7 de noviembre de 2018 14:55 PM
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El agua es el nutriente más importante que ofrecemos a las aves, el más consumido y en ocasiones, el más olvidado

Enfocarse en un buen programa de sanitización que sea efectivo y rentable puede ayudar a mejorar la salud de las aves, su productividad y disminuir los costos de medicación.

Es importante que se entienda cuál es la calidad del agua actual y el nivel de contaminación que presenta el sistema hidráulico de la granja. De esta forma, se pueda diseñar un programa efectivo, que suministre agua de calidad a nuestras aves.

Dentro de las tuberías tiende a formase biofilm (colonia estructurada de células bacterianas incrustadas en una matriz polimérica fabricada por ellas mismas y adheridas a la superficie.) (Fig. 1). Se alimenta de diferentes aditivos, vitaminas, prebióticos, protectores de vacuna, antibióticos etc, los cuales suministramos comúnmente en el agua de bebida de forma regular. El biofilm es un medio nutritivo que ayuda a las bacterias a desarrollarse. Si tomamos en cuenta el flujo bajo que se tiene en las líneas de agua, las temperaturas que oscilan entre 29 y 33° C durante las primeras dos semanas de vida de las aves, esto potencializa el crecimiento bacteriano dentro de ellas, asumiendo un riesgo importante de inoculación directa de bacterias como Salmonella, E. coli, Streptococcus, oocysts (coccidiosis) etc… causando estrés y enfermedades debido a la exposición constante a esta alta tasa de infección. Dichas bacterias, pueden transportarse fácilmente a cada caseta y bebedero donde eventualmente son consumidos por un ave sedienta.

 

La exposición de estos agentes propicia la inmunodepresión de las aves, dejándolas expuestas a agentes virales oportunistas y mermando la ganancia de peso, ya que el sistema inmune requiere de energía para el proceso de defensa.

Tomando esta energía del alimento que consumen por lo que el sistema inmune madura de forma inapropiada, limitando la capacidad para crear la memoria inmunológica por vacunación dejando ventanas de desprotección a enfermedades propias de cada región.

¿Cómo lograr que el cloro o hipoclorito funcione correctamente para obtener los beneficios?

El cloro es uno de los mejores sanitizantes que se puede utilizar para el tratamiento del agua, pero es imprescindible tener los niveles adecuados de cloro para que funcione como protección de enfermedades en las aves. Sin embargo, algunas fuentes de cloro pueden generar problemas. La lejía, también llamada hipoclorito de sodio, mientras que el tiempo del producto transcurre este pierde su eficiencia “envejece”. Entonces, si medimos únicamente nivel de cloro libre podríamos estar agregando otros químicos que también contienen cloro y causa flushing en las aves. Una limitante del cloro es que es inactivado por presencia de materia organica (Biofilm), por lo que podriamos tener agua potable los primeros diez metros de caseta y conforme esta recorre la linea el agua se contamina, por lo que se debe tomar en cuenta un programa de higiene y desinfección de tuberia en los vacíos sanitarios.

Existen alternativas al cloro que podemos utilizar. Un excelente ejemplo sería el peróxido de hidrógeno, usado en el agua de bebida a niveles bajos es muy efectivo manteniendo una acción residual sanitizante efectiva que ayude a la salud intestinal.

 El cloro libre no se considera eficaz si no es el ácido hipocloroso al 85%
 La cloración efectiva requiere un pH <7,0


EFECTOS DE LA DUREZA DEL AGUA:

La dureza del agua está asociada a niveles de calcio y magnesio así como de alcalinidad. Las aves son muy tolerantes al calcio en el agua, de hecho se puede agregar ácido en solución, es bueno para reproductoras y ponedoras. Este puede mejorar la calidad del cascarón. Sin embargo, cuando tenemos magnesio y sulfato, puede tener un efecto laxante y generar un flushing en las aves, así que es necesario remover el sulfato y potencialmente el magnesio con el ablandador de agua que se requiera.

Otra cosa de la que adicionalmente, además, debemos preocuparnos son las aguas duras y la alcalinidad que viene asociada a ella, la cual, le da un sabor amargo al agua. El sabor amargo es un indicador natural que le indica al ave que esa agua no es segura para ella. Las recomendaciones serían agregar ácido al agua para ocultar ese sabor amargo para que de esta manera aumentar el consumo de agua del ave.

 

Otro efecto con respecto a la dureza del agua es la acumulación de sales minerales en el interior de la tubería. Esta acumulación genera obstrucción del flujo de agua, la cual causa bajas de producción y en el peor de los casos muerte por deshidratación de las aves


ACIDIFICACION SOBRE LA DUREZA DEL AGUA:

Si agregamos ácido al agua dura podemos ayudar a neutralizar la dureza. Esta acción requiere de mucho cuidado porque los ácidos orgánicos, tienden a ser ácidos débiles y si tenemos mucha alcalinidad en el agua con su capacidad buffer, los ácidos orgánicos débiles tendrán muchos problemas disminuyendo el pH. En este caso, tendremos mucha alcalinidad y dureza por lo que se debería utilizar ácidos grasos inorgánicos para neutralizar efectivamente el agua y mantener esos minerales en solución.

Fuente: Autor: Pablo I. Ochoa Martínez

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