1 de octubre de 2018 12:20 PM
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De Ángeli, el hombre que cambió la ruta por el saco y la corbata

Como ya hemos comentado en ediciones anteriores de esta columna, semanas atrás el Gobierno decidió modificar su esquema impositivo a través del cobro de derechos de exportación de tres o cuatro pesos por dólar exportado, dependiendo del producto que se trate. Ante esta nueva regla de juego que se le impone a todo el sector […]

Como ya hemos comentado en ediciones anteriores de esta columna, semanas atrás el Gobierno decidió modificar su esquema impositivo a través del cobro de derechos de exportación de tres o cuatro pesos por dólar exportado, dependiendo del producto que se trate. Ante esta nueva regla de juego que se le impone a todo el sector exportador y en particular al sector agroindustrial, el humor del campo hacia la administración de Mauricio Macri comenzó a tener diferentes matices.

Si bien es cierto que la visita del Presidente a la Jornada Nacional del Agro, realizada por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), puso un poco de paños fríos y suavizó la crítica del sector hacia las políticas oficiales, el descontento no se terminó. Los productores interiormente saben que el país está necesitado de ingresos, pero también que son siempre los mismos los que pagan el pato de la boda. Y además sospechan, seguramente con bastante razón, que el esfuerzo que se les pide que hagan ellos, no es el mismo que realizan otros sectores, como la clase política en particular.

Por su parte el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, envió al Congreso Nacional el proyecto de Ley de Presupuesto en el cual se contempla que los derechos de exportación pueden crecer hasta el 33%, otorgándole esa potestad al Poder Ejecutivo Nacional hasta el 31 de diciembre de 2020.

Y en medio de la configuración de este nuevo escenario, aparecen voces defendiendo una medida a la cual tanto se opusieron. Es el caso del ex productor y actual senador nacional Alfredo De Ángeli, es paradigmático. Por eso en la entrega de hoy decidimos publicar una charla que tuvimos con el ex dirigente gremial devenido en legislador, en el que además de intentar comprender cuál es su mirada sobre los nuevos derechos de exportación también hablamos de otros temas fundamentales para el agro argentino.

—Se podría decir que sos un defensor nato del sector agropecuario. Te hiciste conocido al amparo de la Resolución 125 y seguramente por eso llegaste a ser hoy senador nacional, por tu lucha contra lo que eran aquellas retenciones móviles que buscó imponer el kirchnerismo. Ahora, alejado de la actividad productiva y siendo legislador, ¿cómo explicás los nuevos derechos de exportación impuestos por Mauricio Macri? 
—Yo sigo estando en contra de las retenciones. Hasta el mismo presidente Mauricio Macri está en contra de las retenciones…

—Está en contra pero vuelve a poner retenciones móviles… 
—Pero nada que ver con lo que eran las otras. Estamos en un momento difícil del país. Yo insisto en que lo importante es que el Presidente sabe que son malas para la economía del país, pero las necesita. Además no es al único sector al que le puso retenciones, es una imposición común para todos los que exportan. Tampoco te olvides de que en otros momentos, además de ponernos más impuestos, nos agredían, nos insultaban.

—Claro, pero llega un momento en que la gente quiere ver resultados. Y vos me estás diciendo que nos tratan bien, pero nos matan igual.
—Yo tengo claro que el Presidente, ni bien pueda, va a eliminar las retenciones.

—¿Pero entonces porqué mandan al Congreso una Ley de Presupuesto donde dice que están vigentes hasta el 31 de diciembre de 2020? 
—Bueno, eso hay que votarlo en el Congreso. Creo que las puede poner, pero en algún momento las vamos a tener que sacar porque sino, no hay forma. Las retenciones son una discusión que yo tengo hacia adentro del espacio político al que pertenezco, e insisto en que estoy en contra. Pero tenemos un país quebrado.

—Se suponía que Cambiemos tenía un plan para el país que recibió. 
—El Presidente tiene claro hacia dónde vamos, lo que pasa es que hay una diferencia entre armar la carpa y plantar un árbol. Si armás la carpa vas a tener sombra enseguida, pero la política del presidente Macri es plantar un árbol. Y esto es a largo plazo, vamos camino a ser un país en serio. Donde realmente dejemos de tener crisis como las que ya estamos acostumbrados. Yo le creo al Presidente cuando dice “espero que ésta sea la última crisis”. Tenemos que salir de esas crisis recurrentes que vivimos cada 8 ó 10 años.

—Pero siempre se aplica la misma solución, la solución que después termina fallando. Cada vez más impuestos a los mismos sectores. 
—Acá todavía falta generar confianza. No se logró lo que pensábamos y si no se cambian algunas cosas, las empresas no vienen a invertir.

—Si no fueras senador, si todavía fueras productor agropecuario, ¿no te sentirías defraudado?
—No, en el estado que está el país no. Si el presidente Macri, que es un hombre que dice la verdad, tuvo que llegar a esta situación es porque de otra manera el país estallaba.

—¿Y te parece que hay errores propios durante la gestión?
—Sí, por supuesto que hay errores propios. Pero hay gente valiosa en el equipo gubernamental, más allá de los cambios que se hicieron. Y ahora tenemos que seguir apostando al gran país que necesitamos.

—Hablando de gente valiosa que rodea al Presidente. ¿Qué sentís compartiendo el mismo espacio político que Martín Lousteau? 
—Pero no estamos en el mismo espacio. Tal vez hay personas que el presidente Macri valora por su capacidad. Yo no tengo nada personal contra él. Me da más rechazo ver sentada a Cristina Fernández en la misma Cámara que estoy yo, por ejemplo.

—¿Y qué sentís cuando la ves?
—Me da impotencia ver una persona que dividió a la sociedad, que la fanatizó. Es triste, te hace pensar dónde estará la Justicia. Si todos conocemos los hechos de corrupción. Entonces, cuando vos ves lo que pasó en 12 años y que la Justicia no hizo nada, cómo podés pretender que un empresario venga a invertir al país. Ése es un problema que necesitamos resolver.

—Muchas veces cuando el productor, o la gente en general, ven el ajuste que se está haciendo también consideran que en la política no se ahorra nada. ¿Lo ves así también? 
—No, yo veo a Gabriela Michetti haciendo un gran trabajo en la Cámara de Senadores. Y creo que en todos los ministerios se están haciendo recortes y que no es solamente echar gente. Veo mayor austeridad y que se están achicando los gastos.

Legislar para el campo
Si bien es cierto que las decisiones en política se toman habitualmente desde el Poder Ejecutivo, los legisladores tienen un rol fundamental al momento de pensar en el largo plazo y de votar las leyes que el país necesita. En este contexto, también hablamos con De Ángeli sobre su trabajo en la Cámara alta y sobre lo que se puede venir en materia de legislación para el sector agropecuario.

—¿En qué se está trabajando ahora en el Senado para nuestro sector?
—Estamos trabajando en algunas leyes, pero también llevamos a cabo muchas reuniones con distintas instituciones, porque el campo más que leyes lo que necesita son políticas públicas. En cuanto a leyes concretas, estamos analizando una de warrants, la ley de semillas…

—¿Estuviste viendo la Ley de Semillas? Porque ahí vas  a tener un problema entre lo que tal vez quiere el Gobierno y lo que quiere la Federación Agraria.
—Pero lo que quiere el Gobierno es que salga con el mayor de los consensos posibles y estamos muy cerca de eso. Hay voluntad, antes estábamos mucho más lejos de lo que estamos ahora. Hay que entender que esto no es sólo para la soja, acá hablamos también de muchos productos que necesitan que salga una nueva norma.

—Pero no alcanzan los consensos para que salga una ley que deje contentos a todos. 
—No, claro, conforme a todos no. Por eso el Gobierno pide el mayor de los consensos, pero no algo absoluto. Creo que lo que pide la Federación Agraria no es imposible, es bastante razonable.

—¿Te das cuenta, ahora como senador, que no es tan fácil hacer desde adentro lo que antes tanto pedías desde afuera?
—Absolutamente. Algunas veces miro los discursos de 2008 y digo: “Pensar que creía que era tan fácil…”. Y la verdad es que hay que estar ahí adentro, y más siendo minoría. No es fácil sacar proyectos, algunas veces ni siquiera dictamen de Comisión podés conseguir.

—Venimos de una seca fenomenal, donde el productor perdió mucha plata. Para que eso no vuelva a suceder se necesitan políticas que lo contengan y una de ellas es el seguro multirriesgo. ¿Cómo ves la posibilidad de que esto se concrete? 
—Se está trabajando en ese seguro multirriesgo, pero va a ser muy difícil por diferentes motivos. Porque tiene que ser público-privado, porque hay muchos productores que no quieren participar, porque no hay recursos. Es bastante complejo el tema, pero estamos buscando leyes de otros países para comparar y ver si podemos encontrar algo para adaptar a la Argentina.

—¿Con los lecheros hablaste últimamente?
—Con los lecheros también estamos todo el tiempo, pero sabemos que es un problema recurrente el que sufren. Hay tambos que cierran y eso no lo podemos dejar de reconocer. Necesitamos abrir más las exportaciones y solucionar algunos inconvenientes. Pero se está trabajando en eso.

De Ángeli modera su discurso. Ya no es aquel mellizo revoltoso que arengaba a los productores al calor de la Resolución 125. Ya no corta rutas ni es detenido por la Gendarmería, ahora es un funcionario de traje, alineado a un espacio político al que tiene que defender. Tal vez alcance con que dé la pelea hacia adentro del partido, pero mientras tanto, hacia afuera, las políticas de Cambiemos siguen perjudicando a aquellos productores que alguna vez defendió.

Fuente: www.eldiariodelarepublica.com

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