21 de octubre de 2018 13:56 PM
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La oportunidad de hacer una ganadería en serio y en yunta con la agricultura

Un productor de ciclo completo asegura que la Argentina podría especializarse en producir novillos grandes a pasto de alto valor de exportación.

Enrique Moro, un productor del sudeste de la provincia de Buenos Aires, que se dedica al ciclo completo del negocio, comenta su visión y proyecta los cambios necesarios para lograr una mejora sostenible.

¿Por qué tenemos tan bajo el índice de destete a nivel país? se pregunta Moro, y se responde: “Creo que ello está dado, haciendo un poco de historia, debido a que la ganadería fue el patito feo de los últimos años, o de la última década, y por lo tanto, fue relegándose a zonas marginales, o incluso en zonas potencialmente buenas, relegada a algún bajo o lote que no se podía explotar con agricultura”.

Y continúa la explicación señalando que ello no solo tiene un impacto nutricional, sino que se orienta hacia una ganadería que podría catalogarse de despreocupación, por así decirlo. Por lo tanto, conlleva a menor atención, menor nivel sanitario, menor nivel selectivo, una serie de factores que hacen que la ganadería venga produciendo (hace 4 o 5 décadas) con un índice de extracción muy bajo, comparable a los peores países ganaderos del mundo.

El crecimiento del área de pasturas es importante para la sustentabilidad de los planteos productivos.

El crecimiento del área de pasturas es importante para la sustentabilidad de los planteos productivos.

La primera medida que hace falta para revertir esta situación, sostiene el productor con años de experiencia, es establecer un norte productivo. Es decir, definir como país dónde se quiere llegar con la producción ganadera, y que ello redunde en un beneficio económico. Ello colocará a la ganadería en una posición de complementariedad por el uso de los recursos (suelo, agua), con la agricultura.

Si la ganadería es complementaria con la agricultura, y se puede discutir en qué región producir, de qué manera, y lograr una rentabilidad equitativa con la agricultura, rápidamente el productor sumará la actividad ganadera y concurrirán actores desde otros sectores ajenos hoy a la actividad, ya que si es rentable se sumarán nuevos capitales.

Además, se mejorará la genética, la atención, ya que la ganadería requiere de una atención social muy grande, debido a que demanda mano de obra intensiva para su manejo y atención directos. Ello tiene un impacto importante en el aspecto social debido a que se ancla en una parte de la sociedad la cual, ante el abandono de la ganadería, emigra a las grandes y que pasan a ser una parte más que requiere de la asistencia directa del Estado.

Una vez definido el norte ganadero que contemple la rentabilidad del sector, será posible aplicar las nuevas tecnologías, que sin duda podrán aportar las mejoras esperadas. Ahora, incorporar tecnología sin corregir previamente estos defectos sería poco efectiva en el logro de un crecimiento de la actividad, sostiene Moro.

Si se corrigen las cuestiones de base y aumenta el peso de faena, es posible duplicar la producción ganadera en poco tiempo y sin modificar tanto el stock como se propone a veces. Seguramente que si se modifican los stocks habrá mayor producción. No obstante, no es necesariamente así, más bien es que se mejorarán los stocks, como una consecuencia de la mejor productividad. Es decir, la extracción y el tamaño de faena son factores que requieren baja inversión y brindan un impacto económico enorme para el país, afirma el productor.

Tenemos acceso a mercados en el mundo para animal criado a pasto, con otro nivel de músculo y grasa que es posible producir y explotar. El mercado interno en la actualidad, privilegia un animal chico engordado a grano versus un producto criado extensivamente a pasto. Creo que es una cuestión educativa y el consumidor virar a un animal más grande. Si aún así el consumidor argentino no lo hiciera, sabemos que en el mundo valoran y pagan mucho el producto que se define como más sano, sostiene Moro.

Sabemos que la ganadería como proceso de producción es lento, nada se puede manejar en términos de un año o dos, y como no se tiene una definición clara de que se quiere hacer con la ganadería, seguirán los manejos posibles, y dentro de estos, aparece la opción de cría en lugares marginales y engordes por encierre. Es la forma que se encuentra para competir de alguna manera, y mejor dicho aún completar con la agricultura. Complementar debido a que muchos productores producen maíz que es posible canalizar a través de la ganadería.

No solo porque se le agrega valor, sino por razones impositivas. Es decir, si se vende el grano, se tiene una retención del 90% de IVA, que si bien se debería devolver en 30 días, en muchos casos son montos que quedan relegados y rara vez se los recupera. Cuando ese grano se pasa a carne, se cobra el IVA de inmediato.

Es decir, son elementos que fuerzan en este momento al encierre, pero no es una cosa realmente definitiva, de hecho, los encierres en su mayoría son provisorios, con eléctricos y comederos móviles, elementos que sirven para la oportunidad, pero no es que hay una definición que nuestro país a futuro producirá un 80% a encierre como ocurre en la actualidad.

Es una cuestión de oportunidad que puede virar rápidamente de acuerdo a la política que se defina. Nuestro país parecería que por geografía, distancias, y otros varios motivos es un país para producir carne extensiva con animales más grandes a pasto. Y como “speciality” algún feedlot, y hoy tenemos la situación inversa pero debido seguramente por una situación forzada.

La caída de pasturas perennes en nuestro país, desde hace 3 a 5 década, con todo lo bueno que significa para el ecosistema la existencia de pasturas, podemos afirmar que no solo se debe a cuestiones de rentabilidad, sino también debido a la inestabilidad que no permite proyectar resultados con cultivos de 4 o 5 años de duración.

“Es decir, aunque la extracción desde una pastura a 5 años en la actualidad fuera positiva, la incertidumbre respecto de lo que pasará en uno o dos años hace que no se dedique tierra a una pastura. Por ello es importante ante nada para lograr una ganadería sostenible, tener en cuenta estas cuestiones”, finaliza Moro.

Fuente: Clarin

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