5 de diciembre de 2018 10:36 AM
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Caballos deportivos: una industria detrás del regalo de Mauricio Macri a Xi Jinping

La cría de estos animales emplea 30.000 personas, con arraigo en el interior del país. El paso a paso y detalles poco conocidos de una actividad con mucha pasión y algo de negocio.

Fue una sorpresa para el presidente chino, Xi Jinping, y también para muchos que no esperaban semejante regalo de Mauricio Macri al líder de la potencia asiática. Pero el caballo de polo que el mandatario argentino eligió como obsequio para su visitante es sólo la parte más visible, el aspecto simbólico, de una historia con muchos más ribetes.

Por un lado, representó la habilitación exportadora de Argentina hacia China de animales en pie, como parte de los múltiples acuerdos comerciales firmados entre los dos países.

Además, se adjudica a los chinos la creación del deporte de los tacos, que en nuestro país se aprendió de los ingleses en el siglo XIX y hoy es una de las referencias internacionales de las pampas. En Oriente han querido revitalizar su invento, siglos después, pero les ha costado mucho hasta ahora. Desde ambos países se cree que Argentina puede aportar no sólo caballos sino también el evolucionado know how de la cría y cuidado de los animales. Xi Jinping lo sabe y por eso se mostró muy complacido con la elección de Macri.

Con todo, en nuestro país también se busca potenciar este deporte y toda la industria asociada, que genera 30.000 empleos directos y 100.000 indirectos, y es un factor de arraigo en el interior del país.

Si bien el polo ha crecido mucho en los últimos años, sus impulsores aspiran a expandir su potencial. En estos días, la atención está enfocada en el evento estrella del año, el Abierto de Palermo, el torneo de polo más importante del mundo, que entre las idas y vueltas de la final de la Copa Libertadores entre Boca y River y las actividades del G20 ha sufrido cambios de programación de los partidos.

Pasión con resultados inciertos

Más allá de los resultados deportivos, “la cría de caballos deportivos está movilizada por la pasión, con resultados inciertos y en su gran mayoría deficitarios, algo que no se explica desde la razón sino desde el corazón”, afirma Delfín Uranga, vicepresidente de la Asociación Argentina de Polo (AAP).

Se trata de una actividad altamente demandante de personal e insume más tiempo de lo que se cree a simple vista. “Un caballo de polo debuta en la alta competencia por lo general a los 8 años de vida, a lo cual debe sumarse un año de gestación”, explica Uranga.

El primer paso es definir el cruzamiento entre el padrillo y la yegua madre. En muchos casos se utilizan técnicas de reproducción que requieren del trabajo de veterinarios y personal de campo, más las empresas de transporte que trasladan las madres a los centros de reproducción y luego al campo del criador, en donde se vuelve a generar demanda laboral de veterinarios y personal de campo.

Durante el primer año de vida del potrillo, el personal de campo los amansa individualmente, dedicándole no menos de una hora por día a cada uno. Los alimenta, cuida las madres, atiende partos, recorre. “Esas tareas generan puestos de trabajo que no son reemplazables por máquinas, generan arraigo en los campos y propician la población de localidades rurales”, indica el directivo de la AAP. Y pone en consideración que también participan de este proceso veterinarios y herreros, además de agrónomos que procuran la oferta forrajera del campo y tractoristas que hacen las labores, veterinarias y forrajeras que proveen los insumos, alambradores que construyen y mantienen la infraestructura.

A los dos años comienza la doma, con personal especializado en la materia. Es algo 100% artesanal, que al mismo tiempo se ha profesionalizado, generando centros de doma donde hoy Argentina es reconocida mundialmente. Vienen personas de todas partes del mundo a demandar estos servicios, para poder disfrutar de esta pasión de producir un caballo deportivo ya que en sus países de origen es prácticamente imposible. “Acá encuentran el capital genético y humano y las condiciones ambientales para poder darle vida a esa pasión”, reflejan desde la AAP.

Luego de la doma, comienza el tiempo de la hechura, entrenamiento y juego durante al menos 4 años, lo cual requiere de personal para la cuida del caballo, herreros, veterinarios, entrenadores, jugadores, personal de mantenimiento de las canchas, transportistas. Cada “picado” demanda 8 personas arriba de un caballo y no menos de 10 personas haciendo el trabajo de ensillar y preparar el caballo.

“Como pasa con los deportistas, por ejemplo Lionel Messi y Diego Armando Maradona, que también tienen otros hermanos de la misma madre y el mismo padre pero solo ellos dos fueron los que se destacaron deportivamente en sus familias, sucede con la cría de animales como deportistas de alto rendimiento”, compara Uranga.

La eficiencia es muy baja; de cada 10 que se crían solo 2 suelen destacarse, pero, al mismo tiempo se necesita masa crítica, de lo contrario las probabilidades disminuyen aún más. Y cuando no alcanzan el nivel deportivo para lo que fueron criados su valor económico cae drásticamente. Llegan a valer sólo por la carne, después de haberse invertido miles de horas de trabajo en cada animal.

Una vez que el caballo se destaca deportivamente, además debe estar apto clínicamente. Suele pasar que el mejor deportista es que el más juega, el que más se lo exige. Con los caballos pasa lo mismo, por lo que las probabilidades de que tenga una lesión aumentan. El criador tiene que asumir el riesgo de aun después de superar 8/9 años miles de horas de trabajo invertidas, desde que el caballo nació y es sano, que no se lesionó en el campo y que se destaca como caballo deportivo, puede no pasar el examen veterinario y ser considerado no apto para venta.

Por eso, recalca Uranga, “la pasión es la base una actividad noble en la que el mundo nos reconoce como los mejores y todavía podemos aprovechar mucho más”.

En el país, se producen los mejores caballos de polo del mundo, con características y rasgos distintivos de velocidad, fortaleza y resistencia que determina la raza Polo Argentino. Cada año se producen entre 5.000 y 7.000 caballos de esta prestigiosa raza, surgida del entrecruzamiento de mestizos del campo.

“Queremos reinstalar el polo en China. Hemos descubierto que allí arrancó hace más de 1000 años y lo practicaban también las mujeres. Tenemos que lograr que el polo vuelva a China”, alentó Macri.

Fuente: Clarin

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