27 de octubre de 2018 10:28 AM
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Los productores ganaderos apuestan a la exportación para alcanzar mejores precios

Promediando el año, los ganaderos le hacen frente a las altas tasas de interés, a los efectos de la devaluación y al freno del consumo interno. Las ventas externas ayudaron al productor a recuperar precio

La ganadería argentina está por tomar la recta final hacia lo que será un 2018 con un alto nivel de faena y producción, un amesetamiento en el stock, pero con un horizonte más que prometedor en cuanto a la exportación, alentado por los buenos precios, la apertura de nuevos mercados y un consumo interno cuya demanda dependerá del éxito de las políticas oficiales para frenar la inflación.

Según el Informe de Faena y Producción correspondiente al Tercer Trimestre de 2018 del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), la faena bovina se ubicó levemente por debajo de las 3,3 millones de cabezas, un 1,5% por debajo de los valores correspondientes al segundo trimestre. Respecto al período julio-septiembre del año pasado, la faena bovina exhibió una suba moderada de 3,7%, momento en que se habían faenado cerca de 3,18 millones de cabezas.

En tanto, en los primeros nueve meses de 2018, la faena bovina superó los 9,92 millones de cabezas, un 7,3% por encima de los valores de enero a septiembre del año anterior. El incremento observado supera las 670 mil cabezas.

 

Producción

De acuerdo a las últimas cifras del Área de Información Económica y Estadística del IPCVA, a lo largo del tercer trimestre de 2018, se produjeron aproximadamente 760 mil toneladas res con hueso (r/c/h); un volumen levemente superior en 0,3% al que se obtuvo durante el segundo trimestre del año, y también resultó un 5,8% superior al volumen de producción procesado durante el lapso julio-septiembre de 2017, que había alcanzado cerca de las 718 mil toneladas.

Este incremento interanual se explica por la suba en la producción de carne bovina proveniente de vacas y toros; y en menor medida en los novillos, mientras que la procedencia de hacienda liviana de consumo se mantuvo prácticamente estable.

El trabajo recuerda que en 2017, de los 6,9 millones de terneros contabilizados en el stock, un 21,4% fueron faenados a lo largo del mismo año; lo mismo sucedió con el 73% de los cerca de 4 millones de novillitos. “Si no se modifica el perfil de la faena bovina, donde dos terceras partes de los machos son faenados con pesos vivos inferiores a los 430 kilos, difícilmente la producción de carne bovina pueda recuperarse y alcanzar los niveles logrados a mediados de la década pasada”, advierten desde el Instituto promotor.

En este sentido, el último informe macroeconómico de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) sobre “Indicadores de la Cadena Ganadera”, señalaba en agosto pasado que durante la primera mitad del año, la faena de machos (novillos y novillitos) estaba siendo alta, y subrayaba que “de mantenerse la tasa de faena el año podría cerrar con una tasa de extracción de 115%. Este es un valor muy por encima de lo que se ha dado hasta el momento y se estaría faenando al menos un 15% de terneros nacidos este año, comprometiendo aún más el stock de machos futuros”.

Para el IPCVA, las perspectivas para la faena y la producción para lo que resta del año, estará determinada por la evolución de la actividad de los establecimientos de engorde a corral. Los ingresos en el tercer trimestre cayeron 7,5% respecto al mismo lapso del año pasado. La entidad sostiene que la oferta de novillos provenientes de campo se verá afectada por el retraso en la oferta de pasto y el alto precio del maíz, mientras que la de vacas debería ubicarse por arriba de igual período de 2017. Por lo que advierten que el nivel de actividad de la industria frigorífica debería resultar más reducido en relación al observado entre octubre y diciembre del año pasado.

Miradas

Más allá de las cifras, está la experiencia y la “sensación térmica” de lo que sucede en el mercado ganadero. En diálogo con Infobae, el director del sitio especializado Valorcarne.com, Miguel Gorelik, señaló que “en lo que va del año, la producción está entre un 8 y 10% por encima de 2017. Es un aumento genuino y no está relacionado con una fase de liquidación”. El analista destacó que “la participación de las hembras está un poco por arriba que el año pasado, pero no son números que generan preocupación”.

Por su parte, Juan Colombo, socio de la firma Colombo & Magliano S.A., sostuvo que “ha sido un buen año para la producción. Hubo buena oferta forrajera y de granos, más allá que en otoño se registraron excesos de agua en la Pampa Húmeda; las lluvias de otoño complicaron la actividad de los feedlots por la presencia de abundante barro”. En declaraciones a Infobae, el consignatario de hacienda explicó que “en los últimos meses, el tema financiero fue lo más determinante, ya que las tasas de interés actuales le complican al productor la posibilidad de retener un ternero o una vaquillona para recriar“.

Al respecto, Iván “Pancho” O´Farrell, titular de la firma Iván L. O´Farrell S.R.L., también conversó con Infobae y manifestó que “este año se frenó la retención que se venía haciendo producto del clima y de la situación económico-financiera. A partir de abril, los productores se encontraron con la necesidad de vender más hembras para hacer frente a sus compromisos financieros e impositivos. Eso puede repercutir en los índices de parición y en 2019 podemos tener una producción de terneros menor a lo esperado”.

El martillero consideró que esta situación “se agravó después con las variaciones de tasas de interés y con los problemas de los productores de hacerse del efectivo que antes obtenía a través de la venta de cheques. Esto también está repercutiendo en la cadena de pagos”, dijo.

En relación a la disponibilidad de animales, Gorelik afirmó que este “es el cuarto año consecutivo en que el stock viene creciendo a una tasa menor a la deseada, lo que confirma que estamos atravesando una fase de retención que está suavizada porque el precio no fue muy estimulante en el último año y medio, y la alta tasa de interés también conspira contra un proceso de capitalización”.

Sobre este punto, Colombo anticipó que “se están empezando a conocer los datos de vacunación de marzo y están dando un stock bastante considerable. Las últimas estadísticas muestran una baja en novillos pero un aumento de vacas y terneros, lo que presume que se incrementará de dos a tres puntos porcentuales la tasa de extracción de terneros sobre vaca entorada, que es un buen dato de aumento de índice productivo”, celebró.

Categorías y precios

Para el IPCVA, los precios por kilo en pie de los terneros se encontraban en valores nominales cercanos a los $ 25,60 en septiembre de 2015, trepando a $ 35,30 en el mismo mes del año 2016, y alcanzando un valor de $ 40,10 en el noveno mes de 2017, para llegar a un valor de $ 50,60 en igual momento del corriente año. Expresado en dólares y teniendo siempre como referencia septiembre, el precio por kilogramo de los terneros de invernada pasó de U$S 2,76 en 2015, a U$S 2,37 en 2016, pasando a U$S 2,35 en 2017; y se recorta significativamente, hasta U$S 1,34 en 2018.

Para Colombo, “el productor que tiene un planteo intensivo requiere una gran cantidad de insumos, muchos de los cuales están dolarizados; en cambio, los productores que tienen hacienda más pastoril y hacen un planteo de recría, el impacto de la devaluación es menor”.

Por su parte, Gorelik argumentó que “los precios venían cayendo desde fines de 2016 y mantuvieron esa tendencia en 2017; este año tendió a corregirse y los valores fueron recuperando una parte de lo que habían perdido. Este proceso continuó hasta septiembre cuando encontraron un techo, y retrocedieron un poco a causa de que el mercado interno no está convalidando los valores que había alcanzado la hacienda hasta agosto. Pero es sólo un freno a la recuperación del valor real de la hacienda”, aclaró.

O´Farrell manifestó que “el promedio en invernada y gordo es razonablemente satisfactorio. En el primer semestre era muy difícil vender en $ 15.000 una vaquillona preñada, muy bien hecha, de muy buena raza; hoy las hembras pueden alcanzar hasta los $ 23.000 promedio tanto en el Norte como en La Pampa Húmeda”.

Exportaciones

Entre enero y septiembre de este año, los volúmenes de las exportaciones argentinas de carne vacuna se incrementaron 71,5% respecto del mismo período de 2017. El 16,8% de las 2,26 millones de toneladas de producción se destinaron a las ventas externas, mientras que el 83,2% restante se volcó al mercado interno, alcanzando un consumo aparente de 56,4 kilos por habitante por año. De acuerdo al análisis de CREA, “la exportación jugó un rol clave al momento de descomprimir una sobreoferta local. Gran parte fue hacia canales de bajo valor, pero permitieron que no se deteriore de forma abrupta el precio al productor”.

Gorelik recordó que “en 2017 pasamos las 300.000 tn y este año venimos para 500.000 tn. Por supuesto que esa diferencia que se va a exportar en 2018 se las restaron a la oferta interna y esto ayudó a mantener los precios”. El hombre de Valorcarne.com calculó que “si uno toma el tercer trimestre y hace una proyección a un año, la cuenta resulta en 600.000 tn anuales. Realmente hubo un aumento muy contundente de las ventas al exterior”.

El representante de Colombo & Magliano afirmó que “dos años atrás, nuestro novillo era el más caro, lejos; hoy es el más barato de la región. Por eso, hay que mirar la exportación con buenos ojos porque es lo que va a traccionar los precios en la ganadería. El consumo interno va a estar muy atado al bolsillo de a gente que no va a tener grandes cambios para lo que queda del año y para 2019”. Tal es así, que el consignatario de hacienda resaltó que “muchos frigoríficos exportadores están entrando en la producción y comprando terneros o novillos que meten en campos alquilados; se están integrando en la cadena productiva para acceder a mercadería y no tener que salir al mercado a buscarla”.

Por último, Gorelik opinó que “hasta ahora no se está notando que haya más novillos pesados o recrías más largas, pero el incentivo económico que genera esta mayor exportación puede empujar a que muchos productores vuelvan a los animales pesados que necesita el comercio internacional”.

Fuente: Infobae

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