5 de diciembre de 2018 16:53 PM
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INTA puso en marcha un nuevo modelo experimental de producción piscícola

Durante la jornada técnica, también se prepararon platos con sábalo y pacú para que el público pudiera degustar recetas especiales
Tras la inauguración de la Estación de Acuicultura Salto Grande ubicada en el campo “El Alambrado” del INTA Concordia, se realizó una jornada técnica sobre piscicultura, con la asistencia de 150 personas.
Los asistentes tuvieron la oportunidad de recorrer los cinco estanques, donde los técnicos explicaron las diferentes características y técnicas utilizadas para la cría de peces, como así también el manejo de las condiciones fisicoquímicas del agua.
En este sentido se realizaron tres paradas: la primera de pesca de sábalo y pacú, muestreo, recolección y cálculos de asignación diaria de comida a cargo de Juan Pablo Hegglin; en la segunda parada, Soledad Andrade, Mónica Spinetti y Alejandro Curto refirieron al ambiente acuático, seguimiento e indicadores de confort para que los peces produzcan y finalmente Carlos Fuser explicó los aspectos de la construcción de las piletas e instalaciones.
Posteriormente, se desarrolló un ciclo de charlas técnicas brindadas por especialistas en la temática, donde se abordaron cuestiones que tienen que ver con lo productivo, lo ambiental, con el valor biológico de la cría de peces, se presentaron resultados de la estación de acuicultura y márgenes económicos de la actividad.
De este modo Alejandro Curto de INTA Centro Regional Entre Ríos abordó el panorama de la piscicultura en Argentina y el desarrollo del sector. Posteriormente, Mónica Spinetti de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos de Uruguay explicó la situación de la piscicultura en su país. Por su parte, Valentín Leites y Soledad Andrade, de Salto Grande, trabajaron la temática de la piscicultura desde la perspectiva de los aspectos ambientales y los parámetros fisicoquímicos del agua en un estanque, respectivamente. Para Finalizar, Juan Pablo Hegglin y Carlos Fuser de INTA Concordia brindaron información sobre los márgenes económicos y el manejo productivos de la piscicultura.
Durante el desarrollo de la jornada, los cocineros Nicolás Cantero y Martín Díaz de la ciudad de Concordia prepararon exquisitos platos con sábalo y pacú para que el público pudiera degustar algunas de las diferentes maneras de utilizar el pescado en gastronomía.
En el marco de la jornada, se entregaron presentes a los organizadores, disertantes, pescadores artesanales y cocineros que hicieron posible el encuentro, y que trabajan en el desarrollo de la piscicultura y el consumo de carne de pescado en la región.
En relación al futuro del convenio entre las instituciones parte de Maximiliano Bertoni, a cargo del área de gestión ambiental de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande refirió que “la idea de este convenio es extenderlo, continuar con distintas metodologías y técnicas de producción y a su vez relacionarlo con proyectos de vinculación social que tienen ambas instituciones. Se espera sumar la veta turística que es una de las variables que también se busca desarrollar desde Salto Grande, además de la producción y del cuidado del ambiente”.
Datos de la actividad
INTA impulsa la cría de peces como una nueva cadena de agregado de valor en origen. El NEA hoy es tierra de peces. Así se desprende del trabajo que el INTA realiza en esa región del país junto con productores que se inician en la acuicultura y que ya suman más de 900 en la provincia, explicó Herman Hennig, técnico del instituto en Puerto Rico, Misiones.
Los números son alentadores para quien comience en esta actividad, pues en dos años un productor inicial puede recuperar su inversión: “Para construir un estanque de 3.000 metros cuadrados –casi un cuarto de hectárea– con alrededor de 1.000 peces se necesita una inversión de 24.000 pesos. Si tenemos en cuenta que cada ejemplar pesa en promedio 1,5 kilogramos, en dos ciclos, dos veranos, pueden recuperarse hasta 30.000 pesos”.
Para Cristiano Casini, coordinador nacional del Área Estratégica Agroindustria, la acuicultura es la fuente de alimento que más creció en los últimos 20 años a escala mundial y “el futuro más promisorio está posado en América Latina y África”.
El especialista de Misiones destacó que el cultivo de peces puede realizarse en una superficie relativamente pequeña y así obtener carne de excelente calidad y con alta productividad, particularmente si se la compara con la ganadería.
Además, esta actividad le agrega valor a la agricultura mediante la elaboración con restos de alimento balanceado. El documento Evolución del sistema productivo agropecuario argentino, del INTA, resume que con la acuicultura enla Argentina se aumenta el uso de harina vegetal como sustituto de la harina y el aceite de pescado en su alimentación: la soja ya representa hasta un 35 por ciento de las raciones para piscicultura.
“El INTA –amplió Casini– impulsa la piscicultura para generar una nueva cadena de agregado de valor en origen con una característica especial: lograr un pescado diferenciado por su calidad ‘origen argentino’, alimentado con balanceados exclusivamente de origen vegetal y criado en un medio ecológico sano, sin el uso de químicos para mantener el agua y sin contaminación ambiental”.
Será una tecnología muy favorable para la pequeña y mediana agricultura familiar y también podrá ser aprovechada por empresas de mayor tamaño.
Para obtener carne de pescado se necesita menos alimento balanceado, si se lo compara con la ganadería bovina, porcina y aviar. “Para lograr un kilo pescado se necesita en promedio 1,2 de alimento, mientras que para el mismo rendimiento en porcino se deben invertir tres kilos y, para pollos, dos y para bovinos entre seis y siete kilos”, explicó el coordinador del INTA.
En la Argentina, el NEA es la región que más creció en piscicultura, con mil productores y más de 1.200 hectáreas sembradas con alevines entre las provincias de Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones –la de mayor promedio–. La densidad que se trabaja es de 3.500 a 4.000 peces por hectáreas de las cuales se obtienen hasta 700 toneladas de pescado entre pacú, carpas, dorado, surubí, tilapia, sábalo, boga y salmón de río.
Para Hennig, la calidad y cantidad del agua disponible en la provincia de la tierra colorada es la clave para esta producción junto a los suelos que, en su mayoría, son propicios para la construcción de estanques. “La cría de peces en estanques se presenta como un excelente complemento para aprovechar los recursos de la chacra, especialmente de los pequeños y medianos productores, que suelen tener un uso diversificado del suelo. Además, permite utilizar zonas donde no puede realizarse otra producción, como bañados o zonas marginales”.
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