Buenos Aires | Lunes 01 de Septiembre de 2014
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Cunicultura

La caza comercial de liebres registra un fuerte retroceso

ROBERTO AMAYA, UN REFERENTE DE LA CAZA, EN SU BARRACA REPLETA DE LIEBRES EN 2007. ERAN OTROS TIEMPOS. ESTE AÑO DIRECTAMENTE NO LA HABILITO Y EN CASO DE QUE EL PRECIO NO MEJORE TAMPOCO SALDRA A CAZAR.

Por quinta temporada consecutiva la actividad no es rentable. “Esto tiende a desaparecer”, dijo a este diario Sergio Vitali, titular de la única barraca habilitada en Tres Arroyos. Al alto precio del gasoil y las balas, se suma que los frigoríficos apenas pagan diez pesos por liebre. Hace una década, el monto pagada por cada ejemplar era de doce pesos. En otros períodos de mayor rentabilidad, esta práctica llegó a ser el sustento económico de unas 60 familias

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ESTE AÑO SE EXPORTARAN A EUROPA 1.200.000 LIEBRES CONTRA LAS 2.000.000 DE 2011

“A ese precio no sirve, comercialmente no es viable. Si esto sigue así, sólo saldrán un par de cazadores que les encanta la caza, nada más”, explica Roberto Lindor Amaya sobre las perspectivas de la nueva temporada de caza comercial de la liebre que quedó habilitada el martes pasado y se extenderá hasta el 15 de julio.
Amaya se refiere a los 10 pesos que finalmente decidieron ofrecer los frigoríficos por cada pieza cazada, una suma que ni cerca está de seducir a los cazadores. Simplemente porque los números no dan y la actividad por quinto año consecutivo no es rentable. Eso se vio reflejado en la primera noche de caza, en que de las 14 camionetas que están habilitadas para cazar, apenas dos fueron las que salieron en busca de liebres.
“A un valor de 10 pesos, agarrando 100 liebres, al cazador le quedan 200 pesos. Y eso si no rompés nada ni perdés una gota de aceite. No vale la pena poner la camioneta a cazar”, analiza Amaya.

Números
Y para dejar plasmado en cifras que hoy la caza no es negocio, realiza una comparación tomando como ejemplo una camioneta integrada por el cazador y dos alumbradores. “En 2002 la liebre se pagaba 12 pesos. Mientras que la caja de balas costaba 4 pesos, el litro de gasoil 80 centavos y de comida gastabas 10 pesos por noche. Ahora, la liebre se paga 10 pesos; la caja de balas vale 50 pesos, el litro de gasoil 6 y en comida te gastás 100 pesos entre la cena y algo para cortar la madrugada”.
Con los valores descriptos, en 2002 agarrando 100 liebres, cada alumbrador se llevaba 120 pesos -cobran el 10% por liebre- y descontando gastos de combustible, balas y comida, al cazador le quedaban alrededor de 900 pesos. “Hoy tenés que calcular 300 pesos de gasoil -por noche se recorren unos 500 kilómetros- 200 pesos de balas, 100 pesos de comida y 100 pesos de cada alumbrador, te quedan 200 pesos de ganancia. Y eso si agarrás las 100 liebres y no tenés ningún problema con la camioneta”, completa Lindor.
Además de la diferencia en el costo de la comida, cuestión en la que los cazadores no pueden ajustar mucho el gasto porque los alumbradores tienen que estar bien alimentados para aguantar el frío de la madrugada en la caja de la camioneta -”Les tenés que dar un churrasco sí o sí”, aclara- el impacto en la rentabilidad está dado fundamentalmente en el costo del combustible y en el desgaste del vehículo. “Hoy precisás 30 liebres para echar 50 litros de gasoil. Y si rompés una cubierta pantanera, olvidate. Antes, cuando la liebre era rentable la comprabas con lo hecho en una noche, hoy necesitarías cinco o seis para pagarla”.
Otro punto que pesa es el valor de las balas y la reducción de la cantidad entregadas por el frigorífico. “Ahora, al cazador le dan tres balas por liebre cazada, cuando hasta hace cinco años le daban cinco. Entonces, además de que aumentaron, uno tiene menos tiros pagos”.
Con este panorama, también se suma que en caso de que un cazador se decida a salir hay que ver cuántas noches conseguirá alumbradores. “Hoy tienen que aceptar ir en la caja de la camioneta muertos de frío por, como mucho, 100 pesos por noche. Podrán decirte que sí una o dos noches, pero después no los agarrás más”, dice Lindor, que asegura que no saldrá a cazar en caso de que no se mejore el precio en forma significativa.

Europa
Por una cuestión lógica, el poco interés despertado en los cazadores se ve reflejado en las barraqueros. De hecho, hay una sola barraca habilitada en Tres Arroyos y es la que está a cargo de Sergio Vitali. “Arrancó con un valor de entre 9 y 10 pesos. Es poco, la liebre tendría que valer por lo menos 15 pesos”, admite el barraquero que trabaja con el frigorífico Infriba de Batán.
Y si estamos mal, vamos peor, porque según la información que maneja Vitali, casi no hay posibilidades de que el escenario cambie. “No solamente que arrancó con precio bajo, sino que todo indica que no va a aumentar”, dice. “Esto tiene que ver con la crisis que se vive en Europa, eso hace que el país tenga menos demanda. Porque también en los últimos años el consumidor europeo, además, mostró poco interés en la liebre. Y a eso hay que sumarle que el dólar acá está muy bajo. Es decir, se junta todo para que esto no funcione”, agrega el único barraquero de Tres Arroyos, ya que Lindor, al igual que los últimos años, decidió no acopiar “porque no tenía a quién comprarles liebres”.
El frigorífico Infriba durante esta temporada tiene que completar un cupo de 500.000 liebres para enviar a Europa -Francia, Bélgica, Holanda y Dinamarca son los principales compradores-. Pero el resto de los mataderos bajaron a alrededor de 300.000 piezas. “Además, de cinco frigoríficos que compraban, este año quedaron sólo tres”, comenta Vitali.
“Esta actividad tiende a desaparecer. Cada vez se piden menos liebres. Y desde hace cinco años que venimos mal con los precios. Este año se estima que se van a exportar 1.200.000, contra casi 2.000.000 que se exportaron el año pasado”, asegura.

Por puro gusto
Pese a los bajos valores ofrecidos, los frigoríficos entienden que van a poder llegar al cupo porque, tal está ocurriendo hasta el momento, hay gente que sale a cazar porque le apasiona. “El que el martes a la noche cazó, fue porque le gusta, es la realidad”, dice Viali.
“Mucha gente sale porque le gusta y no sabe cuánto va a valer la liebre, no hace números. Y en una de esas, apenas va a poder cambiar la plata”, analiza Lindor.
Ahora bien, lo cierto es que una actividad que seis años atrás alimentaba en forma directa a 60 familias de Tres Arroyos, hoy no es viable. “Hasta hace seis años cazábamos bien, llegamos a salir 20 camionetas y había varios acopios. Pero hoy no va. Por lo menos tendría que valer 16 ó 17 pesos para ganar algo”, explica Lindor.
Además de cazadores, alumbradores y acopiadores, hay un cuarto afectado por el bajo precio de la liebre: el productor agropecuario. Desde hace cinco años que se viene cazando poco, por lo tanto la población de liebres en la región va aumentando y esto repercute directamente en los campos.
“En el corto plazo va a ser un serio problema porque se comerán más sembrados”, asegura Vitali. El principal cultivo afectado es el girasol, porque si bien la liebre también se come el brote de soja, en el caso de la oleaginosa se siembran muchas menos plantas por hectárea y el daño se nota más. “Calculá que de girasol implantamos 30.000 plantas por hectárea contra 400.000 de soja. Entonces, si te come 5000 plantas, en el girasol te genera mucho más daño, mientras que en la soja casi ni se nota”, analiza Eduardo Dam, productor con campo en la zona de Ochandio. “Daño por liebre siempre hubo, pero por ahora no se ha notado un incremento”, aclara.
“Hoy no se nota, pero en tres años vamos a tener flor de problema”, advierte Lindor, uno de los cazadores de liebre que ya no caza. Habrá que ver cómo sigue la película.

Motocazadores

“Ahora hay más cazadores en moto que en camioneta”, asegura Sergio Vitali. “En partidos como Pringles, Olavarría y Azul, son varios los que están cazando solos, en moto. Entonces, el equipo de caza es más chico, no tenés que compartir la ganancia con el alumbrador y además ahorras combustible. Así, en Pringles, una moto está haciendo 600 ó 700 pesos por noche, y pasa a ser algo rentable”, agrega.
Claro que la técnica no es muy sencilla: “Con una mano agarra el manubrio y con la otra alumbra. Lleva en los costados de la moto dos bolsillos grandes hechos de lona y después va apilando en la calle las liebres. Luego va con un auto y un carrito, y carga la moto y las liebres”, explica Vitali.
Esta nueva modalidad de caza surgió hace un par de años, cuando el precio de la liebre no mejoraba y había que achicar costos.

Publicado el: 20 mayo, 2012    Fuente: La Voz


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