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Apicultura

Si se mueren las abejas se acaba la comida

Circula un artículo admonitorio por ahí sobre la creciente desaparición de abejas que apunta a varias causas, la más llamativa, el uso masivo de un pesticida extendido por todo el mundo, que fabrica la poderosa Bayer, un neonicotinoide. Sólo unos pocos países, entre ellos mi admirada Polonia, han prohibido este veneno agroalimentario –toma ironía- en […]

Circula un artículo admonitorio por ahí sobre la creciente desaparición de abejas que apunta a varias causas, la más llamativa, el uso masivo de un pesticida extendido por todo el mundo, que fabrica la poderosa Bayer, un neonicotinoide.

Sólo unos pocos países, entre ellos mi admirada Polonia, han prohibido este veneno agroalimentario –toma ironía- en Europa, pero mucho me temo que entre ellos no se encuentre España. Y se da la circunstancia de que España es una potencia productora de miel, con una media de 30.000 toneladas al año, de la que casi la mitad se exporta. Desgraciadamente, se da la otra circunstancia de ser la principal productora de maíz transgénico de Europa y base comodísima de otra multinacional del veneno: Monsanto. Dos circunstancias que amuelan a las abejas.

Acabamos de enterarnos de que la susodicha Monsanto, acusada de ser responsable de la desaparición masiva de abejas,   ha comprado una importante empresa de investigación sobre los achaques de las productoras de miel. Negocio redondo: si Monsanto no sabe cómo responder ante las acusaciones crecientes de devastación medioambiental y ataques a la salud, se compra una empresa científica para que la defienda ante el mundo. Y así convencen de que la muerte de abejas no tiene nada que ver con sus manipulaciones genéticas de semillas resistentes a los pesticidas. Los ricos es lo que tiene.

Pero la realidad es terca. Investigaciones independientes hechas en Gran Bretaña y en Francia y difundidas en la revista Science han dado con la conclusión de que ese pesticida neonicotinoide de Bayer –imidacloprid- es causa importante de la desorientación y consecuente muerte de las abejas, de que las colmenas produzcan menos obreras, menos reinas y menos miel. Cuando pasa esto, las colmenas degeneran y mueren. Sin abejas no hay polinización, sin polinización no hay frutas ni aceite de oliva. La cosa va en este plan.

Bayer -que se hace llamar BayerCropScience- se defiende a lo grande negando que tal cosa esté del todo demostrada, mientras sigue ganando dinero a espuertas con la venta del veneno hortelano a todas las naciones. En Alemania están empezando a tomar medidas ante las denuncias de los agricultores, como declaró en Die Welt hace un año un apicultor de Baden-Württemberg que vio cómo aparecieron miles de abejas muertas frente a sus colmenas. Según él, esto se debe a los efectos del poderoso insecticida que flota en el aire de esa región teutona.

Y miren que los alemanes –aunque les tengamos manía con razón- saben desde hace tiempo que con las cosas de comer no se juega. Con todo, ya recordarán lo de los pepinos; menudo fiasco: pero en todas las familias hay siempre algún marrón. O como se diga.

En Europa, la Autoridad de Seguridad Alimentaria -ASA- estudia una nueva normativa para evaluar el riesgo de los pesticidas para las abejas. En Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) convocará a un grupo de expertos en otoño para abordar la misma cuestión.  Esta última tendrá que vérselas con la  Administración de Comida y Drogas -FDA-, íntima de Monsanto.

“La moderna apicultura”, viejo comercio de Madrid. / E. H.

¿Y en España, primera productora de miel de Europa? Como se ha dicho, producimos miel y maíz transgénico al mismo tiempo. Mala cosa, porque las abejas no distinguen si una planta está modificada genéticamente o no y se lanzan a libar como locas. La miel española es excelente, pero se ve cuestionada en Europa, entre otras cosas porque se importa miel de menor calidad de países poco fiables. Cuando lo de los pepinos, el alemán Tageszeitung publicó que un alto porcentaje de la miel que les llegaba desde España contenía  una sustancia cancerígena -pirrolizidina- un compuesto orgánico que se encuentra en muchas plantas de las familias de las leguminosas en general.

El año pasado, la superficie de maíz MON810 – o sea, Monsanto- aumentó un 27 por ciento, lo que supone 97.300 hectáreas, es decir, una cuarta parte del maíz que se cultiva en toda España, según Greenpeace. Al parecer, y según la misma fuente, Cataluña tiene más del 40 por ciento de los campos experimentales de Organismos Genéticamente Modificados -OGM- que esperan autorización. De hecho, se duda que la autoridad -¿competente?- haya cumplido el compromiso de cartografiar detalladamente los campos de cultivos transgénicos.

Ante este panorama, los agricultores y ganaderos de la COAG “consideran imprescindible transmitir a la sociedad la labor medioambiental que desempeña la cabaña apícola en el mantenimiento de la biodiversidad y su aportación a la producción final agraria mediante la polinización”. Los apicultores reclaman más controles en las fronteras y en los puntos de venta para verificar la calidad de la miel.

La miel es un sustituto perfecto del azúcar, considerado un veneno por muchos investigadores.  Y nada de ponerlo al baño María cuando se cristaliza, no me sean catetos; entre otras razones porque el calor acaba con muchas de sus virtudes

Publicado el: 1 mayo, 2012    Fuente: www.cuartopoder.es


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