8 de noviembre de 2018 18:22 PM
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Un hongo desalienta la alimentación de las vaca

El raigrás anual, recurso forrajero clave, posee un hongo que no es tóxico para el ganado, pero que condicionaría su elección.

En la Región Pampeana, el invierno es una estación dura para las vacas, ya que la producción de pasto es muy baja. En esa época, el raigrás anual es un recurso forrajero clave. La mayoría de estas plantas se asocia con un hongo -llamado endófito- que induce la producción de compuestos químicos no tóxicos para el ganado y que desalientan el consumo de los insectos herbívoros. Luego de preguntarse si las vacas también sentirán algún rechazo por el raigrás con endófito, investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) determinaron que, puestos a elegir, los animales comieron hasta un 25% más de raigrás libre del hongo.

María Semmartin, docente de la cátedra de Ecología de la FAUBA afirmó que los resultados son contundentes: “El ganado -puntualmente, novillos- prefirió comer más las plantas de L. multiflorum sin endófito vs. las infectadas con este hongo, incluso hasta en experimentos de sólo 10 minutos de duración”.

La investigadora comentó al sitio de divulgación Sobre La Tierra que el efecto desalentador del consumo es preocupante: “Si los animales sólo disponen de este recurso forrajero para pasar el invierno, podría suceder que la presencia o no de endófito en este pasto afecte la alimentación del ganado”.

El hongo culpable

“En general, una cantidad de factores pueden influir sobre las decisiones que toman las vacas al preferir un alimento antes que otro. Por ejemplo, el tamaño del bocado o la altura de las plantas o la del pastizal. Por eso diseñamos el estudio como para explicar qué causas estaban detrás de la elección, además del nivel de infección con endófito”, explicó Semmartin.

Se realizaron tres experimentos a fin de evaluar el rol de la infección con endófitos sobre la preferencia del ganado. En el primero, para detectar los efectos de la estructura del canopeo y las características nutricionales del forraje, a los novillos se les ofrecieron parches cultivados con raigrás con diferentes niveles de infección. En los otros dos, para estudiar el impacto de los estímulos visuales, táctiles y olfativos del raigrás anual sobre la preferencia, se les ofreció raigrás de esos parches, cortado y en bateas.

“En los tres experimentos, los animales tuvieron a su disposición L. multiflorum con distintas proporciones de plantas con endófitos, desde 0 hasta 95%. Para todos los casos verificamos que los novillos siempre comían más del raigrás con menor infección, y que esa preferencia no se asoció ni a cambios en la biomasa de plantas ni al contenido de proteína o fibra ni a la producción de compuestos volátiles. El factor disuasivo del consumo fue la presencia del hongo”, afirmó Semmartin.

Seguir viviendo sin tu olor

Para Semmartin, la mira estará puesta ahora en establecer de qué manera el endófito de raigrás anual genera el efecto disuasivo sobre el consumo animal y si, a su vez, provoca que los animales coman menos. “Ya pudimos descartar varios de los mecanismos potenciales, incluyendo hasta la generación de compuestos volátiles por el hongo -el ?olor a endófito’-, que si bien existe y se puede detectar con aparatos especiales, parece no afectar la conducta de las vacas. Al menos en las condiciones de nuestro estudio”.

Desde otro ángulo, Marina Omacini consideró que será fundamental diseñar nuevos ensayos para identificar concretamente cuál es la señal ?misteriosa’ que emite el raigrás infectado y que hace que las vacas se inclinen por las plantas sin endófito. En el campo, por alguna razón, los animales encuentran más atractivas las áreas donde hay muchas plantas con raigrás no infectado.

En este sentido, Omacini concluyó: “Eso me hace pensar que debemos profundizar los estudios, ya que desconocemos qué cantidad de ese olor a endófito se necesita para gatillar el efecto desalentador del consumo de un herbívoro, luego de cuánto tiempo de exposición cambia el comportamiento de los animales o qué condiciones modifican la emisión. En eso estamos”.

Fuente: Revista La Chacra

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