22 de septiembre de 2018 16:06 PM
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Autosuficiencia alimentaria: ¿Es posible? ¿Es deseable?

No siempre es rentable gozar de una producción alimentaria autónoma

El nuevo gobierno que entrará en funciones el primero de diciembre ha planteado, como uno de sus objetivos de política agrícola, alcanzar la autosuficiencia en cuatro cultivos básicos: maíz, frijol, trigo y arroz. Dicha propuesta suena bien, en tanto que busca que el país no dependa de importaciones y goce de mayor autonomía; sin embargo, el problema comienza cuando se trata de aterrizar este concepto, sobre todo a largo plazo.

¿Qué pasa, por ejemplo, si hay malas cosechas por fenómenos climáticos? Gran parte de la producción de frijol y de maíz se desarrolla en tierras de temporal, mientras que el arroz y el trigo consumen grandes cantidades de agua que en muchas regiones es un recurso escaso.

Si lo vemos en términos de empleo, estos cuatro cultivos absorben muy poca mano de obra, así que para ser competitivos deben mecanizarse y, en lo posible, manejarse en grandes extensiones de tierra, las cuales no abundan en nuestro régimen agrario, dominado por el minifundio.

Si lo vemos en términos de PIB agrícola, los cuatro productos entran en la categoría de los commodities, cuyos precios están determinados por los mercados internacionales, y aunque se generen en grandes volúmenes, su precio unitario es muy bajo.

En el mundo de hoy, ya no quedan países autosuficientes. Las potencias agrícolas como Estados Unidos, Canadá o Argentina, ubicadas en latitudes templadas, deben importar productos tropicales, como café, cacao, azúcar, aceite de palma, ciertas frutas y hortalizas fuera de temporada. Mientras que los gigantes tropicales como Brasil, Indonesia, Malasia y Vietnam deben importar productos de clima templado, como trigo o canola.

Países con territorios pequeños, desérticos o montañosos, como Japón, Suiza, Holanda, Dinamarca e Israel, importan grandes cantidades de materias primas de origen agrícola o pecuario, las transforman y las exportan con una alta dosis de valor agregado: alimentos para bebés, concentrados proteicos, dulces, chocolates y embutidos selectos.

La logística juega también un papel importante, ya que transportar maíz blanco de Sinaloa a Mérida cuesta mucho más que bajarlo de Nueva Orleans a Progreso; trasladar frijol negro de Zacatecas a Chiapas puede costar más que llevarlo de Michigan a Veracruz, si se contabiliza el transporte y el almacenamiento.

El hecho de que algún bien sea de primera necesidad no justifica que deba producirse localmente a cualquier precio. Hace muchos miles de años, antes de que pudiera escribirse la historia, la humanidad aprendió que, mediante el intercambio de productos y servicios, podía alcanzar mayores niveles de bienestar y desarrollo.

Salvador Sánchez, Socio Líder de la Industria de Agronegocios de Deloitte

Francisco Mayorga Castañeda, Especialista en Agronegocios

Fuente: www.liderempresarial.com

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