20 de septiembre de 2018 17:09 PM
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¿Son útiles los intercambiadores de calor para las naves avícolas?

Hace ya tiempo que se conoce un sistema de ahorro en el consumo de energía en las naves de las explotaciones avícolas que no implica tener que renunciar al confort térmico de las aves dentro de las naves y de ahí el papel de los intercambiadores de calor. La eficiencia energética de las instalaciones de […]

Hace ya tiempo que se conoce un sistema de ahorro en el consumo de energía en las naves de las explotaciones avícolas que no implica tener que renunciar al confort térmico de las aves dentro de las naves y de ahí el papel de los intercambiadores de calor.

La eficiencia energética de las instalaciones de hoy en día permite garantizar que la temperatura y la humedad sean las adecuadas para conseguir una crianza correcta, pero incorporar elementos que disminuyan el gasto también se valora mucho, como es el caso de los intercambiadores de calor.

La instalación de un recuperador de calor de alta eficiencia energética permite reducir al máximo las pérdidas energéticas debidas a la ventilación mínima en el interior de las naves. Ventilación mínima imprescindible que hay que mantener durante la vida de las aves para mantener los niveles apropiados de temperatura y humedad y permitir un intercambio de aire suficiente para prevenir la acumulación de gases nocivos dentro de las naves.

Un recuperador de calor es un intercambiador térmico, en el que se produce un intercambio de calor entre el volumen de aire de extracción, ya climatizado, y el volumen de aire de admisión, sin climatizar.

Este intercambio de calor se tiene que producir sin que se mezcle el aire de los dos circuitos. La ausencia de contacto de un aire con el otro es imprescindible para no romper uno de los puntos clave de la bioseguridad de una explotación avícola. El intercambio de calor implica un menor consumo energético, pero esta reducción del consumo no es todo ahorro, hay que restarle el consumo energético del propio recuperador de calor, que debe ser el menor posible para que se consiga un consumo global razonable de todo el sistema.

En invierno el sistema funciona calentando el aire frío que entra del exterior, mientras que en verano permite enfriar el aire caliente del exterior.

Los intercambiadores disponen de unos filtros que reducen el nivel de contaminantes, con lo que se mejora considerablemente la calidad de dicho aire. Los intercambiadores de calor renuevan el aire de la nave conservando gran parte del calor interior y con ello además contribuyen a conservar la calidad de la cama por un efecto de extracción de la humedad de la nave.

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Hecho de enorme trascendencia en unas crianzas de pollos en que cada vez es más estricta la valoración de la calidad de las canales en las plantas de procesamiento, la cual está supeditada primordialmente al estado de la cama, además de mejorar el bienestar animal de las aves que se crían.

Sus superficies han de ser de unos materiales que tengan muy buena transmisión térmica, y a su vez que sean capaces de soportar los elementos corrosivos que transporta el aire en su salida, como el amoniaco. Si no se filtra convenientemente el aire antes de hacerlo pasar por el intercambiador, el polvo que lleva el aire se fijará en él de forma continua y se irá obstruyendo, cubriéndose la superficie de intercambio de temperatura de dicho polvo.

De esta forma rápidamente se irá disminuyendo la capacidad del aparato, necesitándose de un mantenimiento de limpieza de la superficie de intercambio muy constante, para mantener los parámetros de control ambiental dentro de los valores correctos.

Normalmente se presenta como una caja con unas embocaduras y unos filtros que permiten realizar dicho intercambio, colocándose en las unidades de ventilación mecánica que incorporan los ventiladores de impulsión y retorno del aire de la nave

Es importante que se valore la eficiencia del intercambiador que se vaya a utilizar según las características de nuestras instalaciones y por tanto según el caudal de aire necesario y de la diferencia de temperatura entre el aire exterior y el interior de la nave. Cuanto mayor sea el caudal de aire, menor será la eficiencia del recuperador y cuanto mayor sea el gradiente térmico o la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior, mayor podrá ser su eficiencia.

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Ventajas

  • Las ventajas que claramente definen la posible utilización de los recuperadores de calor, estarían encabezadas por la mejora en la eficiencia energética al recuperar el calor del sistema de ventilación mecánica y ahorrar energía.
  • La versatilidad del sistema además permite su implantación con equipos de alta eficiencia provenientes de energías renovables.
  • Todo este ahorro va a suponer un menor gasto económico que contribuirá a mejorar el balance de resultados de la explotación.

Por tanto es necesario efectuar un estudio económico para analizar la viabilidad del sistema, que permita conocer si la amortización del sistema que se va a instalar se revertirá en poco tiempo. Una vez vistas y estudiadas las ventajas e inconvenientes de la incorporación de los intercambiadores de calor a nuestras naves, saldrá con casi seguridad un claro si a su instalación.

Fuente: avicultura.info

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