Buenos Aires | Jueves 31 de Julio de 2014
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Agricultura

Maíz zafriña con tecnología mejorada para los pequeños

PARAGUAY ; La posibilidad de mejorar la producción de maíz zafriña para los pequeños productores fue demostrada durante una jornada técnica en el Campo Experimental de Choré (San Pedro). El evento fue organizado de manera conjunta por cuatro instituciones público-privadas y se abordaron diversos aspectos, participaron más de 90 personas.

El jueves 26 de enero y con un caluroso clima propio de la época productores, técnicos y estudiantes se congregraron para el día de campo que tuvo por escenario el Campo Experimental de Choré, en el departamento de San Pedro. También conocido por sus siglas CECH, esta dependencia del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) fue el lugar elegido para desarrollar esta jornada que abordó la producción de maíz zafriña con tecnología mejorada.

Los participantes recorrieron las cuatro estaciones antes de cerrar el encuentro con la plenaria. Cuatro entidades organizaron la jornada, la empresa ADM, el IPTA, el Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) y el proyecto Paraguay Productivo que la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) desarrolla en el país. A ellas se sumó el apoyo de los comités Sagrada Familia y Tekojoja y de las asociaciones Ka’aguy Pyahu, Nuevo Horizonte y Pojoapy.

Los objetivos apuntaron a presentar los resultados sobre las nuevas variedades e híbridos de maíz zafriña (materiales paraguayos), capacitar a productores sobre el sistema de producción, manejo y mercadeo de granos (para el caso del maíz zafriña) y motivar para la implementación, adopción y difusión de las medidas conservacionistas en las pequeñas fincas rurales con enfoque de negocios.

El público meta fueron los agricultores y técnicos de la zona de General Aquino (San Pedro), a quienes fue dirigida la jornada para lograr la capacitación en la producción eficiente de maíz zafriña con enfoque sostenible.

Estaciones. Fueron cuatro paradas. La primera correspondió a la genética disponible, algo de las variedades mejoradas y los híbridos. El experto del Centro de Investigación de Capitán Miranda (ex CRIA), Juan Morel, se encargó de las orientaciones.

Comentó que todo híbrido o variedad necesita de ciertas condiciones para expresar todo su potencial. “El manejo en híbridos o no es fundamental para que la tecnología demuestre su potencial”, sintetizó.

Juan Morel, experto del Centro de Investigación de Capitán Miranda.Juan Morel, experto del Centro de Investigación de Capitán Miranda.

Consideró de vital tarea el manejo de las parcelas, en especial de los cuidados culturales, como la limpieza, además de atender la población ideal de las plantas. Indicó que para zafriña se recomienda entre 50 y 55 mil plantas y que la densidad va a depender de la distribución del material y de lo que se pretende alcanzar. También señaló como importante la fertilización.

Es fundamental para mejorar la producción en suelos muy degradados. Un tema a tener en cuenta es la selección de la semilla, que sean materiales de calidad y que tengan tratamiento. De la producción de maíz zafriña destacó que se abrigaron grandes expectativas y que los técnicos recuerdan que la fecha de siembra va de enero a finales de febrero, entre el 20 y 25 del segundo mes, porque luego está el riesgo de las heladas tempranas. Añadió que la sequía del verano afectó gran parte de la producción de época, salvo casos puntuales.

La segunda estación fue sobre el manejo agronómico de cultivo de maíz zafriña, variedades mejoradas e híbridos. El director del Centro de Investigación de Capitán Miranda, Orlando Noldin, estuvo brindando algunos comentarios. Destacó que la función del investigador apunta al mejoramiento de los materiales en un proyecto que no termina en un año, sino que tiene su período y sus múltiples pruebas.

Estación sobre manejo agronómico de cultivo de maíz zafriña.Estación sobre manejo agronómico de cultivo de maíz zafriña.

Destacó los materiales desarrollados por las investigaciones públicas locales y comentó que ya se iniciaron las pruebas. “Queremos ver cómo responde a las exigencias, ver las características, pues ello permitirá al productor decidirse por algún material”.

Plenaria al final de la jornada.Plenaria al final de la jornada.

Comentó que se trabaja en una variedad Avati Moroti, la 254, de ciclo semiprecoz, con 15 días más precoz que la anterior. Es un material sintético formado a partir de línea, un proceso más complicado pero que permite obtener semillas de alta calidad.

El cultivo ya se probó en seis localidades de Canindeyú, San Pedro, Misiones, Guairá y dos en Itapúa. De la sequía indicó que a los fines de las investigaciones, como mejoradores “viene bien” para ver cuáles materiales podrían lograr mejor adaptación según la zona.

Orlando Noldin, director del Centro de Investigación de Capitán Miranda.Orlando Noldin, director del Centro de Investigación de Capitán Miranda.

Indicó que en un par de años se podría lanzar un nuevo material, pues ya cuentan con investigaciones avanzadas de 180 candidatos. De la presencia de variedades nacionales en la composición de la superficie de maíz de zafra normal recordó que existe una buena participación, pero que el área de híbridos es mucho mayor, por lo que también es bueno incursionar en dar respuestas para esta temporada. De la posibilidad de trabajar en alianzas con empresas privadas en la genética, aclaró que se deben atender bien las cuestiones legales.

En la tercera parada, el especialista Miguel Florentín desarrolló el sistema de producción sostenible de la producción de maíz zafriña.

Resultados obtenidos en parcelas de siembra directa sin y con fertilización.Resultados obtenidos en parcelas de siembra directa sin y con fertilización.

División de trabajo en la unidad familiar. Destacó que se debe apuntar a una producción alta continua que evite dañar el suelo y permitir conservar y restablecer el medio, además de constituir una actividad viable económicamente, de manera a mejorar la calidad de vida. “Se debe asegurar la producción futura”, sentenció.

El técnico del IPTA consideró que la siembra directa es la opción más ventajosa que tienen los productores, así como otras prácticas como la rotación de cultivos y el uso de abonos verdes para mejorar los rendimientos, evitar desgaste del suelo y promover la conservación de los cultivos, además de favorecer los ingresos económicos.

La última parada sirvió para conocer una nueva herramienta que se ofreció a los productores de la zona: el seguro agrícola. Fue dentro de la charla “Estrategias de negocio del maíz con empresa agroexportadora” a cargo de técnicos de la multinacional ADM. El seguro agrícola ya fue desarrollado por la compañía en otros puntos del país. La intención fue trasladar las experiencias positivas a los agricultores de San Pedro.

En la plenaria Henry Moriya, del proyecto Paraguay Productivo, ofreció algunas últimas orientaciones y el responsable máximo del proyecto, Reinaldo Penner trasladó la intención y compartió los objetivos que se pretenden lograr gracias a este emprendimiento, que tiene por lema “Sembrando Alianzas para Vender”, pues se busca un mayor compromiso de empresas privadas a la tarea pública, así como dar más herramientas a los productores para poder desarrollar oportunidades de negocios y, por sobre todo, lograr la inclusión a cadenas de valor en una interrelación con el mercado.

A su turno, Ricardo Pedretti, del Inbio, expuso algunas informaciones útiles a los productores, en especial cuestiones relacionadas al clima, atendiendo las novedades de los estudios meteorológicos para la zona de cara a los próximos meses. Todos los responsables de las estaciones también respondieron a las consultas del auditorio para concluir la jornada, además de algunos mensajes finales.

Asegurar la producción continua y futura

Las orientaciones de Miguel Florentín apuntaron a la necesidad de ofrecer opciones viales para una producción sostenible al maíz zafriña. Demostró con datos y en el recorrido por las parcelas cómo mejoraron los rendimientos, incluso casi duplicaron la productividad de algunos productores, quienes todavía emplean prácticas desfasadas o con poca tecnificación. Con sus explicaciones consideró importante aplicar las recomendaciones de manera a asegurar la producción futura.

Miguel Florentín, orientó sobre sistema de producción sostenible.Miguel Florentín, orientó sobre sistema de producción sostenible.

Explicó que con los años de uso, el suelo pierde su productividad. Para el caso de las pequeñas fincas realizó un ejercicio con algunos números y demostró que conforme pasa el tiempo los rendimientos bajan, por el empobrecimiento del suelo.

Sin embargo, si se introducen técnicas como incorporación de materia orgánica o rotación de cultivo se pueden mejorar los índices y favorecer los ingresos. “Con que se empleen 2,2 kilogramos de materia orgánica o se rote el maíz con el algodón y el sésamo, se tendrá una mejor productividad y permitirá pensar en la sostenibilidad de la actividad”, manifestó.

Parcela de algodón.Parcela de algodón.

En manejo de suelo, recordó el caso de la siembra convencional que conoce de prácticas como descanso invernal que favorece las malezas; preparación de suelo con corpida, quema y arada o siembras con matraca, arada y carancho (en monocultivos), lo que deriva en una cosecha sin reposición de nutrientes, además de la pérdida de productividad. En el caso de la siembra directa, toma como base la sostenibilidad pues introduce figuras como la rotación de cultivos, el empleo de abonos verdes, cero o mínima labranza, el uso adecuado de abonos y correctivos. “Todo esto garantiza la producción y el reciclaje de la materia orgánica y ofrece una cobertura permanente del suelo, con lo que se evita la erosión y mejora la fertilidad del suelo”, añadió.

Rotación con sésamo.Rotación con sésamo.

Otro ejemplo expuesto fue un ejercicio desarrollado con la producción de algodón, en un sistema de rotación, con 3 años de promedio. Según el cuadro, en el caso del monocultivo (solo algodón) en siembra directa la media fue de 1.856 kilogramos por hectárea, frente a 1.621 kilogramos por hectárea del sistema tradicional.

Al introducir otro rubro, en este caso algodón + maíz, los resultados arrojaron niveles medios de 2.212 kilogramos por hectárea en siembra directa y 1.850 kilogramos por hectárea en convencional.

Y al completar un ciclo rotativo de algodón-sésamo-maíz, los promedios fueron 2.078 kilogramos de algodón por hectárea frente a 2.008 kilogramos de algodón en siembra convencional. Lo resaltante es que el promedio general fue de 2.043 kilogramos por hectárea, 18% mejor que en el caso de la media de la producción de la finca con el monocultivo.

Otras pruebas de rotación fueron algodón-madioca-maíz y algodón-maní-maíz con variaciones que oscilaron entre 20% y 25%. El promedio relativo general en siembra directa (sea monocultivo, combinado o rotación) subió 15% solo por el empleo de esta práctica.

También compartió ejemplos de rotación en cultivos de verano e invierno, para planes trienales o bienales. Para un trabajo planificado de 3 años en cultivos de verano sugirió 1) maíz/mucuna; 2) sésamo o algodón; y 3) mandioca/canavalia. Para invierno propuso mucuna más abono verde de invierno o maíz tardío.

Para una actividad de dos años planteó para verano 1) maíz/mucuna y 2) sésamo o algodón o mandioca/canavalia; para invierno: mucuna o maíz tardío más abono verde de invierno.

Las pruebas desarrolladas en la producción de maíz (variedad Karapé pyta) bajo un sistema de rotación de cultivos, con un promedio de 3 años arrojaron que la combinación maíz-algodón arrojó una media de 4.031 kilogramos de maíz por hectárea en siembra directa y 2.975 kilogramos por hectárea en sistema convencional. Al introducir un tercer rubro que puede ser maní, mandioca o sésamo, los promedios subieron hasta 12% y con el sistema de siembra directa se logró 17% más que la media de los cultivos convencionales.

En el punto sobre nutrientes utilizados por el maíz, el especialista recordó que por cada 1.000 kilogramos de granos fueron absorbidos 27,7 de Nitrógeno (N); 4,6 de Fósforo (P) y 17,6 de Potasio (K), a tiempo de exportar valores de 16,5 N; 3,97 P; y 5,1 K. También destacó los aportes al suelo de mucuna, lupino y nabo. En otro momento comparó la producción de maíz, en una media de 3 ciclos) en un sistema de manejo de suelo, en rotación del grano con el algodón y con una fertilización 60-60-40. Los cultivos que fueron arados sin abono verde ni fertilizantes promediaron 3.962 kilogramos de maíz por hectárea; aquellos que fueron arados sin abono verde pero con fertilizantes obtuvieron 5.147 kilogramos por hectárea; aquellos con una labranza mínima con lupino pero sin fertilizantes, lograron 5.208 kilogramos y finalmente los de labranza mínima con lupino y fertilizantes 6.096 kilogramos por hectárea.

En el recorrido por las parcelas se observaron (pese al rigor con que fueron castigados los cultivos por la sequía) que aquellas plantas con siembra directa y fertilizadas superaron los 6.000 kilogramos por hectárea. Las no fertilizadas pero con siembra directa pasaron la franja de 5.000 kilogramos por hectárea.

Seguro para los pequeños

Una de las novedades expuestas en la jornada técnica fue la posibilidad que los pequeños productores puedan acogerse a los beneficios del seguro agrícola. La iniciativa provino de la multinacional ADM que desea trasladar su experiencia favorable en otros puntos, como en Pedro Juan Caballero, a la zona de San Pedro. La compañía proveerá insumos, ofrecerá capacitación y correrá con el seguro agrícola. Solo pide “fidelidad” a la hora de entregar la cosecha.

Víctor Servín, de ADM.Víctor Servín, de ADM.

Víctor Servín, fue uno de los técnicos que orientaron a los productores en el día de campo. Aclaró que el programa de seguro agrícola arrancó con algunas organizaciones de pequeños agricultores de la capital del Amambay el año pasado. La propuesta a nivel piloto llegó ahora a San Pedro. Indicó que el año pasado y tras el paso de las heladas la compañía respondió con el seguro, que desde el 2003 se estableció para los grandes agricultores.

En aquella oportunidad se inició con 3.600 hectáreas de soja y tuvo un pico de 125 mil hectáreas con el paso de los años. En la última campaña se cubrieron 98 mil hectáreas, quizás porque los productores se dejaron llevar por el entusiasmo de la zafra 2011, pero que hoy está demostrado que no conviene quedarse sin ese respaldo. “Hay que tomarlo como una reserva, un ahorro para tener de dónde agarrarse ante algún evento climático adverso”. Además de la soja, también fueron incorporándose otros cultivos, como maíz y, últimamente, trigo.

Explicó que para el caso de los pequeños es integrarlos a la cadena productiva, en especial en el segmento de granos. “Hay oportunidad, hay tierra, pero los productores no conseguían completar la cadena, pero la idea es beneficiarse con esto, llegar a producir para que sea rentable. Vamos a trabajar con cinco asociaciones de la zona”, destacó.

Aclaró que por ser pequeños productores la mecánica es operar con las organizaciones, pues si fuera de manera individual sería muy oneroso cubrir los costos. “Es la forma cómo trabajamos. Hay 134 hectáreas en cinco comités, cada organización tiene un límite, un área natural y en promedio se habla de 30 hectáreas.
Entonces. Los productores se agrupan y contactamos con la asociación para hacer el trabajo en forma conjunta. Es una cuestión económica. Creemos que es conveniente para ellos y para nosotros”.

Para el caso del seguro de maíz adelantó que cubre siniestros por sequía, helada, excesos de lluvias, vientos fuertes, granizos e incendios. El límite de créditos que tiene el productor es la cobertura del seguro. En este caso sería de 260 dólares por hectárea, más el costo, en torno al 2%, o 34 dólares adicionales. “El seguro se activa cuando la producción (maíz) baja de 2.275 kilogramos por hectárea. La diferencia entre lo que obtuvo el productor y el mínimo asegurado es lo que va a responder el seguro”, comentó.

Explicó que el pago no es en dinero, sino al momento de entregar la cosecha. “No necesitan desembolsar, recién cuando se entregue la cosecha. De ahí la necesidad de la fidelidad. El productor debe entregar su cosecha en un 100%, como compensación por la inversión y el esfuerzo de la empresa”, finalizó. La tendencia es seguir creciendo con esta herramienta. En Pedro Juan Caballero se tienen 100 hectáreas de soja y 120 de maíz, acumuladas de las pequeñas fincas. Para el caso de San Pedro se observa un potencial de crecimiento imporatnte, pues la zona Norte es la que tiene mayor posibilidad de desarrollar el maíz en el futuro cercano, según los análisis practicados. Para el caso del pre-financiamiento, ADM Paraguay S.A. ofrece créditos e insumos. Según el ejercicio mostrado, para una producción estimada de 3.5 toneladas por hectárea y con un precio calculado en 102 dólares por tonelada, se podría pensar en un anticipo de 360 dólares por hectárea, mientras que el paquete de insumos puede incluir fertilizantes, semillas, agroquímicos, gasoil y seguro agrícola.

Modelo inclusivo

El propósito del proyecto Paraguay Productivo busca entre otros objetivos la inclusión de los pequeños productores a cadenas de valor o bien a conectarlos al mercado, según explicó Reinaldo Penner, director ejecutivo. Si bien para muchos es la continuación del “Paraguay Vende”, indicó que la intención apunta a estimular el desarrollo económico y mejorar las condiciones de vida de la mencionada franja productiva. Las acciones se basan sobre delineamientos de negocios sustentables de manera a encarar tres desafíos: crear empleos, promover el desarrollo y reducir la pobreza.

Cabe recordar que el proyecto busca generar 15 mil puestos de trabajo y lograr vender por más de 50 millones de dólares y permitir inversiones de los pequeños productores a través de un mayor financiamiento, en especial de los microcréditos, así como la asistencia técnica a 15 mil productores.

Reinaldo Penner, director ejecutivo de Paraguay Productivo.Reinaldo Penner, director ejecutivo de Paraguay Productivo.

Una de las acciones es lograr una alianza público-privada, pero también privada-privada, en donde se perciben algunas deficiencias. “Este tipo de eventos demuestra que se pueden contactar empresas, en este caso granera de punta, con los pequeños productores. En materia productiva, a través de las recomendaciones se pueden mejorar rendimientos agrícolas, como en el caso del maíz, a la par de recuperar el suelo y que esto sea visto como un negocio, pues permitirá mejorar los ingresos”, dijo.

Admitió que otro pilar guarda relación con el financiamiento, en especial del microcrédito, en donde espera que el Gobierno también adecue sus instituciones financieras para tener mejor cobertura entre los pequeños productores. “Tiene (Gobierno) que potenciar su brazo público de microcréditos, pues no compiten con la parte privada”.

De igual modo comentó que falta más diálogo entre los propios empresarios. “Tienen que hablar más entre ellos. Eso vemos cuando interactuamos con alguna empresa de punta, que no mantiene el contacto con alguna firma complementaria a su actividad. En síntesis, todos deben poner su cuota y no esperar solo del Gobierno, pues también se debe entender que si uno quiere ganar dinero, tiene que invertir, aportar y esa cultura en muchos lados todavía no está instalado, ni siquiera en algunas cooperativas”.

De la asistencia técnica también compartió algunas apreciaciones. “Debe variar la forma de encarar, pues no es solo entregar una bolsa de semillas, sino que se debe dar en un proceso de trabajo”.

De la posibilidad de aplicar el seguro agrícola en los pequeños productores comentó que se trata de una experiencia interesante. “Entran directamente en contacto con una empresa de punta y pensamos que puede ser viable. Además, si hay un seguro agrícola detrás, puede cubrir eventuales pérdidas que, en el peor de los casos, van a salir de un mal año sin deudas”.

De la jornada calificó de un encuentro enriquecedor pues demuestra que con transferencia de tecnología de punta se puede pensar en mejorar la producción, que arranca antes de la siembra, con la fertilización y todas las recomendaciones que pueden significar unos 200 dólares por hectárea.

Publicado el: 12 marzo, 2012    Fuente:


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