9 de diciembre de 2018 09:57 AM
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Balance 2018: la cría, la gran perdedora

Escenario complicado para la producción ganadera: fuerte atraso del precio tanto del gordo como de la invernada.

Una oferta muy alta, que alcanza para que cada argentino consuma entre 57 y 58 kilos por año, y para exportar unas 600 mil toneladas. Una demanda bien abastecida, que salvo episodios puntuales (lluvias, feriados, paros) no necesita presionar sobre el mercado. Fuerte atraso en el precio del gordo (19 por ciento debajo del precio real 2005-2007) y atraso aún mayor de la invernada (20 por ciento): la cría aparece como la gran perdedora después de los cambios en los precios relativos del último año.

Una primavera excepcional para los servicios en la mayor parte de la zona pampeana, donde se produce el 75 por ciento de los terneros del país, lo que permitiría un destete importante para 2020. De acuerdo a la campaña de vacunación antiaftosa, la incorporación de vaquillonas de primera parición al rodeo nacional estaría compensando la alta faena de vacas.

De todos modos, la participación de las hembras en la faena de noviembre (47,6 por ciento) es muy preocupante, y no puede descartarse que en 2019 el criador comience a reducir sus rodeos de vacas. Sucede que, ante el aumento de los costos, y ante el atraso del precio real del ternero, prefiere vender la vaca, que tiene un precio excepcional.

La demanda externa, con el acceso a Estados Unidos y Canadá y los dos acuerdos pactados con China, está asegurada. Pero queda la incógnita de si los estímulos actuales para hacer novillo pesado son suficientes para revertir la caída en la producción de esta categoría, baja que habría continuado, también según los datos de la vacunación, en los últimos meses. A esto se agrega la baja del precio de la cuota Hilton por debajo de los 10 mil dólares la tonelada.

Así, todas las fichas están puestas en una eventual recuperación del precio del gordo para febrero-marzo, porque los feedlots se están vaciando, aunque menos rápido de lo esperado.

En resumen: demanda doméstica que absorbe entre 57 y 58 kilos, pero exige a cambio una caída en los valores reales del ganado y de la carne. Y una demanda externa extraordinaria, pero que compra categorías de hacienda (vaca manufactura o conserva, novillo pesado) que no tienen el poder de arrastrar todo el mercado.

El precio promedio actual de la tonelada de exportación está influenciado negativamente por los bajos valores que pagan China y Rusia, que compran más del 60 por ciento del volumen. Por otro lado los mercados de alto o mediano precio (Europa, Israel, Brasil, Chile) muestran una demanda estancada.

La explosión de las exportaciones, con un fuerte peso de carne de precios bajos o muy bajos, ha permitido valorizar muchos cortes y categorías de hacienda, pero esos bajos valores de venta se reflejan en el precio FOB ponderado. Poco corte del cuarto trasero de novillo, mucha vaca manufactura o conserva inferior en calidad.

Ignacio Iriarte

Fuente: AgroVoz

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