9 de octubre de 2018 13:47 PM
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La frutilla en Argentina

La frutilla es valorada por su aroma característico, su color rojo intenso, su textura jugosa y su sabor dulce. Es una excelente fuente de vitamina C y manganeso, y con muy pocas calorías. Las provincias con una importante superficie y producción de frutilla son Santa Fe, Tucumán, Buenos Aires, Jujuy y Corrientes; las tres primeras […]

La frutilla es valorada por su aroma característico, su color rojo intenso, su textura jugosa y su sabor dulce. Es una excelente fuente de vitamina C y manganeso, y con muy pocas calorías.

Las provincias con una importante superficie y producción de frutilla son Santa Fe, Tucumán, Buenos Aires, Jujuy y Corrientes; las tres primeras representan alrededor del 70% de la producción total del país.Aproximadamente, 60% de la fruta se consume fresca y el 40% se procesa.

En el mercado global la exigencia por parte de los consumidores en la calidad del producto ha incrementado debido al aumento de la información, la variedad y ofertas.

En nuestro país, hay una excelente calidad de frutillas con atributos y cualidades propias de las condiciones agroecológicas, las prácticas de producción y los sistemas de aseguramiento de su calidad. Por ello, es necesario contar con sistemas eficaces de gestión e identificación para que conserven efectivamente los atributos diferenciadores de valor.

Es un requisito esencial cumplir con un protocolo de calidad para la obtención del mismo, como así también, brindar garantía de que los productos han sido producidos y/o elaborados de conformidad a las características específicas y/o las condiciones especialmente establecidas.

Los requisitos generales de calidad son que estén bien desarrolladas, firmes y formadas; limpias, frescas y sanas; que no tengan olores y/o sabores extraños; que posean el color característico de la variedad; que estén en un estado de madurez apropiado según el color, contenido de azúcares y consistencia; libre de manchas, lesiones o heridas; libre de machucamiento; sin podredumbre; provistos de su cáliz y pedúnculo verdes no desecados; excepto para frutilla congelada que debe estar desprovista de cáliz y pedúnculo; aspecto brillante; jugosa, aromática y de sabor característico.

Durante la etapa de poscosecha la producción se debe cumplir con las buenas prácticas de manufactura y la implementación del Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP), según corresponda.

Las empresas deben cumplir con un sistema de trazabilidad que contemple toda la información y registros que permitan un seguimiento completo de las frutillas desde su lugar de producción hasta el punto de comercialización del producto final.

Asimismo, deberán presentar documentación informando la periodicidad de los análisis y fundamentar el método de muestreo utilizado. En todos los casos se utilizarán técnicas oficiales reconocidas y los análisis deberán realizarse por laboratorios que formen parte de redes oficiales.

Según datos suministrados por el sistema de consulta de comercio exterior de bienes proporcionado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de la República Argentina (Indec), durante el 2018 hasta la actualidad han sido exportadas 738.344.21 kilogramos por un monto FOB en u$s de 1.708.581.00.

El Senasa interviene en la cadena agroalimentaria para poder cumplir con todas las exigencias de los mercados que demandan la frutilla argentina. De esta forma países como Brasil, Estados Unidos y Canadá disfrutan del deleite de tenerlas en su plato

Fuente: Agritotal

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