2 de agosto de 2012 00:42 AM
Imprimir

“Desagrado y malestar” ante la aprobación del Programa de Vigilancia piloto de enfermedades apícolas

ESPAÑA : El Ministerio deja fuera del Programa de Vigilancia de las Enfermedades de las abejas a dos de los principales centros de referencia en España (Universidad Complutense de Madrid y Universidad de Córdoba) sin consultar con las organizaciones agrarias, denuncia COAG. Este protocolo sanitario contará en España con una dotación comunitaria de 205.050 € y actuará.

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos muestra su desagrado y malestar ante la aprobación del “Programa de Vigilancia piloto de las enfermedades de la abejas 2012” sin ningún tipo de consulta previa por parte del MAGRAMA a las organizaciones profesionales agrarias. Tras el examen del mismo, el sector apícola de COAG quiere denunciar lo siguiente:

Panal de abejas
 
 

– El contenido del Protocolo de aplicación del Programa carece de uno de los aspectos fundamentales para poder establecer las causas del aumento de la mortalidad de las colonias de abejas en nuestro país y la Unión Europea, como es el estudio y muestreo del impacto tóxico de los insecticidas sistémicos denominados “neonicotinoides” (clotianidina, tiametoxam, imidacloprid y fipronil) en las abejas melíferas. A día de hoy, hay suficiente información tanto a nivel de campo como en investigaciones científicas desarrolladas en diversos países europeos como para incluir esta posible causa de la mortalidad de abejas en un estudio que pretenda ser mínimamente riguroso y que quiera dar una respuesta real a los apicultores. Países como Francia e Italia han prohibido la comercialización de algunos de estos insecticidas al comprobar su impacto en las abejas y el Defensor del Pueblo europeo ha iniciado la apertura de una investigación para averiguar si la Comisión Europea ha adoptado las medidas adecuadas para frenar la mortalidad de las abejas en la UE.

– La propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) en un dictamen del 23 de mayo admite que es necesario revisar la evaluación de estos pesticidas “ya que los test efectuados en el marco de las autorizaciones de comercialización son insuficientes para medir la toxicidad de una molécula para las abejas, sobre todo en el caso de los test en condiciones semi naturales y al aire libre” y en otro dictamen del 27 de junio dice que de las informaciones científicas del informe italiano “aunque no se puede extraer una conclusión clara, ha revelado algunos problemas potenciales (efectos letales sobre las abejas expuestas al polvo, efectos sub-letales e interacciones con patógenos…) que sugieren que podría ser necesario un cambio en la evaluación del tiametoxam (Cruiser), de la clotidianidina, del imidacloprid (Gaucho) y del fipronil en lo que respecta a sus efectos sobre las abejas”, por lo que está llevando a cabo un amplio estudio sobre todas las familias de pesticidas neonicotinoides, cuyos resultados podrían conocerse a finales de 2012.

– Asimismo, el Ministerio deja fuera del Protocolo sanitario a dos de los principales centros de referencia en España en investigación sanitaria apícola: el acreditado profesor Manuel Sánchez Vizcaíno (Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid), referente en cuestiones de sanidad animal y experto en virus en abejas, y el equipo de la Universidad de Córdoba, liderado por el experto Francisco Puerta, sin que haya mediado ningún tipo de explicación, ya que el MAGRAMA contaba con ellos en el documento oficial que se presentó en Bruselas en septiembre de 2011

– El MAGRAMA incluye unilateralmente al Centro Apícola Regional del Centro Agrario de Marchamalo, que aboga por una teoría anacrónica respecto al origen del despoblamiento de las colmenas, considerando el “Nosema ceranae” como la enfermedad causante del mismo, sin que haya sido reconocido así por la comunidad científica internacional. COAG está en total desacuerdo con esta decisión del MAGRAMA, ya que “En España ya asistimos a una lamentable campaña de venta masiva de Fumagilina (antibiótico poliénico), en su presentación comercial FUMIDIL B, para combatir los parásitos en cuestión Nosema apis y Nosema ceranae, con resultados absolutamente desastrosos por su falta de eficacia, por las importantes pérdidas económicas que tuvieron los apicultores y el grave riesgo de contaminación y residuos en la miel que conlleva su utilización. Afortunadamente, la comercialización y uso de la Fumagilina no está actualmente autorizado en la UE en consonancia con el rechazo de los apicultores europeos al uso de antibióticos en la sanidad apícola”, ha puntualizado Jose Luís González, responsable del sector apícola de COAG.

Por último, COAG exige al MAGRAMA que revise y reconsidere esta situación en el Protocolo sanitario de aplicación del “Programa de Vigilancia Piloto de las Enfermedades de las abejas”, debiéndose contar tanto con el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria-VISAVET (Comunidad de Madrid) como con el Centro de Referencia Apícola de Andalucía de la Universidad de Córdoba- CERA (Andalucía), tal y como inicialmente estaba planteado, ya que en caso contrario el MAGRAMA debería haber asumido con las CC.AA. toda la gestión laboratorial a través de sus propias estructuras técnicas y analíticas para alcanzar los objetivos de vigilancia previstos.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: /www.boletinagrario.com

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *