10 de agosto de 2012 21:55 PM
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La revolución verde no se detiene e incluye al trigo

La evolución del trigo en el mundo y su “revolución verde” iniciada en los años ‘70 es algo que no debe detenerse, afirmó el indio Nohan Kolhi, especialista en mejoramiento genético del cereal.

La evolución del trigo en el mundo y su “revolución verde” iniciada en los años ‘70 es algo que no debe detenerse, afirmó el indio Nohan Kolhi, especialista en mejoramiento genético del cereal.

La exploración para la adaptación de variedades a nuevas condiciones y regiones del mundo es el camino, asegura el referente internacional. Pero advierte que existirá una brecha de 20 ó 25 años para llegar a los resultados que permitan los rendimientos que se necesitan para alimentar al mundo.

“La madre naturaleza nos enseñó el camino de la biotecnología hace 8.000 años”, advirtió al referirse a las primeras cruzas silvestres en la zona Mesopotámica, actualmente Irak, que dieron origen a las variedades de trigos pan y candeal que llegan hasta el presente.

 

A través de los años, se fueron plantando hitos de la evolución del cereal, en la que Argentina tuvo su capítulo en este proceso con la introducción de la primera variedad de trigos enanos en 1973, a través del Inta Marcos Juárez, de la mano del Premio Nobel de la Paz Norman Borlaug.

Después de medio siglo de explosión productiva con las variedades enanas y de invierno, la producción encuentra por estos años una merma de crecimiento, debido principalmente a problemas de altas temperaturas, deficiencia en el uso del agua y nutrientes, y problemas de calidad y sanidad, cuando la alta temperatura confluye con la humedad.

La revolución no se da sólo a partir de las variedades, sino también del manejo, explicó. Las alternativas, según Kolhi, están en el arca de genes no explorados y en las zonas del mundo con potencial para algunas especies que no fueron evaluadas lo suficiente. Para solucionar parte de esto se formó un consorcio mundial para decodificar genomas tipo que definen rendimiento, control de enfermedades y aumento de calidad. La Argentina es parte con la exploración de la secuencia del gen 4D.

Otro desafío es convertir al trigo de una planta C3 a una C4, como el maíz y el sorgo, que permita aprovechar con más eficiencia radiación y biomasa. También se trabaja sobre genes que se activan sólo ante un evento de sequía y pueden aportar hasta 15 por ciento más de rendimiento.

Con la imaginación como límite, el especialista piensa en variedades de trigo más eficientes ante el nitrógeno, resistentes a heladas (se investigan pasturas de la Antártida), e incluso para celíacos, si se lograra aislar el gen que afecta a los que padecen esta enfermedad.

“Antes tendremos una brecha de 25 años en los que la curva de rendimiento mundial puede seguir descendiendo”, recalcó.

Mientras tanto, la relación costo-beneficio no cubre las necesidades de agua e insumos de las variedades de alto rendimiento, pero se esperanzó en que, en el mediano plazo, el trigo pueda recuperar su lugar dorado entre los cultivos del mundo.

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Fuente: La Voz

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