El director jurídico de SENASA, Antonio Van der Luch, explicó que la institución dicta una sentencia de muerte para ellos por considerar que son “peligrosos y un problema sanitario” y aseveró que la muerte a estos animales es “necesaria y humanitaria”.
Van der Luch aclaró sin embargo que no mueren como en las peleas, donde agonizan con sus dolores producto de las peleas, donde son lastimados cruelmente, pues se les suministra una inyección que poco a poco los seda y los duerme suavemente hasta que les da un paro en el corazón cuando ya están dormidos.
SENASA explicó que diversos análisis comprueban que estos animales no se pueden recuperar de su instinto agresivo, ya que así fueron acostumbrados desde su nacimiento. Por eso sería “imposible” que se dé en adopción un ave de estas.
Por esta razón, los veterinarios consideran que sería muy difícil rehabilitar a los animales porque atacarían a todo animal o persona que esté dentro de su territorio, pero aun así no es imposible.
Otro de los aspectos importantes que, según Senasa, obliga al sacrificio de los animales es que podrían portar enfermedades que son muy riesgosas por su fácil propagación.
Según datos del Servicio de Salud Animal, en las galleras clandestinas se encuentran especies oriundas de Nicaragua, México, Panamá y hasta República Dominicana, pero desconocen cómo ingresan al país.
Enviar a un Amigo
Imprimir










