18 de octubre de 2018 11:29 AM
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Desafíos del maíz tardío: el momento de secar los granos

Gustavo Maddonni, profesor de la Cátedra de Cerealicultura de la Fauba, explicó qué factores influyen en la velocidad de secado del cereal, y remarcó algunos datos interesantes.

Uno de los desafíos que plantea la producción de maíz tardío es que enfrenta el período de secado de granos en un momento de menor demanda atmosférica que el sembrado en fechas más tempranas, con lo que el proceso se hace más lento y puede derivar en problemas al momento de la cosecha y la comercialización. Por eso Gustavo Maddonni, profesor de la Cátedra de Cerealicultura de la Fauba, intentó detectar qué factores influyen en la velocidad de secado del cereal, y llegó a algunos datos interesantes.

Los maíces tardíos en general enfrentan menores restricciones climatológicas que los tempranos, pero enfrentan problemas como la alta humedad en secado”, remarcó el especialista la semana pasada en el Congreso de Maíz Tardío realizado en Rosario. Según sus datos, en fechas tardías la variabilidad del peso de granos es menor porque el maíz tardío sufre menor déficit hídrico que el temprano, sobre todo en el momento de llenado de granos. Además, el maíz tardío en su momento de llenado de granos suele sufrir menos golpes de calor que el maíz temprano.

Foto: AP Photo/Sebastian Pani

Foto: AP Photo/Sebastian Pani

¿Qué se puede hacer con la genética?, se preguntó Maddonni. “Hay diferente sensibilidad de cada genotipo a los golpes de calor durante el periodo crítico y en el llenado de granos”, afirmó, para luego adentrarse en la etapa final del cultivo, cuando pasa del 38 por ciento de humedad que suele tener en la madurez fisiológica y el 14 por ciento al que debe llegar para la madurez comercial.

La demanda atmosférica es el factor que determina el secado. El maíz tardío empieza a secarse a fines de marzo, cuando la demanda atmosférica empieza a ser mucho menor. Según los relevamientos de Maddonni en diferentes regiones agrícolas, en los maíces tardíos el genotipo influye más en la velocidad de secado que en los tempranos, que suelen mostrar comportamientos similares más allá del genotipo. “La cantidad de chalas que envuelven la espiga es el factor más influyente. Cuantas menos chalas, más rápido se seca”, dijo el investigador. Y agregó: “En latitudes menores, las diferencias genotípicas se marcan más y adelantan la cosecha”.

Fuente: Clarin

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