3 de agosto de 2012 13:11 PM
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En Agricultura ya derivan negociaciones al ” sucesor ! ! ! ”

Esta anécdota seguramente será desmentida, se autodestruirá en cinco segundos. Para ganar algo de tiempo en la difícil negociación por el precio de la leche, el titular de Agricultura, Norberto Yauhar, pidió ayer a los tamberos, que amenazaban con bloquear las usinas lácteas, una tregua hasta el martes. “Ese día van a negociar con el segundo de (Axel) Kicillof, el que va a reemplazar a (Guillermo) Moreno” , se sinceró. ¿Se le escapó?

Yauhar no es un buen ministro de Agricultura, pero sí un astuto político. Adrede, abonó los rumores que circulan y ubican a Augusto Costa, subsecretario de Competitividad de Economía, el segundo del joven Kicillof, como reemplazante del hasta ahora intocable zar de Comercio Interior. ¿Se le escapó? ¿O le tocó formar parte de un momento de la historia tan anhelado por muchos otros integrantes de los sucesivos gabinetes kirchneristas? Yauhar lo desmentirá, pero frente a los tamberos dio la noticia que muchos otros hubieran querido dar: que están próximos a terminar los días de brillo del más poderoso de los secretarios.

Al menos dos ex jefes de Gabinete (Alberto Fernández y Sergio Massa), tres ex ministros de Economía (Felisa Miceli, Martín Lousteau, Amado Boudou), todos los ex secretarios de Agricultura (Miguel Campos, Javier De Urquiza, Carlos Cheppi y Julián Domínguez), varios de sus compañeros del actual gabinete, como Julio De Vido, Débora Giorgi y el propio Yauhar. Aunque lo desmientan, a todos ellos les gustaría dar la noticia de que Moreno dejará el Gobierno y se
terminará un ciclo que se inició en 2006, cuando Néstor Kirchner decidió cerrar las exportaciones de carne . Desde entonces, la única voz autorizada en la economía fue la de Moreno. Y todos los que lo criticaron han sido sus víctimas.

No sería extraño que fuera en Agricultura donde este anhelo de “vendetta” tenga más vigor. Desde hace seis años Moreno bastardea todas y cada una de las políticas que bien o mal pueden enhebrarse en el organismo. El Ministerio terminó cediéndole muchas facultades y lo mismo sucedió con Economía, Industria y la Cancillería. El INDEC es el ejemplo más claro.

Será desmentido. Pero quince días atrás, el subsecretario de Lechería, Arturo Videla, incitaba a los tamberos a protestar . Como él no podía resolver el drama de los bajos precios, entonces propiciaba un conflicto que desgastara la figura del único funcionario que podría hacerlo: Moreno.

Esa triste postal se repite en otras áreas y organismos de un Estado maniatado por un llamativo personalismo. Moreno no sólo es deplorado por empresarios o gobiernos extranjeros. Aunque se desmienta, la procesión va por dentro.

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Fuente: Clarin

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