21 de octubre de 2018 14:16 PM
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Rafaela: fracasa ordenanza para limitar el uso de agroquímicos

Con fuertes cruces entre los ediles, esta semana fracasó la aprobación de un proyecto que proponía extender a 500 metros (de los 200 actuales) fuera de la frontera urbana la línea a partir de la cual se pueden aplicar productos fitosanitarios.

El proyecto de marras, cuyo autor fue el concejal justicialistas Silvio Bonafede, pretendía la modificación de la ordenanza Nº 3600, que determina la forma en que se deben llevar a cabo las aspersiones en la jurisdicción rafaelina.

Concretamente impulsa la ampliación de la zona de resguardo de los 200 actuales hasta 500 metros. Y eleva la línea agronómica a 1.000 metros, en donde sólo se podrían poner algunos productos. Quedarían prohibidos los de banda roja, como así también, la fumigación aérea (que casi no se efectúa en la región) y la obligación de poner mangas para determinar la velocidad del viento antes de las aplicaciones.

El proyecto provocaría que unas 760 hectáreas, -que están en manos de 62 productores- quedaran dentro del área excluida, que pasaría a ser improductiva.

Se presagiaba que el debate podía tener acalorados discursos y los ediles no estaban dispuestos a enfrascarse en una discusión que acarrea un costo político según la postura que se adopte, pero apareció una iniciativa y no tuvieron más remedio que incluirlo en el Orden del Día.

 

Larga data

El tema tiene una larga historia y el primer intento por cambiar la norma municipal data de hace doce años, pero el tironeo entre el campo y los ecologistas hizo que fuera perdiendo estado parlamentario en todos los años que siguieron, sólo en un período no estuvo en agenda. Una vez tuvo despacho de comisión, pero fue devuelto bajo la acordada excusa de que no se habían tenido cuenta las posturas de todos los involucrados en el tema.

El pasado año se realizó una ronda de consultas con los distintos actores, pero la diversidad y contrariedad de enfoques provocó que nuevamente terminé “cajoneada” la intención de encontrar un proyecto que permita zanjar los reclamos y exigencias ambientalistas y los intereses de los productores agrícolas.

Por ello, llamó la atención cuando en este período legislativo el concejal del PJ salió a insistir con su tratamiento, presentó una iniciativa y luego de dos semanas de silencio, su par Leonardo Viotti, radical en Cambiemos, firmó el despacho y habilitó su tratamiento en la pasada sesión ordinaria, aunque adelantó que no la iba a apoyar.

 

Diferentes posiciones

Lo concreto es que el proyecto llegó al recinto con posiciones diferentes dentro de los mismos bloques. En Cambiemos, por ejemplo, algunos están a favor de la prohibición total del glifosato, como en Rosario o Santa Fe. En tanto que el unipersonal de Frente Progresista llegó a la sesión sin una posición tomada. Entre los considerandos de su proyecto, Bonafede establece que son unas 760 hectáreas, que están en manos de 62 productores las que quedarían dentro del área excluida, mientras que Hugo Menossi (PRO) sostiene que es preocupante toda el área que pasarán a ser improductiva.

Si bien la suerte de la iniciativa estaba echada, nuevamente el asombro invadió el recinto cuando fue Viotti, quien pidió su regreso a comisión invocando que faltaba enriquecer el contenido escuchando más voces y desencadenó un cruce entre el autor y el resto de los concejales que apoyaron la moción.

La decisión desató la reacción de las ONG y ciudadanos, que colmaban la sala de sesiones y con gestos y gritos de desaprobación, todos bajo un gran cartel que rezaba: “los Concejales de Rafaela son sordos, ciegos y mudos”. Enseguida, el público presente, se levantó y retiró.

Más tarde, en diálogo con la prensa Bonafede señaló que sólo minutos antes de entrar a la sesión se anotició de la intención de su pares de enviarlo de nuevo a Comisión, y se descargó al apuntar: “un político una vez me dijo: para ser político, no hay que ser cagón (sic)”, en clara alusión a los demás integrantes del Cuerpo.

Fuente: El Litoral

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