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30 de octubre de 2018 05:19 AM
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Por el crecimiento del mercado negro de trigo, el Gobierno busca acelerar el control

Estiman que el comercio ilegal mueve una cifra cercana a los u$s450 millones anuales

Fuentes oficiales reconocieron que hay una diferencia entre la producción calculada y el destino a donde va esa producción, “en la cual no hay relación”, señalaron.

Para el Gobierno lo que se maneja en negro es “incalculable”, con lo cual todo se estima a base de lo que se habla en el mercado que va de 1,5 millones de toneladas a 2 millones de toneladas. Fuentes de la molinería subrayaron que no supera el millón de toneladas. En definitiva y sólo tomando el número más alto a valores FOB, representa ingresos por u$s450 millones. Si a esta cifra se le aplica la retención actual, significa pagos al fisco por u$s54 millones.

La discusión entre los técnicos de Agroindustria y las Bolsas se centra en el dato final. Sucede en que el informe oficial registra a la fecha un sobrante en el mercado de 1,4 millones de toneladas de trigo mientras que, por ejemplo, a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) le da 300.000 toneladas. La diferencia es del 78,5 por ciento. En el caso de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cifra es de 850.000 toneladas.

La desigualdad se basa en parte por la forma de medir las distintas áreas del cereal, la que se agranda luego si hay una sequía o inundaciones; pero otra parte es por la alta informalidad. Este surge al desagregar el destino del producto, que no es más que los circuitos comerciales que muestran los papeles.

La cartera agropecuaria cuestiona que si realmente hay poco trigo para vender, “los precios deberían estar por las nubes”, cosa que no pasa actualmente.

Si sólo se tiene el cuenta lo que publicó Agroindustria, basta ver que se trata del volumen más bajo para esta altura del año en más de 15 años.

Desde la molinería sostiene que se mueve un millón de toneladas de trigo en negro lo que muestra una evasión de u$s260 millones al año, afirmaron. Remarcaron además que el mismo se da porque “hay un productor que vende y un panadero que compra la harina”.

Los números del sector hablan que el volumen de un año al otro baja 2% en blanco, números que tranquilamente pasarían al mercado negro.

Las fuentes manifestaron que la presión impositiva cada vez es mas alta lo que hace que algunos vean en la ilegalidad parte de la solución.

Por lo pronto, la molinería tiene tiempo hasta el 1° de noviembre para informar la compra del controlador electrónico para luego empezar con la colocación. Toda la información llegará a un centro de monitoreo que se está confeccionando en Agroindustria.

Fuente: BAE

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