3 de diciembre de 2018 00:22 AM
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La industria de la carne no logra levantar en Bariloche

Menos de la mitad de la demanda se cubre con producción que llega desde otros puntos de la región.

El único frigorífico y matadero de esta ciudad mantiene un bajo volumen de producción, que no consigue abastecer la demanda regional. Sus administradores lo atribuyen a la falta de ganado para faenar, mientras que otros actores del mercado consideran que “hay razones económicas” de peso por los cuales la actividad “no cierra” a nivel local.

Señalaron que el frigorífico tiene buenas instalaciones y un servicio acorde, pero “arrastra un problema serio con la cadena de pagos”, por lo cual muchos de los productores cordilleranos prefieren vender a mataderos de Viedma, el Alto Valle e incluso de Neuquén.

La planta ubicada en Ñirihuau pertenece a la firma Jesús Arroyo SA, que está en quiebra. La administración está a cargo de la sindicatura designada por el juez actuante, Santiago Morán, y la parte operativa fue asignada desde comienzos de 2017 a Mario Barbagelata y Julio Berger, socios en Frigorífico Río Negro.

Barbagelata dijo que “la planta está faenando, pero no en el volumen suficiente” y dijo que una de las causas es “la caída del consumo”. Aunque admitió también que enfrentan un cuello de botella por “falta de capital de trabajo”.

Explicó que la operatoria se cumple mediante compromisos o cupos de faena con “los matarifes que contratan el servicio”, algunos de Bariloche y otros de El Bolsón, Jacobacci e incluso de Caleta Olivia.

Otra fuente vinculada con la actividad señaló que el problema del frigorífico Arroyo es que no garantiza el pago en término de los animales y por eso los productores llevan el ganado a donde sí pueden cobrar, como Esquel, Neuquén, Roca o Beltrán.

Expectativa de temporada

Barbagelata admitió que los volúmenes son muy irregulares y faenan en promedio “entre 150 y 200 vacunos por semana”, un número que depende “del clima y de la oferta que haya”. Aseguró que con algunos ajustes se podría triplicar la producción de la planta. Actualmente trabajan en Arroyo 30 operarios, que algunos días permanecen ociosos. La empresa los presiona para que se constituyan en cooperativa (ver aparte).

Según el empresario, en esta época comienza a fluir en mayor cantidad la faena de ovinos, por las fiestas y la demanda tradicional de verano. Señaló que hoy procesan unos 300 corderos por semana y “previo a Navidad ese número se va a multiplicar por cinco o seis”.

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Alberto Diomedi, también evaluó que una de las claves para reactivar la industria de la carne en Bariloche es promover una mayor producción de corderos.

“Necesitamos que el frigorífico de Bariloche funcione -dijo Diomedi-. Hay productores de toda la zona e incluso de Jacobacci que emigran para faenar en Luis Beltrán y el Alto Valle, con el costo en flete que éso significa”.

Señaló que hace tiempo no visita la planta local y volverá a recorrerla en estos días, porque asegurar su continuidad “es una de las mayores preocupaciones” de su política para el área.

Recordó que durante el proceso de reactivación de Arroyo la provincia aportó fondos para afrontar el pago de salarios y “rescatar la fuente laboral”, y que ahora estarían dispuestos a acompañar un nuevo programa de “mantenimiento, reinversión y tecnología”.

No brindó otras precisiones y sólo habló de fomentar “grupos asociativos”, entre los que mencionó puntualmente las “cooperativas de crianceros”. El rol de Barbagelata y Berger no estaría claro, ya que ambos aparecen como responsables del cierre del matadero de Jacobacci. “Ellos tienen que completar los compromisos asumidos”, dijo el ministro.

Aseguró que “cada región debe tener su industria cárnica, para bajar costos. Y las instalaciones de Arroyo son impecables, muy buenas para la zona. Lo que está faltando por ejemplo es mejorar el trabajo en el campo para que haya corderos todo el año y no sólo para las fiestas. Es la única forma de sostener el empleo”.

Inyección de capital

La planta de Jesús Arroyo SA tiene capacidad para faenar 2.000 cabezas por mes y hace años que está subutilizada.

Barbagelata dijo que la quiebra de la empresa fue inevitable porque “no se pudo resolver el pasivo” y refirió que ahora “las decisiones y los tiempos los maneja la Justicia”. El empresario conjeturó que la inyección de capital podría llegar recién con “los compradores” de la quiebra.

Según su visión del negocio, “Bariloche tiene potencial de sobra para una planta importante, porque lo más cercano es Viedma o Esquel. Pero para aumentar el volumen de faena hace falta más poder de compra”.

Afirmó que este año la actividad tuvo muchos vaivenes. “Mayo y junio fueron meses malos, después repuntó, y en octubre y noviembre faltó hacienda -describió-. Ahora se va a recomponer, como pasa siempre en diciembre. Además vuelven los estudiantes y crece la demanda en los hoteles”.

Mercado complejo

El presidente de la Sociedad Rural Bariloche, Santiago Nazar, consideró que para aprovechar mejor el matadero local “hace falta desarrollar la figura del matarife”, es decir el operador de hacienda que contrata los servicios de un matadero y vende a quien mejor le paga. “Hoy es más rentable faenar en otro lado”, aseguró.

El frigorífico Arroyo logró superar la crisis de 2016, pero -a pesar de que no tiene competencia- nunca levantó vuelo. El cuello de botella estaría en el atraso que arrastra con los pagos, y que impulsa a los operadores del mercado a llevar sus animales en pie a mataderos alternativos, donde cobran “con otra velocidad”.

Nazar dijo que también conspiró contra lo crianceros de la región que el precio que reciben por el ganado para faena “no aumentó en la misma proporción que el precio al mostrador”. Dijo que el punto de la cadena que más se favoreció “fueron las carnicerías”.

Aun así el directivo de la Rural es optimista y dijo que “con estas lluvias las condiciones son buenas para repoblar los campos” y lograr una “mejorar el porcentaje de destete” que es el gran desventaja comparativa regional.

 

“La oferta que existe es enorme. Si todo se vuelca al mercado interno, baja el precio. La rentabilidad depende de la exportación”.
Santiago Nazar, dirigente de la Sociedad Rural de Bariloche.
Exportación y mercado interno:
un equilibrio difícil de alcanzar
Según señalaron las fuentes consultadas, la producción de carne, volúmenes y precios, dependen del equilibrio entre mercado interno y saldos exportables. Santiago Nazar, de la Sociedad Rural, dijo que “la oferta que existe es enorme, y no sólo en la Pampa Húmeda. Si todo se vuelca al mercado interno hay abundancia y baja el precio. La rentabilidad depende de la exportación”.
Barbagelata opinó que es necesario orientar mejor la distribución de los mercados y concentrar la exportación para las carnes de la Pampa Húmeda. “Mientras siga entrando carne de La Pampa se hace muy difícil desarrollar e invertir en ganadería en esta zona”, opinó. Dijo que la producción local cubre entre el 30 y el 40% de la demanda de Bariloche.
Trabajadores en jaque por la propuesta de una cooperativa

La crisis que afecta al frigorífico Arroyo también pone en riesgo la continuidad laboral de los casi 40 trabajadores (entre obreros de faena y administrativos) que hoy tiene la planta.

Los actuales operadores aseguran que no pueden sostener la relación de dependencia y que la única salida es que los trabajadores conformen una cooperativa. Barbagelata dijo que no es responsabilidad suya porque los trabajadores “corresponden a la quiebra” y su suerte estaría atada a la decisión judicial y el posible remate de la empresa.

Admitió que la firma tiene capacidad para incorporar más trabajadores, pero sólo si logra aumentar y sostener el ritmo de faena. Barbagelata dijo que por ahora la cooperativización “es la única salida” y que otra alternativa “es el cierre”.

El frigorífico Arroyo quebró y la Justicia se hizo cargo de las instalaciones, con otros empresarios locales como gerenciadores de la planta de faena.
Fuente: RN bariloche

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