24 de septiembre de 2018 00:45 AM
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Pilotos de precisión: con maquinaria y genética, El Bagual triplicó los rindes

El campo tiene 800 hectáreas, entre el sudeste de Córdoba y sudoeste de Santa Fe. Siembras y aplicaciones variables, claves.

esde 2006, cuando adquirió el primer equipamiento de agricultura de precisión, Alejandro Antonini asegura que hubo un antes y un después en la forma de producir granos. Fue a partir de la compra del piloto automático 500 EZ-Steer y el EZ Boom para el corte automático de secciones en una pulverizadora, que El Bagual transformó su modelo de producción.

Integrante de una empresa familiar, el productor dirige junto con su hermana Valeria un establecimiento agrícola de 800 hectáreas. Fundado en 1997 por su padre Ricardo, el campo tiene la mitad de la superficie en la zona de Cruz Alta y Los Surgentes, en el sudeste de Córdoba, y el resto en la zona de Bustinza, en el departamento santafesino de Iriondo. Allí, a menos de 80 kilómetros de distancia entre uno y otro, la soja, el trigo y el maíz ocupan partes iguales. Todo dentro de un manejo que tiene a la agricultura de precisión como la principal responsable para que los suelos, clase uno, expresen todo su potencial.

“La meta del establecimiento es sacar la mayor cantidad de granos por hectárea, con el menor costo”, asegura Antonini.

Su estrategia desarrollada desde hace más de 12 años tiene cada vez más seguidores. Una muestra del interés creciente por la adopción de la agricultura de precisión fue el 17° Curso Internacional organizado esta semana por el Inta Manfredi. La actual edición contó con la participación récord de 50 empresas exhibiendo equipos y software.

 

Tendencia creciente

Desde aquel primer piloto automático y el banderillero satelital, la adopción de máquinas precisas por parte de Antonini siempre tuvo una tendencia creciente. Además de la búsqueda continua de mejores rendimientos y menores costos, el productor está analizando la posibilidad de valerse de la agricultura de precisión para recuperar un bajo en la zona de Los Surgentes, inutilizado desde hace 10 años por la presencia sobredimensionada de la napa.

Desde que El Bagual comenzó a producir hace 21 años, los rendimientos se multiplicaron hasta por tres, según reconoce Antonini. Los grandes responsables de este salto productivo –de acuerdo con su valoración– son la genética aplicada en las semillas y la agricultura de precisión. “En soja arrancamos con 20 quintales por hectárea y hoy estamos en más  de 55 quintales. En maíz sucedió otro tanto: de 60 quintales nos fuimos a más de 120 quintales por hectárea”, comparó el productor. Además, con el uso de las densidades de siembra, aplicaciones variables y cortes por sección, afirma que los costos se redujeron 15 por ciento.

“En los ambientes buenos supimos potenciarlos con mayor densidad de semillas y en los malos a disminuir el paquete”, reconoció el productor.

 

Arriba de la máquina

Antonini, junto a su sobrino Juan Ignacio Violini y al encargado del establecimiento, Martín Cabral, se reparten las labores a campo. “Yo me encargo de las aplicaciones y la fertilización líquida; mi sobrino de la fertilización sólida y de la cosecha y el encargado de la siembra”, indicó el productor.

Todo el equipamiento, que es propio, cuenta con agricultura de precisión. La sembradora, una John Deere 1740 neumática, trabaja con con piloto automático monitoreo de siembra avanzado, dosis variable y corte automático. “El año pasado sobre el monitor FMX de la sembradora se pusieron los kit de agricultura de precisión para hacer siembra variable por ambiente, con los mapas de precisión”, destacó Antonini.

Como parte del menú agrícola en El Bagual, el maíz, el trigo y la soja incluyen manejos con diferentes densidades, fertilizaciones variables, sólidas y líquidas, y con micronutrientes.

La pulverizadora, una Caimán SPH con transmisión hidroestática, tiene un monitor TMX 2050, control de dosis y corte por secciones. Además de una fertilizadora de sólidos Fertec de 6.000 litros con piloto automático y dosis variable.

La cosechadora, una John Deere S660, cuenta con monitor de cosecha. A la soja y el trigo los recolecta con un draper de 35 pies, mientras que al maíz lo hace con una plataforma de 13 surcos.

El plantel de maquinaria lo integran, además, tres tractores, todos equipados con sistema de guía automático.

El próximo paso será incorporar en la pulverizadora y en la sembradora el giro automático en cabecera. “Todo contribuye a que se ahorre tiempo y horas de trabajo. Hacemos más hectáreas por unidad de tiempo”, justificó Antonini.

 

Nivelar el suelo

Desde hace aproximadamente 10 años, El Bagual tiene en la zona de Cruz Alta un lote de 40 hectáreas del cual no puede disponer para la agricultura. El nivel de la napa en esa zona del departamento Marcos Juárez hace que ese suelo clase uno no esté en condiciones productivas.

Con la ayuda de la agricultura de precisión, Antonini evalúa regresar esa superficie a la producción. Es a partir de un equipamiento de nivelación de suelo de la empresa Trimble.

El sistema se denomina Field Level y funciona con GPS, lo que permite reducir el tiempo requerido para realizar las tareas de nivelación.

La tecnología GPS para la nivelación de terrenos puede ser utilizada efectivamente para aumentar el rendimiento de un cultivo y mejorar el uso del agua. Los principios de operación para la nivelación del terreno constan de tres pasos: levantamiento de datos, diseño y nivelación. En el primer paso, el operador hace un relevamiento de datos del campo a nivelar; luego, basándose en esta información, se crea un diseño con un mapa de prescripción que optimice de la mejor manera el nivelado del suelo. Finalmente, se nivela el lote, con un tractor y un sistema de palas, con la guía GPS.

Fuente: La Voz

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