4 de agosto de 2012 12:41 PM
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Siembra directa : pasado y futuro

El pionero Carlos Crovetto aconseja cómo mejorar las prácticas conservacionistas.

Una de las participaciones destacadas del Congreso de la Asociación de Productores en Siembra Directa (Aapresid), que se desarrollará la semana próxima en Rosario, será la del pionero de la siembra directa en Chile, Carlos Crovetto.

En un adelanto de su exposición, al que accedió La Nacion, el productor analiza los principales factores a tener en cuenta para afianzar la siembra directa en el futuro.

Crovetto afirma que con la siembra directa “se ha construido una nueva relación con el suelo, la cual se ha ido mejorando en la medida en que el productor aprende de sus resultados y lo entusiasma para seguir adelante”.

El especialista señala que los productores “no saben con certeza lo que pasa cada año en su suelo, ya que hay muchos factores que dependen de cómo se manejan, partiendo de un análisis químico tradicional, las rotaciones, el manejo de los rastrojos, el control de malezas, el aporte nutricial del suelo, las necesidades de las plantas en fertilizantes, qué se aplica y cómo se hace, en qué oportunidad aplicar y tantos otros factores”. Se pregunta Crovetto si ante las ventajas comprobadas de la siembra directa los productores están bien enfocados hacia el mediano plazo y si se pueden anticipar a los problemas que se plantearán en el futuro.

Al respecto, hace un repaso sobre los principales factores que influyen sobre la agricultura:

 

  • Suelo: “Debe ser considerado un ente vivo, que tiene un complejo metabolismo por la gran cantidad de seres vivos que lo habitan. Dentro de este proceso reconstructivo requerirá agua, oxígeno, y especialmente carbono para su alimentación, es decir, los rastrojos de cosechas. Ese es el nutriente que necesita y el valor obligado que debemos entregarle para que produzca, no los fertilizantes, ya que éstos son para las plantas”.

 

 

  • Control de malezas: “El control de malezas anuales con rotación de cultivos es indispensable. Cuando en rotación se siembran verdeos para producir pastos, las malezas no deben llegar a producir fruto ya que aumentará fuertemente su densidad y afectará a próximos cultivos. El uso de glifosato, herbicida sistémico de acción total, es una gran herramienta para limpiar los campos de malezas”.

 

 

  • Control de plagas y enfermedades: “Las nuevas condiciones ambientales que genera la siembra directa darán mayores oportunidades al ordenamiento ecológico, destruido por la labranza del suelo. Los patógenos del suelo disminuirán y serán más resistentes al daño”.

 

 

  • Fertilizantes: “En general, los productores utilizan los fertilizantes pensando sólo en las plantas y no en el daño que le pueden hacer al suelo. La mayor parte de los fertilizantes generan acidez, lo que no se observa debidamente”.

 

 

  • Compactación: “Muchos creen que la compactación se puede remediar con un subsolado. Considero que ésta no es la solución, al menos es lo que nos ha sucedido con los suelos de Chequén, en Chile. Después de 55 años de no labrarlos, hemos hecho subsolado en las arcillas rojas más compactadas, en suelo con densidad aparente de 1.4, siendo lo normal 0.8 a 1.2. Después de dos a tres años volvimos a la densidad que teníamos al inicio, lo que indica que el subsolado sólo genera pérdida acelerada de la materia orgánica”.
Fuente: La Nacion

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