6 de noviembre de 2018 13:16 PM
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Presionados por el retorno de las retenciones, cayeron 10% los contratos de arrendamientos

Dueños ceden ante el desfinanciamiento del productor

Los datos fueron consignados en un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, que señaló que para la campaña 2018/2019 el costo promedio provincial es de 9,5 quintales de soja por hectárea, lo que significó medio quintal menos que la primera estimación realizada en agosto de 2018 y un quintal por debajo del costo promedio del ciclo 2017/2018, lo que equivale a una contracción del 10 por ciento.

Para el economista de la Bolsa, Ramiro Farías, “ésta baja en el alquiler es por la sequía dado que la capacidad de pago mermo y por la reinstalación de las retenciones, los cambios impositivos como es la vuelta del inmobilario rural para las sociedades”. Un tema no menor es que las reservas del agua en el perfil de los suelos pone al cultivo en menor condición de depender más de como viene el clima.

Ya la Bolsa había señalado en un trabajo anterior un aumento notable de los contratos en cuotas. Lo que demuestra al dueño del campo asegurarse los pagos frente a la modalidad más común que es pactar a cosecha.

Sucede que muchos productores salieron hechos o quedaron debiendo plata. Esto señala que los pagos adelantados, que comúnmente se ve en los arrendamientos, cambió en algunas zonas producto de la caída en la rentabilidad de los productores. Muchos recibieron cartas documento porque depositaron menos de lo pactado hace un año.

El responsable de Agrosoluciones, Marcelo Ljubich, desde Córdoba reconoció que “hay menor liquidez y muchos ya optaron por las cuotas, lo que habla que plata no hay”.

Desde L.J. Ramos Brokers Inmobilarios, Juan José Madero no solo coincidió con la entidad cordobesa, sino que agregó que “si bien la baja es en quintales, en pesos se ve una recomposición producto de la devaluación”.

Operadores del sector destacaron que medido en dólares, el precio de los alquileres cae un 18% a u$s260 por hectárea, debido a que el precio de la oleaginosa en los contratos negociados en los mercados futuros a mayo de 2019 se ubica un 15% por debajo del valor registrado en mayo del presente año. Para la Bolsa, y sólo en la provincia de Córdoba, la pérdida es del 26 por ciento.

Está claro entonces que al no haber circulante no sólo se redujo la ganancia que pide el arrendador sino que impulsó la necesidad de ofrecer negocios diferentes, con lo cual el que tenía el dinero se quedó con el campo sin importar o no si pertenece al sector.

El 2019, por ende, es extremadamente riesgoso dado que el productor ingresará con casi nada de espalda financiera. Dependerá más que nunca del clima. Ahora espera la cosecha de trigo para pagar parte de las deudas que dejo la sequía.

Fuente: BAE

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