirmado por un ejecutivo extranjero de un conocido banco de plaza, quien prefirió quedar en el anonimato.

Paraguay tiene a su favor un gran bono demográfico. Mentes jóvenes se están formando y la posibilidad de brindar contenido de valor agregado al mundo es muy grande. En el pasado varias creaciones intangibles fueron exportadas con éxito y deleitaron a consumidores extranjeros.

Las economías digital y creativa requieren un respaldo integral, que inicie por el Estado, tenga su respectivo apoyo privado y, sobre todo, que incluya al sector financiero, el cual necesita abrir paso a las innovaciones. De lo contrario, seguiremos luciéndonos solo con carne y granos, teniendo un rico stock de ideas guardadas en la alacena.

Fuente: UH

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