26 de octubre de 2018 06:32 AM
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La ecuación del feedlot, cada vez más complicada

Los números para el engorde están en rojo. Cuando se termine la salida estacional de ganado gordo, podría achicarse la oferta y elevarse los precios de la hacienda.

Un “feedlotero” nos acerca estos datos: compra la invernada (200 kilos) a 55 pesos el kilo, más un cuatro por ciento de gastos, lo que significa 57,20 pesos netos. Luego, engorda el animal hasta los 350 kilos, con un costo de 52 pesos por kilo para los 150 kilos ganados. Al final del ciclo, vende el novillito a 47 pesos por kilo que, con el cuatro por ciento de gastos, se convierten en 45 pesos por kilo netos. El resultado es que la operación, en tres meses y medio, deja una pérdida de 3.500 pesos por cabeza.

Su hijo, que es economista y que se acaba de incorporar a la empresa, le cuestionó que hay un “error conceptual” en intentar convertir, con este tipo de cambio, un bien “transable” (el maíz) en uno “no transable”: el novillito destinado al consumo interno. También le reprochó que no sea riguroso en computar como costos a todas las amortizaciones del feedlot y el costo de oportunidad del capital circulante.

Ambos, padre e hijo, creen que este año la cantidad total de hacienda encerrada ha sido inferior a 2017 –pese a que las estadísticas del Senasa dicen lo contrario–, porque, como consecuencia del alto precio del maíz, muchos feedlots oportunistas o caseros este año no operaron.

Este fenómeno se sentirá en la oferta en los próximos meses, cuando se termine la salida estacional de ganado gordo de los corrales “organizados”.

Allí podría darse una mejora en el precio del gordo que achique las pérdidas actuales. “El costo del alimento ha aumentado entre cinco y seis veces desde que está este gobierno; la relación de compraventa es negativa y el valor del ternero no afloja. Esta situación de pérdidas sólo se puede revertir con una suba muy importante del precio del gordo”, indican desde el establecimiento.

Según el Boletín de Resultados Económicos Ganaderos de la Secretaría de Agroindustria, una explotación de cría ubicada en la cuenca del Salado (modelo mejorado, 160 kilos de carne por hectárea, con 80 por ciento en destete) mostraba hasta agosto el resultado neto más bajo desde que se inició la publicación, en mayo de 2012.

Ese indicador registraba una caída del 68 por ciento frente a noviembre de 2015, con una baja de 40 por ciento en los ingresos y un aumento de 20 por ciento en los gastos. El resultado neto actual de la cría es 49 por ciento inferior al promedio 2012-2018.

Exportaciones

Por otro lado, según la publicación Faxcarne, entre enero y agosto pasados, las exportaciones conjuntas de carne vacuna de los cuatro países del Mercosur más Australia y Estados Unidos, subieron 12 por ciento interanual. Argentina se destaca con una expansión del 66 por ciento, arriba de Estados Unidos (14 por ciento), Australia (12 por ciento) y Brasil (siete por ciento).

En cuanto a precios FOB, el promedio de los siete países revela un alza de 3,2 por ciento, pero Argentina es el único que registra un retroceso del 10 por ciento.

Esto se explica por la fuerte suba de las ventas a China, que paga bajos valores FOB (entre 4,5 y cinco dólares por kilo) y deprime el precio ponderado.

Ignacio Iriarte

Fuente: AgroVoz

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