27 de octubre de 2018 10:58 AM
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En el corral cambian la dieta y hacen un lugar a los pesados

Los “feedlots” exhiben números en rojo por la baja en el valor de la hacienda para consumo. Buscan incorporar sistemas de producción con más kilos de peso.

No es un buen momento para el engorde a corral. Con una relación de precio entre la compra y venta casi empatada, y en la mayoría de los casos en favor del ternero, el feedlot atraviesa por una coyuntura con precios en rojo.

Los números que realiza la Cámara Argentina de Feedlot (CAF) muestran que la utilidad de un novillo terminado a corral con 320 kilos de peso, antes del pago de impuestos nacionales y provinciales, es negativa en 325 pesos.

“La actividad está complicada tanto por precios bajos como por suba de costos. El precio del novillo tiene su límite fijado por la caída del poder de compra de los ingresos, que se refleja en un menor consumo interno de carne”, graficó Fernando Storni, gerente de la CAF.

Ante esta situación, los corrales han comenzado a despoblarse y lo que sale no se repone. Y no es porque el invernador busque, con esa decisión, resentir la oferta y generar así una recuperación en los precios. En el sector aseguran que la mejora en la cotización va a venir por un estímulo en la demanda, pero eso no va a ocurrir hasta que la gente recupere poder adquisitivo, a través del salario.

“La caída en el consumo de carne va a durar por lo menos hasta mediados de 2019. Porque la economía seguirá en caída, el crédito será escaso, caro y los salarios no van a compensar la caída sufrida durante 2018. Por eso no me extrañaría ver un consumo por debajo de los 55 kilos por habitante en 2019”, advierte Miguel Jairala, analista económico del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

 

Modelo flexible

En el departamento Río Seco, en el extremo norte de la provincia, a la ganadería no le resulta fácil subsistir. Y menos cuando los precios no acompañan.

En Eufrasio Loza, la empresa Compañía Anglo Córdoba de Tierras tiene en el establecimiento Las Pencas un ciclo completo. Desde hace más de 30 años, el sistema tiene en el vigor híbrido de los cruzamientos, entre toros puros Angus colorado, Hereford, Simmental y Brahman de la variedad roja con vacas cruzas, el elemento distintivo para producir carne.

La flexibilidad del sistema le permite al establecimiento producir carne en función del mercado. “El ternero que se desteta con 220 kilos de peso va al corral donde recibe silaje de maíz, grano de maíz y expeller de soja. En función de la demanda, ese ternero puede terminarse con 340 a 360 kilos para consumo interno, con una cantidad mayor de maíz en la ración. O bien, como ocurre ahora, diluirle la ración energética y llevarlo hasta los 440 kilos para exportación”, resumió Pablo Lozano, gerente del establecimiento.

El ciclo hace que los novillos pesados se vendan, a más tardar, antes de que ingrese al campo la nueva camada de terneros.

“Debemos buscar sistemas flexibles de producción. Ni todo mercado interno, ni tampoco todo exportación”, graficó Lozano.

 

Motor exportador

El gerente de Las Pencas está convencido de que la exportación es el motor que impulsará a la ganadería en el mediano plazo. Con una tracción que ya vislumbra en los precios. “Hoy vendemos para el consumo el novillo a 47,20 pesos el kilo vivo y para la exportación lo están pagando 50 pesos”, diferenció el productor.

Con una inflación anualizada a octubre que va a rondar 45 por ciento, sólo el valor de la hacienda destinada al comercio exterior logra correr a la par del índice general de precios en los últimos 12 meses.

Mientras tanto, las categorías destinadas al consumo doméstico están apenas un 35 por ciento arriba en precio nominales, es decir 10 puntos por debajo de la inflación, reconoció  Jairala, del IPCVA.

“El que lleva la peor parte es el ternero de invernada que está 15 puntos por debajo de la inflación”, sostuvo el economista.

Sin embargo, el criador ha podido sacar provecho de la exportación colocando con éxito a la vaca de manufactura en China. Se trata de una categoría que no solo aumentó por encima de la inflación, sino que además tiene un precio en dólares más alto que en marzo, cuando el tipo de cambio estaba a 20 pesos.

Las lluvias de la primavera podrían alentar al criador, que aún tiene terneros en cola, a dejarlos un tiempo más en los potreros con pasto y venderlos recriados.

Fuente: AgroVoz

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