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19 de septiembre de 2018 16:01 PM
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Preocupa al Gobierno que la pelea entre EE.UU. y China ponga freno al precio de la soja

El commodity volvió a tocar su valor más bajo en diez años

El consenso entre los funcionarios del Ejecutivo es que el campo será el motor de la economía en 2019. Sin embargo el crecimiento agigantado en la guerra comercial entre Estados Unidos y China es el freno para que los precios de lasoja muestre valores a la alza. Por el contrario, de continuar la discusión entre ambas potencias, se anticipan cotizaciones que no se veían desde diciembre de 2008 cuando la oleaginosa tocó el piso de u$s299 la tonelada, hecho que se repitió ayer.

Ayer el gobierno chino informó que agregará u$s60.000 millones adicionales en productos estadounidenses a su lista de aranceles de importación, en represalia por los gravámenes planeados por el presidente Donald Trump sobre u$s 200.000 millones en productos del gigante asiático.

Desde la consultora Rafaela Capital, su director Fernando Camusso, señaló a BAE Negocios que “cada vez que Trump habla, hay commodities cayendo lo cual es preocupante es un futuro impacto en la economía argentina”.

Efectivamente. Hoy nada indica que China retroceda en su pelea. Lo que habla a las claras que tiene suficiente espalda para continuarla hasta las última consecuencias. “A lo mucho se desprenderán de algunos bonos del Tesoro norteamericano y terminarán no financiándolos”, dijo Camusso.

La misma percepción la tienen en el mercado granario. En diálogo con este diario, desde la consultora PBY Agro, Gustavo Picolla sostuvo que “es muy jugado lo que dice el Gobierno, dado que depende de que haya una buena cosecha y eso está en manos del clima.

“Pero el problema es que China seguramente vendrá a Sudamérica a comprar lasoja, lo que hará que su precio suba desde ya pero estará frenado a partir del arancel que tiene EE.UU., lo que significa que su tope será lo que se vea en Chicago”, explicó Picolla.

Esto quiere decir que está todo atado con alambres. Deben darse una serie de variables para que el Gobierno reciba los dólares del campo. Y si bien todo indica que la campaña de soja llegaría a los 54 millones de toneladas, lo que a valores FOB de mayo de 2019 se traduce en u$s19.250 millones de ingresos. En 2017, el complejo granario marco divisas por u$s21.400 millones.

Por lo pronto si el tipo de cambio sigue en alza, el productor se verá forzado a retener el grano y para eso mira la tablita de las retenciones para saber cuándo le conviene vender; y ni hablar si no se frena la inflación, lo que impacta en los costos de producción.

Camusso estimó que seguramente “el FMI le va a adelantar el dinero”, aunque -“si en cinco meses cambia todo”- se preguntó: “cómo se va cerrar el programa al 2020 si hoy no hay equilibrio fiscal primario, en donde el 60% lo pone el agro, más allá de que esa situación sea transitoria”.

Dependerá todo de si el Gobierno cumple con su palabra de no cambiar las retenciones. Que en el caso de los granos por cada $4 exportado se pague un dólar. Si eso se modifica, la liquidación tardará en llegar. El presupuesto del 2019, que en breve debatirá el Congreso, establece un tope del 33% a los derechos de exportación. Deberá el campo todavía “poner el hombro en el momento preciso”, como dijo el presidente de CRA, Dardo Chiesa días atrás.

Fuente: Bae

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