1 de octubre de 2018 23:36 PM
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Secretos para lograr una buena cebada cervecera

La superficie de cultivos de fina (trigo/cebada) se ha incrementado de manera importante en el sudeste bonaerense y este incremento se debe a los márgenes que arrojan los cultivos. De hecho, se puede observar una gran superficie de cebada y trigo sembrada sobre rastrojos de fina y maíz en fechas de siembra tardía. Cuando seleccionamos […]

La superficie de cultivos de fina (trigo/cebada) se ha incrementado de manera importante en el sudeste bonaerense y este incremento se debe a los márgenes que arrojan los cultivos. De hecho, se puede observar una gran superficie de cebada y trigo sembrada sobre rastrojos de fina y maíz en fechas de siembra tardía.

Cuando seleccionamos un lote de cebada, evaluamos algunas variantes. Una de las más importantes es el comportamiento del lote ante las precipitaciones. La cebada tiene una excelente eficiencia en el uso del agua, pero también es muy sensible al exceso. En estos últimos años, a la elección del lote se le sumó la rotación de herbicidas de la campaña anterior. Es muy importante saber qué herbicidas se usaron, qué fecha y las precipitaciones acumuladas desde la aplicación hasta los primeros fríos. Sobre todo si el antecesor es soja o girasol y si los lotes poseen bajos contenidos de materia orgánica y hay presencia de tosca. Esto no es tarea fácil en una agricultura donde priman los campos arrendados.

El mercado comprador de cebada cervecera admite muy pocas variedades. Debido a esto, el 80% de la superficie que se siembra de cebada (cervecera y forrajera) se hace con la variedad Andreia, un 10% con Shakira y el otro 10% con otras (Aliciana, Overtur, Traveler, Scrable, Danielle, Montoya, Jenifer). Shakira y Andreia tienen un perfil sanitario muy diferente. Mientras Shakira tiene un buen comportamiento ante escaldadura y no así en mancha en red, Andreia, en cambio, tiene un mal comportamiento sanitario ante escaldadura y regular sobre mancha en red.

Una recomendación es que si se siembra en dos fechas diferentes, se comienza con Shakira ya que escaldadura es una enfermedad que requiere más frío que mancha en red.

Otro punto es la fertilización. Aquí hay que hacer hincapié en el nitrógeno, con varias cosas a tener en cuenta. El primer paso es tener un análisis de suelo confiable para armar un plan de fertilización en función de los objetivos de rendimiento de los lotes. Los modelos tradicionales varían en la zona y estamos incluyendo el potencial de mineralización usando el nitrógeno anaeróbico. Es un dato más que se pide al laboratorio de suelos, y un indicador del nitrógeno mineralizable. En base a esto se refuerza la toma de decisiones.

Otro dato es el cultivo antecesor, más aún teniendo en cuenta este año donde hay mucha fina sobre fina. La fertilización de estos lotes debe ser reforzada en el orden de 30/35 kg de N. Para un correcto seguimiento de los niveles de nitrógeno, se recomienda hacer franjas de suficiencia que deben garantizar condiciones no limitantes de nitrógeno para el cultivo para luego tomar mediciones con sensores remoto. En nuestro caso utilizamos un spad que es un medidor de clorofila. El cociente entre los valores del lote y de la franja de suficiencia conforma el índice de suficiencia que tomamos como referencia para corregir nitrógeno. Con valores por debajo de 0.96 estaríamos en condiciones de deficiencia.

En caso de tener que hacer dos aplicaciones se recomienda, ya que el sudeste es una zona donde los excesos hídricos pueden llegar a afectar la eficiencia del uso del nitrógeno, siempre teniendo en cuenta los análisis, una aplicación temprana (Z1.1/1.2) y la segunda en comienzos de encañazón (Z.31) para tratar de capturar rinde y también proteína.

Otro macronutriente que afecta el contenido de proteína de los cultivos es el azufre. Según los especialistas del INTA Balcarce, estamos manejando umbrales de 36 kg de s/ha. en los primeros 60 cm de suelo. También hay que considerar el impacto del manejo sanitario en el rendimiento y la calidad del cultivo. El monitoreo es clave para la identificación y cuantificación en tiempo y forma de las enfermedades del cultivo. El programa sanitario comienza con la elección del curasemilla. En el caso de cultivos de cebada sobre cebada se ha recomendado reforzar dosis, ya que la presión de enfermedades es mucho más alta y el momento de infección es más temprano. Hay que conocer el perfil sanitario de las variedades y analizar el contexto climático.

El autor es asesor y responsable de producción en la firma Alea y Cía. SA
Por: José Gandini

Fuente: la Nacion

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