6 de noviembre de 2018 01:55 AM
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Otro viaje a China, para pedir por las variedades de soja transgénica que necesita el Mercosur

El secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, viajó tres veces a China en lo que va de su mandato, que ya lleva un año. Las dos primeras ocasiones, el motivo central de su viaje fue el protocolo para exportar nuevos tipos de carne a ese país, además de las acciones de promoción en ferias y […]

El secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, viajó tres veces a China en lo que va de su mandato, que ya lleva un año. Las dos primeras ocasiones, el motivo central de su viaje fue el protocolo para exportar nuevos tipos de carne a ese país, además de las acciones de promoción en ferias y eventos sociales. En esta ocasión, el foco de atención estuvo puesto en los cultivos transgénicos que se han aprobado en esta zona del mundo pero que no terminan de lanzarse al mercado porque China no los aprueba.

“En su tercera visita al gigante asiático, Etchevehere participó junto al presidente de China, XI Jinping y autoridades de otros gobiernos, de la inauguración de la primera edición de la feria CIIE (China International Import Expo)”, informó el comunicado oficial. Se trata de una exposición multisectorial que dedicada enteramente a la importación de proveedores internacionales que se realiza por primera vez en la ciudad de Shanghai.

Pero lo jugoso vino después. Etchevehere y los miembros del Consejo Agropecuario del Sur (CAS) se reunieron con el ministro de agricultura chino, Han Changfu, y le plantearon un asunto de interés para todo el Mercosur: piden que el gigante asiático cumpla con la aprobación formal de varios cultivos transgénicos que han sido aprobados ya por lso distintos gobiernos del Mercosur, pero condicionados a contar con el aval del principal importador agrícola del mundo, que no es otra que China.

En el caso de la Argentina, según fuentes consultadas, hay cuatro semillas transgénicas que no han sido liberadas plenamente al medio rural porque todavía resta el visto bueno de Beijing.  Son cuatro variedades de soja que pueden resultar claves para enfrentar la aparición de malezas resistentes al glifosato y otras limitantes actuales de la agricultura local, como la sequía.

En el caso de Argentina, el pedido concreto hecho ante el ministro chino incluyo dos variedades de soja logradas por Dow (hoy Corteva): bajo la marca comercial “Enlist”, una es la DAS-44406-6, resistencia a los herbicidas 2,4D, glifosato y glufosinato; y la restante es la DAS-81419-3, con resistencia a glufosinato e insectos.

También se está pidiendo la aprobación allá de la soja SYHT000H2-5 desarrollada por Syngenta, que ofrece tolerancia al glufosinato de amonio y a los herbicidas de la familia de los HPPD (inhibidores de la síntesis de carotenoides). Este fue el caso que utilizó como ejemplo Etchevehere ante su par chino, debido a que esa multinacional fue adquirida un par de años atrás por capitales de ese origen.

El último pedido es más significativo, porque se trata de la soja IND00410-5, que es la primera desarrollada en el país por INDEAR, una asociación entre el Conicet y la empresa Bioceres. En este caso, lleva un gen del girasol que ofrece a los cultivos de los oleaginosa un mayor aguante ante el stress hídrico. Biceress incluso ya tiene patente de este OGM en Estados Unidos, pero espera el aval chino para comenzar con la venta comercial, prevista para el próximo ciclo 2019/20.

“Brasil tiene una lista parecida de demandas y Paraguay otro tanto, aunque no puede dirigirse directamente a los chinos porque no tienen relaciones diplomáticas”, explicó una fuente oficial.

Del encuentro con Han Changfu, además de Etchevehere, participaron el ministro de Brasil, Blairo Maggi; y el de Chile, Antonio Walker, además del canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa. El tema es clave para la región, ya que China se ha convertido en una aspiradora de la soja producida en el Mercosur, especialmente luego de haber declarado una guerra comercial contra los Estados Unidos. En total se espera que en 2018 importe cerca de 95 millones de toneladas del poroto.

“Es importante poder trabajar conjuntamente con China en materia de regulación y promoción de la biotecnología, y en el desarrollo conjunto de nuevos eventos. Nuestros agricultores se beneficiarán enormemente de la incorporación de estas innovaciones, que nos permitirán continuar incrementando de forma sostenible nuestra producción agroindustrial y fortalecer la capacidad de ser proveedores de alimentos a China”, afirmó el secretario argentino.

Fuente: Bichos de Campo

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