3 de noviembre de 2018 11:57 AM
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El ‘efecto Trump’ también complica la exportación de uva mendocina

Con el mercado norteamericano saturado, ahora Chile y Perú apuntan a conquistar Brasil, que es el destino de la producción de la provincia.

Los exportadores de uva en fresco anticipan un 2019 complicado, con grandes dificultades para llegar a los mercados a precios competitivos y con un posible escenario de sobreoferta en el mundo.

En ese contexto, los representantes del sector le piden al Gobierno Nacional bajas de impuestos e intervención para eliminar las barreras para arancelarias con Brasil. 

Un punto que podría ser crítico, pensando en la próxima temporada, es la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Es que según informaron, el país asiático aplicó aranceles a la uva en fresco estadounidense, lo que le impidió a los productores norteamericanos vender la cosecha a ese país. Como consecuencia, el stock de uva en fresco en California aumentó de 12,7 millones de cajas en 2017 a 16 millones de cajas en 2018.

En principio, todo eso parece distante para los productores de uva en fresco locales, pero corren el riesgo de verse indirectamente afectados. El problema es que Chile (principalmente el valle de Copiapó) y Perú son grandes proveedores de uva en el mercado estadounidense, pero esta temporada, como hay exceso de uvas en el país norteamericano, podrían tener problemas para vender su producción.

Al no poder llegar con normalidad al mercado norteamericano, Chile y Perú intentarían llevar su producción a países latinoamericanos en los que los productores argentinos tienen presencia, como es el caso de Brasil.

En caso de concretarse, ese escenario significaría un gran desafío para la uva en fresco mendocina, que tiene que luchar con la inflación y los problemas internos, mientras compite con países de mayor estabilidad económica.

Sobreoferta general

Alejandro Tagarot, productor y miembro de la subcomisión de uvas en fresco, pasas y frutas del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, explicó que, además de los problemas que podría generar la guerra comercial entre Estados Unidos y China, ya hay un escenario de aumento de producción en el mundo.

“Ha mejorado la conservación y el transporte de la uva en fresco en todo el mundo. Por eso ahora hay fruta disponible siempre, durante todo el año y es más difícil salir a vender”, indicó.

“Por otro lado, Chile, que es uno de nuestros principales competidores, está enviando una gran parte de su producción a Brasil. También llega con fuerza a China, pero el mercado asiático ahora tiene producción propia y hay menos lugar para los exportadores. Eso hace que aumente el interés de los productores chilenos en los países sudamericanos”, continuó. 

“Por si fuera poco, Chile y Perú anticipan muy buenas cosechas y si la guerra comercial les impide llegar con normalidad a Estados Unidos, saldrán a competir con más fuerza en Latinoamérica. No es algo menor, teniendo en cuenta que sus cosechas salen antes que la de Mendoza”, advirtió.

Por su parte, el productor Diego Salvarredi, consideró que es poco probable que la guerra comercial genere grandes problemas a los productores locales, pero no dejó de mostrar preocupación. “Si Chile sale a otros mercados va a provocar que los precios bajen y será muy difícil para nosotros poder competir”.

Los representantes del sector indicaron que en la temporada 2018 el precio promedio de la caja de uva en fresco de 8,2 kilos fue de U$S 11, un valor al que por el momento los productores locales pueden trabajar. Por eso es importante que no se concrete un escenario de sobre oferta.

También dejó su opinión Ernesto Villasante, productor de uva, “aunque haya sobre stock en Estados Unidos, no deberíamos tener grandes problemas en ese sentido. La producción de ese país es a contra estación y si bien ha mejorado la tecnología de conservación, su fruta no debería llegar a distorsionar el mercado en el momento en que Argentina sale a exportar (febrero a abril)”, apuntó.

“Sí es más preocupante la buena cosecha que se encamina a tener Perú. Ese país tiene uva durante todo el año y puede entrar con fuerza a Brasil”, advirtió Villasante.

Problemas internos

El nivel de oferta de uva puede variar a la baja o a la alza, pero los productores tienen claro que su principal desafío en el corto plazo es llegar al mundo a precios competitivos, cualquiera sea el contexto internacional. No se trata de una tarea fácil, teniendo en cuenta la inflación interna y la carga tributaria que deben enfrentar los productores.

Alejandro Tagarot aseguró que la devaluación ya se trasladó a costos y no traerá ningún beneficio para el sector. Por el contrario, indicó que “el incremento del tipo de cambio encareció de forma inmediata el costo de todos los insumos dolarizados, como es el caso de los fertilizantes y los agroquímicos”.

Además, recordó que al momento de liquidar las exportaciones, los productores cobran un dólar inferior a la cotización que se ve todos los días en el mercado minorista. “Por si fuera poco, debemos pagar el nuevo impuesto de $ 4 por dólar exportado. Está claro que la devaluación no nos dio ninguna ventaja competitiva”, lamentó.

“La inflación y la carga tributaria nos dificultan mucho la llega a los mercados a precios competitivos. Esperamos que la situación mejore en algún sentido”, agregó.

Se mostró de acuerdo Salvarredi, quien remarcó que Argentina queda lejos de competir en Asia, Europa y otros mercados del mundo, no solo por sus altos costos internos y la inestabilidad económica, sino también por la falta de acuerdos comerciales.

Chile llega a la Unión Europea con un arancel del 0% y nosotros pagamos un 11%.

Partiendo de ahí queda en evidencia los problemas que tenemos a la hora de exportar”, sostuvo.

También Villasante se refirió a la situación interna. “Nuestros costos son cada vez más altos. Cada temporada se encarece más el valor de flete, los impuestos en Aduana y todo el proceso productivo en general”, comentó el empresario del este mendocino.

Las trabas en Brasil

Pensando en la próxima temporada, los productores afirman que es fundamental que el Gobierno Nacional trabaje para eliminar la barrera para arancelaria impuesta por Brasil a la uva en fresco argentina. Es que los productores locales deben fumigar la uva que se envía a ese país, lo que implica un costo extra de u$s 2 por caja, algo que otros competidores no deben hacer.

“El problema surgió cuando Argentina cerró sus importaciones. Como respuesta Brasil impuso barreras para arancelarias a nuestros productos y la uva en fresco no estuvo exenta. Ahora nuestro país es más abierto al comercio bilateral, pero la imposición continúa. Es muy preocupante que no tengamos convenios fitosanitarios con países latinoamericanos”, protestó Salvarredi.

El productor, en representación de la  subcomisión de uvas en fresco, pasas y frutas del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, se reunió hace algunos días con representantes del Ministerio de Agroindustria de la Nación para debatir sobre ese problema. “Hay muy buena predisposición del Estado Nacional para resolver el conflicto.

Esperamos que pueda avanzar en una solución, porque de lo contrario podríamos tener problemas para ser competitivos en ese país, que es nuestro principal mercado”, argumentó.

Ernesto Villasante, en tanto, aclaró que Chile también debe fumigar la uva que exporta a Brasil, pero aclaró que el país dispone de mejor tecnología para efectuar ese proceso, lo que le permite hacerlo a menor costo y de manera más efectiva. “Esto hace que a igual precio,  Brasil prefiera importar uvas chilenos”, aseguró.

“Nos hemos convertido en exportadores eventuales. Es fundamental que se normalice nuestra situación interna y que el Gobierno trabaje para eliminar la barrera fitosanitaria con Brasil y para lograr acuerdos con otros países”, concluyó el productor.

Fuente: Diario Los Andes

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