17 de noviembre de 2018 13:15 PM
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Todo empieza con la semilla

Todo empieza con la semilla. Pero la semilla comienza mucho antes de que El Sembrador la esparza sobre el campo y de lugar a la multiplicación de los panes. Bueno, esta semana el meridiano del campo pasó por la semilla. Primero: habemus dictamen de Diputados por la ley de semillas. Todo un hito, porque hace […]

Todo empieza con la semilla. Pero la semilla comienza mucho antes de que El Sembrador la esparza sobre el campo y de lugar a la multiplicación de los panes. Bueno, esta semana el meridiano del campo pasó por la semilla.

Primero: habemus dictamen de Diputados por la ley de semillas. Todo un hito, porque hace quince años que se intenta avanzar en una normativa que permita retomar el ritmo de innovación, perdido por la imposibilidad de que el obtentor recupere la inversión necesaria para seguir en carrera. Estamos languideciendo en autógamas como el trigo, la soja, las legumbres, la alfalfa. A pesar de que el dictamen exhibe muchas zonas grises, hubo fumata blanca. Ojalá pronto logre la media sanción y terminemos con el baldón de no ser capaces de resolver esta cuestión.

Segundo: Bioceres lanzó el primer trigo del mundo tolerante a stress hídrico, el HB4. Lo hizo en el campo experimental de Rizobacter, la empresa de Pergamino que adquirió el año pasado, en un evento muy convocante. Tanto por la cantidad de público que fue a ver las parcelas, como por la presencia de medios de alcance nacional como Radio Mitre, con su columnista Willy Kohan saliendo al aire conmovido por lo que estaba viendo y viviendo. El “colateral” de la reunión fue que la sociedad urbana –atribulada de penurias– supo, al escucharlo, que queda vida inteligente en la Tierra. Y que en el fondo de esta caja de Pandora que es nuestra sociedad, anida la Esperanza.

Conviene resaltar que HB4 no es solo un evento de tolerancia a sequía, donde ya se sabe que permite asegurar rindes un 10% superiores a nivel nacional, en años normales. Sin aumentar la superficie sembrada, serían unos 400 millones de dólares (razón del entusiasmo de Willy). Y en campañas secas, como la del año pasado, se duplicaría esa cifra. Además permitiría avanzar sobre zonas donde el riesgo de sequía hoy llama a la prudencia.

Pero por añadidura, HB4 tiene apilado también el gen de tolerancia a glufosinato de amonio, un herbicida tremendamente efectivo para controlar malezas que hoy amenazan al trigo en las principales zonas productivas. En particular, el Lolium (raigrás), para el que se carece de otras herramientas eficaces. No hay moléculas nuevas para combatir estos yuyos ni las habrá por bastante tiempo. Por eso incorporar la tolerancia a glufosinato de amonio (que además es formulado en el país) es un salto cualitativo en la competitividad del cultivo.

El trigo HB4 está listo para salir al mercado desde hace dos años. Fue aprobado por el Senasa, el organismo que evalúa la seguridad alimentaria. Y cuenta con el visto bueno de la Conabia, que entiende en los temas de impacto ambiental. Esto libera el camino para su autorización definitiva. Sin embargo, la secretaría de Agroindustria titubea a la hora de la liberación. Algunos funcionarios argumentan que temen una complicación comercial, tratándose de una modificación genética. Es atendible, pero se puede ser más imaginativo.

Por ejemplo, adoptar el mismo camino que se siguió con la soja que cuenta con el mismo gen HB4. Se la liberó al mercado, pero sin autorizar la siembra hasta que la apruebe China, el principal comprador mundial de soja. Brasil es el principal cliente para el trigo argentino, y se lleva anualmente más de la mitad del trigo que se exporta. Brasil ya utiliza caña de azúcar transgénica. Recordemos que es el principal exportador mundial de azúcar.

Liberar sin autorizar la siembra hasta que Brasil lo autorice es un camino que permitiría, al menos, mostrarle al mundo que la Argentina, en materia de biotecnología, con la sinergia entre investigación pública y privada, ha logrado cosas que no pudieron hacer los grandes jugadores mundiales en el selecto y hasta ahora exclusivo mundo bio.

Héctor Huergo

Fuente: Clarin

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