8 de octubre de 2018 14:55 PM
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Alumnos tandilenses generaron proyecto que incide de forma positiva en el bienestar animal

El año pasado en una clase de Salud y Adolescencia del cuarto año del secundario del Colegio San Ignacio, Victoria Franceschetti, Tomás Ciganda e Ignacia Lanza, tuvieron el primer encuentro con un texto sobre adicciones y posteriormente sobre juego. La inquietud de los alumnos por saber más sobre el tema y aplicarlo en una investigación […]

El año pasado en una clase de Salud y Adolescencia del cuarto año del secundario del Colegio San Ignacio, Victoria Franceschetti, Tomás Ciganda e Ignacia Lanza, tuvieron el primer encuentro con un texto sobre adicciones y posteriormente sobre juego. La inquietud de los alumnos por saber más sobre el tema y aplicarlo en una investigación concreta los llevó a recorrer un camino que en la actualidad tiene resultados concretos.

En diálogo con El Eco de Tandil, Franceschetti y Ciganda, explicaron su proyecto, el trabajo realizado de investigación y las experiencias en ferias internacionales en España y Chile.

“Nuestro proyecto arranca el año pasado en una hora de Salud y Adolescencia en la cual estábamos trabajando sobre un texto sobre adicciones. Vimos ciertos puntos que son importantes para ese tema como son las estructura del cerebro que están implicadas entre las cuales se destacaron aquellas que demuestran cómo el cerebro responde ante un estímulo. Después trabajamos otro texto sobre el cerebro y el juego y nos dimos cuenta que las mismas estructuras están implicadas en los dos procesos , tanto en la adicción como en el juego”, explicó Ciganda y agregó: “Empezamos a trabajar en el área de Prácticas del Lenguaje con un texto, también sobre el juego, pero acerca de la conducta en los animales. Vimos que todos los animales juegan en su período que están madurando. Lo que nosotros nos propusimos investigar es si eso se aplicaba en todos los casos. En el caso de los seres humanos vimos que sí se aplicaba pero queríamos ver en el caso de los animales”.

Franceschetti señaló que “queríamos ver qué pasaba con los animales que no están en su entorno natural y ahí nosotros llegamos a los sistema de crianza de terneros de lechería. Ellos están en corrales que son sistemas colectivos. Ahí empezamos a buscar bibliografía y llegamos a que los sistemas de crianza tienen que cumplir protocolos de bienestar animal, que se basa en una serie de ítems”.

“Se genera mucho estrés en los terneros porque no son capaces de expresar la totalidad de sus libertades. Como tienen tanta energía acumulada empiezan a generar una serie de actividades anómalas que son repetitivas y a lo largo le causan problemas. Esto genera que se enfermen, a esto se le suma el estrés y que están deprimidos, y se enferman y en los corrales empiezan a morir. Esa es nuestra hipótesis, que los sistemas de crianza artificial no cumplen con la totalidad de los protocolos de bienestar y que para ellos estén mejor se podrían implementar estímulos lúdicos que beneficien el bienestar de ellos”, detalló la joven estudiante del Colegio San Ignacio.

Pruebas

Ciganda resaltó que “nosotros teníamos que lograr que ellos pudieran manifestar su comportamiento normal a través de la necesidad que no estaba cubierta. Empezamos primero con pelotas para hacer las pruebas. Lo probamos en dos corrales y en casos clínicos”, al tiempo que Franceschetti explicó que “nos dimos cuentan que interactuaban con la pelota cuando una persona estaba con ellos. Tuvimos varios problemas. Se generó el fenómeno de competencia. Se tenía que poner pelotas como terneros que había. Además se aburrían”. Por eso Ciganda retomó el relato y puntualizó: “Tuvimos que descartar las pelotas porque generaba lo contrario a lo que estábamos buscando”.

En ese momento de la investigación los jóvenes alumnos hablaron con especialistas del área y les dijeron que observen el comportamiento en el corral y ver qué le podían ofrecer de lo que ellos querían hacer. “Ahí vimos que se rascaban mucho contra los corrales. Éstos al ser de madera termina empeorando la situación del ternero”, aseguró Ciganda.

“Se nos ocurrió la idea de hacer rascadores. Los rascadores básicamente son cepillos de escoba en un palo de plástico. Y eso esta clavado en el centro del corral. Para intentar evitar lo que era la competencia decidimos poner dos. En este caso vimos que los rascadores tienen mayor aceptación. Iban a buscarlo porque les generaba esa sensación de placer al rascarse. A partir de ahí decidimos seguir investigando sobre el rascador como el estímulo lúdico a implementar”, resaltó el estudiante secundario.

Tras encontrar una respuesta a lo que venían buscando tuvieron que seguir con la fase de investigación que era el seguimiento. “Tuvimos que agarrar a los terneros del corral, los ocho que había y filmar todo el día y después de eso registrar en un Excel todo lo que hacían por segundo por ternero. Fue un trabajo arduo”, señaló y agregó: “Terminamos de hacer la investigación y volcamos la información en gráficos. Ahí nos dimos cuenta que cuando ellos no tienen el rascador tienden a estar más estresados y hacer actividades que son perjudiciales para ellos”.

Resultados

“El proyecto como teoría está cerrado, lo que seguimos haciendo son actividades de campo para poder seguir confirmando lo que nosotros planteamos”, aseguró Ciganda y además contó que “hace unos días tuvimos una entrevista con la encargada del trabajo prenatal y cría de terneros en el tambo en el que estuvimos y nos contó que era maravilloso el rascador y mejoraba la producción. Que hay una diferencia abismal entre un ternero contento y otro que no”.

Para Franceschetti “son pequeñas cosas que si se tienen en cuenta a larga van a tener muchas potencialidades”

“Nosotros nos tenemos que preocupar en el sistema de crianza y en el bienestar. La idea sería que empiece a aplicar en todos lados. Más que la idea del rascador, sino lo del bienestar animal. Son seres vivientes, mientras uno lo tenga , la estadía que tengan tiene que ser la mejor posible”, explicó Ciganda por su parte.

Ferias

El trabajo realizado por éstos tres alumnos del Colegio San Ignacio los llevó a Barcelona (España), Antofagasta (Chile) y hoy están viajando a Entre Ríos para presentarlo.

“Las experiencias fueron variadas. En Barcelona fue una competencia. En Chile fue una muestra de los proyectos destacados de cada país”, relató Ciganda y además contó que “en Barcelona la experiencia fue muy importante; había gente de Rusia, Ucrania, Colombia, Paraguay, de varios lugares más. Algunos veterinarios querían comprar el proyecto. Eso nos daba cuenta de que afuera hay gente que está buscando el tema del bienestar animal”.

Fuente: El Eco - Tandil

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