2 de agosto de 2012 00:27 AM
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El etiquetado de los alimentos – Una importante fuente de información para los consumidores

El etiquetado alimentario es una manera de que los consumidores obtengan información sobre los alimentos que quieren comprar. Si los consumidores siguen correctamente la información que aparece en las etiquetas (como las fechas de caducidad, instrucciones de manipulación y advertencias relacionadas con alergias), se pueden evitar enfermedades transmitidas por alimentos y reacciones alérgicas innecesarias.
Las fechas de caducidad

Los alimentos perecederos desde el punto de vista microbiológico (como las comidas y ensaladas precocinadas) muestran una fecha de caducidad en el envase y no deben consumirse después de esta fecha ya que podría suponer un riesgo para la salud. Muchos alimentos muestran una fecha de consumo preferente que indica la “durabilidad mínima” o el periodo durante el cual el alimento conserva sus propiedades específicas si se almacena en condiciones óptimas. Pasada dicha fecha, el fabricante no garantiza las propiedades sensoriales del mismo (tales como sabor, olor, apariencia, etc.).

En un estudio reciente realizado en el Reino Unido solo la mitad (el 49%) de más de 3.000 personas encuestadas identificó correctamente la fecha de caducidad como medida de seguridad y el 47% dijo que nunca comería carne precocinada una vez superada esta fecha. La mayoría de los encuestados utilizaban la fecha de caducidad como punto de referencia pero se fiaba de su propio criterio para decidir si era seguro consumir el alimento oliéndolo (74%) o sólo con mirarlo (65%). En un estudio realizado en Irlanda con 796 personas, solo el 39% de ellas se remitía a las etiquetas alimentarias, y de ellas, solo la mitad consultaba las fechas de caducidad o de consumo preferente2. Otros estudios realizados en la UE han obtenido resultados similares3-5. Hay que tener en cuenta que la comida puede contaminarse con bacterias capaces de producir intoxicaciones alimentarias (Ej. Listeria y Salmonella), sin que se altere el olor o el aspecto del producto.
 
Información sobre almacenamiento, preparación y forma de cocción

Ciertos productos alimentarios requieren instrucciones de almacenamiento, para garantizar una manipulación apropiada por parte de los consumidores y evitar el desarrollo de bacterias que producen intoxicaciones alimentarias, como la Salmonella y la Listeria. Estas instrucciones también pueden indicar cómo debe almacenarse el producto una vez que se abre el envase o paquete; por ejemplo, “Conservar en frío una vez abierto”. Los consumidores sólo suelen utilizar las recomendaciones sobre condiciones de almacenamiento y preparación de los alimentos cuando compran un producto nuevo, pero no cuando se trata de un artículo que ya han comprado anteriormente. En un estudio cuantitativo realizado hace poco en Irlanda, se pidió a 1.012 consumidores que valoraran la importancia de la información nutricional obligatoria para los productos alimentarios envasados6. La mayorí  de ellos (más del 70%) consideraba que las condiciones de almacenamiento y las instrucciones de uso  eran informaciones importantes. En otro estudio realizado en el mismo país, solo el 12% de los 796 encuestados declaró remitirse a las instrucciones de preparación y un porcentaje aún menor, el 9%, se remitía regularmente a las instrucciones de almacenamiento2. Estos estudios indican que a pesar de que los consumidores aseguran que la información que aparece en las etiquetas es importante, muchos no suelen utilizarla.

Advertencias sobre alergias

Las advertencias sobre alergias mencionadas en las etiquetas alimentarias ayudan a los consumidores afectados a evitar esos alérgenos en caso de estar presentes. La legislación de la UE exige que las etiquetas incluyan 14 sustancias que son alérgenos conocidos y relativamente comunes en caso de estar presentes en el producto7. Únicamente en el caso de alergias o intolerancias específicas se debe mencionar la ausencia (Ej. Sin gluten).

Los consumidores con alergias alimentarias han observado que en ocasiones falta información sobre la inclusión de posibles alérgenos en ciertos productos8,9. Un estudio realizado en el Reino Unido para comprender la forma de actuar de los padres de niños con alergia a los frutos secos reveló que el 80% de los padres no compraría un producto en el que pusiera “No indicado para personas con alergia a los frutos secos” o “Puede contener frutos secos” 10. Sin embargo, las etiquetas con otras afirmaciones, incluyendo “Este producto no contiene frutos secos pero se produce en una fábrica que utiliza frutos secos”, “No se puede garantizar que no contiene frutos secos” o “Puede contener pequeñas cantidades de frutos secos” sólo eran evitadas por el 50% de los padres. Estos resultados indican que el etiquetado de los productos sigue resultando confuso para las personas con alergias alimentarias, hasta el punto de arriesgarse de forma innecesaria, bien sea por ignorar las advertencias del etiquetado alimentario o por asumir que el modo en que estas se redactan refleja la graduación del riesgo.
 
Referencias
  1. Food Standards Agency (FSA) (2009). Public attitudes to food. Disponible (en inglés) en: http://www.food.gov.uk/multimedia/pdfs/publicattitudestofood.pdf, consultado el 30 de mayo de 2010.
  2. Safefood (2009). Safetrak 9 – Island of Ireland. A presentation of findings. Disponible (en inglés) en: http://www.safefood.eu/PageFiles/1412/Web%20edition%20Safefood%20Safetrak%209%20IOI%20.pdf?epslanguage=en, consultado el 30 de mayo de 2010.
  3. Verbeke W and Ward RW. (2006). Consumer interest in information cues denoting quality, traceability and origin: An application of ordered probit models to beef labels. Food Quality and Preference 17:453-467.
  4. Terpstra MJ et al. (2005). Food storage and disposal: consumer practices and knowledge. British Food Journal 107(7):526-533.
  5. Eurobarómetro (2005). The European Consumer’s Attitudes regarding food labelling. Disponible (en inglés) en: http://ec.europa.eu/consumers/topics/labelling_report_en.pdf, consultado el 30 de mayo de 2010.
  6. FSAI (2009). A Research Study into Consumers Attitudes to Food Labelling. Disponible (en inglés) en: http://www.fsai.ie/assets/0/86/204/9f8b5edc-565e-4f10-8c0f-7015f742da09.pdf, consultado el 30 de mayo de 2010.
  7. Directiva 2007/68/CE de la Comisión, del 27 de noviembre de 2007, Disponible en: http://eurlex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2007:310:0011:0014:ES:PDF
  8. Cornelisse-Vermaat JR et al. (2005). Europrevall report on consumer preferences regarding food allergen information. EU project Europrevall. Disponible (en inglés) en: http://www.efanet.org/activities/documents/REPORTEuroprevallreport4.pdf
  9. Mills ENC et al. (2004). Information provision for allergic consumers – where are we going with food allergen labelling? Allergy 59:1262-1268.
  10. Noimark L et al. (2009). Parents’ attitudes when purchasing products for children with nut allergy: a UK perspective. Paediatric Allergy Immunology 20:500-504.
Fuente: Consumer

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