14 de octubre de 2018 02:43 AM
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Los cultivos de servicio en ganadería: un buen complemento para el control de malezas

La incorporación de la avena logró cumplir con un doble propósito: sumar forraje al esquema productivo y mitigar la invasión de malezas.

Hablar de control de malezas es pensar en la aplicación de herbicidas de diferentes modos de acción. Sin embargo cuando nos referimos a la efectividad de control no siempre el mejor resultado se relaciona con esta práctica individual sino más bien, a la suma de un conjunto de técnicas y criterios que aplicados integralmente potencian el resultado buscado.

En la Chacra María Teresa (Programa Sistema Chacras de Aapresid), vemos que la integración de la actividad agrícola con la ganadería nos facilita y efectiviza el manejo de las malezas con un menor impacto ambiental y mayor beneficio económico.

En el campo de la Chacra homónimo, desde hace más de 10 años se utiliza avena como cultivo de servicio, sembrado luego de la cosecha del maíz en siembra directa o bien con siembra aérea antes de la cosecha de maíz si las condiciones de suelo y clima lo permiten.

Lote con avena guacha en estado de panojamiento y sin aplicación de herbicidas. En el lote no se detectó la presencia de malezas.

Lote con avena guacha en estado de panojamiento y sin aplicación de herbicidas. En el lote no se detectó la presencia de malezas.

En la campaña 2017 las condiciones de humedad fueron extremas en todo el ciclo debido a las excesivas lluvias en la zona. Previo a la siembra, se aplicaron 1,6 litros/ha de glifosato y 3 gramos/ha de metsulfuron metil, y a mediados de marzo se sembraron 80 kg/ha avena para obtener 200-250 plantas por metro cuadrado, aunque las excesivas lluvias redujeron el stand a 40 y 60 plantas por metro cuadrado con el que se alcanzó una producción de 3.000 a 3.700 kilos de materia seca por hectárea. En macollaje se aplicaron 50 kg/ha de nitrógeno al voleo.

La avena se destinó a la recría desde abril hasta mediados de noviembre, con una carga de pastoreo de 20 a 30 animales/ha/día y manteniendo una altura remanente de 15-20 cm. Esta alternativa fue contrastada con distintas secuencias sobre barbecho químico.

Los muestreos de malezas en la avena se efectuaron al final del segundo pastoreo, coincidente con fines del mes de octubre e inicio de noviembre, mientras que en el resto de los tratamientos a mediados de Julio. El número de hectáreas evaluadas fue de 750.

A continuación se indican los distintos tratamientos evaluados. En el gráfico 1 se presentan los resultados del relevamiento para cada tratamiento. 1) Manejo Integrado Maíz/Avena en pastoreo – (M/Ap) 2) Barbecho Soja 1°/Avena. (B-S1A) 3) Barbecho Maíz. (B-M) 4) Barbecho Soja 1°. (B-S1) 5) Barbecho Trigo/Soja 2°. (B-T/S) Gráfico 1 – Cantidad de malezas contabilizadas por metro cuadrado en cada tratamiento evaluado.

Gráfico 1

Gráfico 1

Los resultados nos indican que la cubierta viva ejerció un papel primario en el control de malezas como se observa en la secuencia M/Ap y Sj/A, reduciendo casi el 94% respecto a la condición de barbecho de Soja 1°.

Al margen de estos resultados podemos decir que en aquellos sectores donde la avena no se implantó se observó Conyza bonariensis (rama negra) con alta densidad y en estado fenológico avanzado que hubiese requerido un control químico, con mayor impacto ambiental y aumentando los costos de producción.

Las malezas que alcanzaron implantarse bajo el cultivo de avena, se encontraban en estado de roseta y amarillentas; otras fueron dañadas o directamente arrancadas por efecto del pisoteo animal y pastoreo.

Novillos en recría alimentados con avena sembrada sobre rastrojo de maíz.

Novillos en recría alimentados con avena sembrada sobre rastrojo de maíz.

La mayor infestación de malezas se dio en el rastrojo de soja 1°, asociado seguramente a la escasa cobertura de suelo. En barbecho de maíz, por el contrario se observa una marcada reducción, posiblemente relacionada por el mayor volumen de rastrojo y por cierta residualidad de los herbicidas utilizados en el maíz (Atrazina y Metolacloro). El barbecho de Trigo-Soja de segunda mostró una reducción considerable de malezas pero de todas formas superior a los casos que incorporaron avena.

Algunos autores (Weston 1996; Eberhardt, 1954-1955; Martin y Rademacher, 1960; Fay y Duke, 1977) ponen de manifiesto la capacidad de la avena para exudar, a través de sus raíces, sustancias alelopáticas que podrían contribuir al control de las malezas.

Comentarios finales

La incorporación de cultivos de servicios como la avena mostró cumplir un doble propósito como forraje y como herramienta para mitigar la invasión de malezas, amén de la contribución en biomasa aérea y raíces para sostener la salud del suelo, menores costos y menor impacto ambiental.

El efecto sobre las malezas se extendió por 8 meses (marzo a noviembre), con dosis muy baja de herbicida residual.

Ezequiel O. Marteddú

Fuente: Clarin

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