6 de agosto de 2012 11:22 AM
Imprimir

Cuba apuesta por consumo y exportación de carne de avestruz

Piense en una res cuyo período de gestación sea de solo 42 días, que alcance una talla comercial en un solo año en vez de a los tres, y que también pueda tener no una, sino treinta crías cada uno de sus 40 años y no 12 años de vida fértil.

Imagine que cada generación de hijos de una sola madre ofrezca, en lugar de 3 metros cuadrados (m2), 40 m2 de un excelente cuero; y no 255 kilogramos, sino dos mil 100 kilogramos de la mejor carne: roja y con importantes aportaciones de hierro, bajo contenido de colesterol y libre de grasas saturadas.

Además que produzca plumas altamente cotizadas en el mercado y un sinnúmero de otros productos de interés para la medicina y el arte, aunque sea incapaz de dar leche.

Esa res singular es la más reciente adquisición de la ganadería cubana: el avestruz.

Pese a que la imagen del avestruz acompaña a la humanidad desde tiempos inmemoriales, su asimilación por el hombre no ocurrió hasta entrado el siglo XIX.

Sus vistosas plumas, codiciadas desde siempre como objetos decorativos, movieron a varios intentos de crianza.

Pero cuando la reina Isabel I, en Inglaterra, y luego María Antonieta, en Francia, y el resto de Europa pusieron de moda los adornos con plumas de avestruz, la presión del mercado sobre la población de esas aves condujo a una peligrosa caída del número de ejemplares salvajes que, a partir de 1850, produjo nuevos esfuerzos para su reproducción y explotación en cautiverio.

La crianza eficiente de avestruces comenzó en África del Sur cerca del año 1863, cuando se idearon vallados adecuados y se introdujo la alfalfa para su alimentación.

La invención de una incubadora para los huevos en 1870 redujo la dependencia del medio natural en la reproducción y completó el proceso de hacer de la ganadería del avestruz un negocio extraordinariamente interesante, aun fuera de las fronteras originales de la especie.

A ello se sumó lo que fue conocido como el “segundo auge de la pluma del avestruz”, ocurrido entre los años 1900 y 1914.

La presente ganadería del avestruz es el resultado de la adaptación de las granjas de obtención de plumas establecidas por el mundo a la brusca caída de la demanda después de 1914.

En la actualidad, las granjas de avestruces están entre los proyectos agropecuarios más rentables â�öse les denomina “granjas del futuro” â�ö debido a la gran variedad de productos y a la eficiencia de la producción y la reproducción.

BIOLOGIA

El avestruz (Struthio camelus) es un ave del orden struthioniformes, que agrupa también al emú, al ñandú, al casuario y al kiwi.

Existen actualmente cuatro subespecies de avestruces divididas en dos tipos: El tipo “cuello rojo” reúne a la subespecie “camelos” (Struthio camelus camelus), originaria de Mauritania y Etiopía â�öen vías de extinciónâ�ö y a la subespecie “massaicus” (Struthio camelus massaicus) de Tanzania y Kenia.

El tipo “cuello azul” agrupa a la “molybdophanes” (Struthio camelus molybdophanes) de Somalia, Etiopía y Kenia y a la “australis” (Struthio camelus australis) de Namibia, Botsuana y Zimbabue.

Además existe el avestruz “doméstico” o “negro africano” (Struthio camelus), preferido por sus cualidades productivas, que es apenas una raza y no una subespecie.

En la edad adulta el avestruz macho tiene el plumaje negro con plumas blancas en el ala y en la cola, mientras la hembra es pardo grisácea con plumas del ala y de la cola entre el gris claro y el blanco.

INTROCUCCION EN CUBA

En Cuba la historia de la ganadería del avestruz comienza en 1997, como programa de diversificación, para obtener alimentos sanos y crear nuevos renglones exportables.

Ese año el Centro Nacional para la Producción de Animales de Laboratorio (CENPALAB) importa desde México los primeros reproductores seleccionados para formar el pie de cría nacional.

El proceso incluyó inicialmente ejemplares cuello azul, cuello rojo y negros africanos y hoy se explotan como reproductores los híbridos F1, F2 y F3 debido al cruzamiento entre estos.

En 2007 nacen las primeras granjas de tipo comercial. En noviembre de ese año la granja experimental La Esperanza, en las afueras de La Habana, recibe 36 reproductores procedentes de CENPALAB y un año después otros 48 reproductores seleccionados son instalados en la finca El Porvenir, en Pilón, Granma.

Sus trabajadores asumieron el doble reto de lograr los resultados productivos que se esperaban y además allanar el camino a nuevas granjas para la explotación del avestruz: Una tarea para nada sencilla.

El avestruz alcanza una estatura de 275 cm y puede llegar a pesar 150 Kg. Aunque el escaso desarrollo de las alas y los músculos pectorales le impide volar, sus largas y fuertes patas le permiten alcanzar en la carrera velocidades sostenidas entre 60 y 70 Km/h durante 20 minutos.

Su manejo puede ser difícil para personal no entrenado, pues â�ösobre todo en la etapa reproductivaâ�ö estos grandes animales manifiestan alta territorialidad y dominancia, lo que puede provocar eventuales agresiones.

Los avestruces son aves de puesta estacional que varía con las latitudes. En el hemisferio norte la puesta se inicia en marzo y finaliza entre agosto y septiembre y en el hemisferio sur comienza de julio a agosto y termina en marzo. En Norteamérica la estación abarca desde febrero hasta septiembre.

El conocimiento de cada territorio es vital para la decisión de instalar una granja de avestruces.

Aunque en nuestro país la puesta se inicia a finales de diciembre o inicios de enero y se extiende por lo general hasta agosto â�ösiempre en el horario entre las tres de la tarde y la puesta del Solâ�ö, hay un número de factores climáticos y ambientales que influyen en una mejor reproducción y sobrevida de los juveniles en una u otra localidad que están siendo considerados en la planificación de las futuras granjas. El Programa Nacional de Desarrollo del Avestruz del sistema de la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, con la colaboración de la Agencia Española para la Cooperación Internacional y el Desarrollo (AECID), ha logrado resultados excelentes en los primeros pasos de la implantación de la ganadería del avestruz.

Por ejemplo, el crecimiento de la masa en casi 10 veces su número inicial en solo tres años e indicadores de fertilidad e incubabilidad superiores al 80 por ciento, son resultados considerados muy buenos por los especialistas del sector.

En la etapa actual se prevé la creación de seis nuevas granjas localizadas en las regiones de la Isla de la Juventud, Sancti Spíritus, Santiago de Cuba, Guantánamo y Granma, cuya futura producción, beneficiada por la experiencia acumulada, se comercializará en el mercado nacional y en frontera.

La crianza del avestruz aventaja en varios aspectos a otras actividades ganaderas, pues son aves que se reproducen prolíficamente y de ellas se aprovecha todo: El producto de mayor valor es la piel que, por su suavidad y resistencia, se utiliza para la fabricación de ropa, calzado y bisutería de alta calidad.

Su carne es de alto valor nutritivo, es magra, de un color rojo más o menos oscuro, con una textura muy similar a la de ternera y alcanza elevados precios de venta.

Las plumas se emplean en la confección de prendas de abrigo para el invierno, en la elaboración de artículos decorativos y en la industria informática â�öque utiliza plumeros de este material para limpiar el polvo de los equipos por su cualidad de evitar la electricidad estática.

El huevo constituye una fuente de alimentación proteica â�öequivale a unos 23 huevos de gallinaâ�ö y los cascarones se utilizan en decorados artesanales y son una excelente materia prima para la obtención de calcio.

El aceite que se obtiene a partir de la grasa abdominal es rico en ácidos grasos esenciales (AGE) â�öbenéficos para la saludâ�ö entre los que se destacan el Omega 3, Omega 6 y Omega 9, tiene un alto índice de permeabilidad dérmica y cualidades antibióticas, antimicóticas y antiinflamatorias y es aprovechado en la industria cosmética y la perfumería.

Desde otro punto de vista, tanto la crianza como la explotación del avestruz generan actividades que estimulan el desarrollo agroindustrial.

La ganadería del avestruz y el procesamiento de sus producciones aportan nuevas fuentes de empleo que benefician principalmente a la mujer, con posibilidades de un mayor desarrollo personal y participación plena en la sociedad.

A la vez ofrece nuevas materias primas para la confección de artesanías de calidad, diversifica las fuentes de alimento para la población y para el turismo y provee un producto de alto contenido proteico y bajo en colesterol, recomendable para las personas con padecimientos gástricos, diabetes y otras enfermedades de alta incidencia en la población cubana.

En fin, la actividad ganadera del avestruz, que se espera alcance el pleno desarrollo a partir de 2018, será un factor importante en la diversificación de la economía cubana, con un previsto aporte a la elevación paulatina del nivel de vida de la población.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: Prensa Latina

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *