12 de agosto de 2012 22:31 PM
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No pudo ser peor la zafra de la caña

La zafra sólo repartió quebrantos. La sequía redujo la cosecha y las heladas disminuyeron a la mitad el rinde industrial. Como consecuencia un ingenio entró en convocatoria y los productores no cubren los costos de recolección y acarreo, pero igual deben limpiar los campos. Se resignaron ingresos directos por $73 millones.

Una verdadera maldición parece regir el destino de la cuenca cañera santafesina, siempre en retroceso por más esfuerzos que hagan productores, técnicos e industriales.

Los datos informados en la reciente reunión de la Comisión Provincial de Emergencia Agropecuaria revelan un quebranto generalizado, tanto para los cañeros como para los ingenios, con el agravante de no contar con caña semilla para la próxima campaña.

Una fatídica combinación de sequía, lluvias inoportunas y heladas seguidas de altas temperaturas recortaron más de un 85% los ingresos brutos del cultivo estimados para este año. Muchos productores están en una encrucijada: por la caída de rindes no cubren el costo de cosecha y acarreo a fábrica pero tienen que limpiar lo lotes si quieren estar listos para la próxima campaña, que promete buenos resultados ante las lluvias que augura El Niño. Los ingenios, por su parte, están igual de complicados: INAZA, en Villa Ocampo, llamó a convocatoria de acreedores; mientras Las Toscas hace un esfuerzo para moler la caña que queda en pie, actividad que podría durar 25 días más.

Todo el clima en contra

Uno de los documentos aportados por el Ministerio de la Producción en la reunión de Emergencia el lunes 6 califica como “extremadamente crítica” la situación de la cuenca cañera.

El primer impacto lo generó una “sequía histórica” durante el verano, que recortó 50% los volúmenes de caña en los lotes. Durante el período de mayor crecimiento del cultivo, entre noviembre y marzo, llovieron apenas 375 milímetros mientras la evapotranspiración, producto de las altas temperaturas con fuerte insolación, fue de 746 milímetros. De tal modo el déficit estimado fue de 400 milímetros. Como consecuencia, contra un promedio de 40 toneladas por hectárea logradas en la zafra pasada en la actual apenas se consiguió una media de 17.

Luego, en el inicio del otoño, llegaron “lluvias atrasadas” que activaron el proceso de crecimiento de los cañaverales, “pero afectaron severamente el proceso de sasonamiento y maduración” por el cual se acumula azúcar en los tallos, disminuyendo el nivel de sacarosa por debajo de lo normal.

Más adelante, en los primeros días de junio de produjeron severas heladas que provocaron “la muerte del meristema apical (la punta de la planta) y de los nuevos tejidos” que habían logrado desarrollarse en abril y mayo, según consigna un informe de la AER (Agencia de Extensión Rural) Las Toscas del INTA. Los registros del 7, 8 y 9 de junio acusaron temperaturas de hasta 3.4º centígrados bajo cero.

Como si fuera poco, entre el 12 de junio y el 2 de julio las máximas promediaron alrededor de 29º centígrados, con máximos de 31º y 32º, que “tuvieron un doble efecto” en los cultivos. En aquellos que mostraban yemas laterales sin daño por las heladas indujo a la brotación, mecanismo que “ocasiona que la planta produzca un desdoblamiento de los azúcares complejos (sacarosa)”, reduciendo los rindes industriales. Mientras en los parcial o totalmente dañados por las bajas temperaturas favoreció la proliferación de bacterias y hongos, además del ataque de insectos, que aceleraron la degradación “de la totalidad del material cosechable”.

Acelerada degradación

La acelerada degradación de los cañaverales obligó a adelantar el inicio de la molienda en el ingenio de Villa Ocampo, que comenzó el 18 de junio y duró apenas 30 días, utilizando apenas el 10% de su capacidad instalada, que alcanza a 250.000 toneladas. Al poco tiempo, una vez confirmado el fracaso de la zafra, comunicó el llamado a convocatoria de acreedores. Si bien se estima que así podría evitarse la quiebra, y que se garantizó a los productores la entrega del azúcar, no deja de ser una situación preocupante a futuro.

En La Toscas, en cambio, continúa el procesamiento “como se puede, porque hay que sacar la caña del campo, pero con muy bajos rindes”, comentó Elvio Lobisa, asesor técnico del Centro Operativo Experimental Tacuarendí del Ministerio de la Producción. “Si fuera por ellos pararían -dijo- porque el ingenio no cubre los costos”.

Mientras el rendimiento industrial de la caña en años normales es del 11% (110 kilos de azúcar por cada tonelada cosechada), esta temporada promedió 6%, con el agravante que también cayó el rendimiento cultural a campo de una media de 35 toneladas por hectárea a 17. De tal manera, el reporte del INTA Las Toscas calculó, en base a las 6.700 hectáreas cosechables, el resultado potencial que hubiera tenido la zafra en un año normal y lo cotejó con lo que finalmente ocurrió. El resultado es lapidario: sobre un ingreso bruto potencial de $87.7 millones apenas se alcanzarán $14.5, sólo el 16.6% de lo estimado al inicio de la campaña. Por lo tanto, este año la región resignará más de $73 millones. La cuenta se hizo considerando que se cosecharán sólo 4.200 hectáreas que producirán apenas 4.285 toneladas de azúcar, en lugar de las 25.800 esperable en un año normal, a un precio de referencia de $3.40 el kilo. Aunque no está incluida “la caída de ingresos por servicios adicionales y por mano de obra del sector agrícola e industrial”.

Sin recursos

Sabiendo que la cosecha no se paga por los bajos rindes, otra complicación para los productores es limpiar lo lotes para la campaña entrante, que además se presenta prometedora por las lluvias que aportaría El Niño.

El informe del INTA Las Toscas señala que “la caña debe ser cosechada y sacada de la chacra para no comprometer la cosecha 2013”.

“Lo ideal sería limpiar los campos para tenerlos listos, el tema es quien paga ese trabajo”, advirtió Lovisa, quien reconoció que “ya se está pensando en el año que viene”. Para el técnico, “tener mal presentado el cañaveral al momento de las lluvias del niño es una pena, tendrían que llegar por lo menos fertilizados”. En tal sentido se estaría pensando en solicitar apoyo financiero o económico para la limpieza y preparación de lotes.

De igual modo, puestas las expectativas en el próximo año, también preocupa la disponibilidad de semilla. “La disponibilidad de caña para ser utilizada como semilla en las nuevas siembras es prácticamente nula”, afirman desde Las Toscas, y calculan que “la superficie actual con caña de azúcar en la cuenca no experimentará crecimiento”. Por lo tanto, “para la campaña siguiente todos los troncos (cepas) de la cuenca serán un año más viejos, lo que hace imperioso extremar los cuidados agrícolas en la próxima primavera, para conservar la capacidad productiva”. El reporte considera en riesgo la estabilidad “tanto a nivel producción primaria como industrial” y avisa que se requieren “recursos externos al sistema cañero”, que serán “imperiosos para permitir a la cuenca sortear esta situación y continuar su desarrollo”.

Lovisa dijo que “se está plantando un poquito” porque “algo de semilla quedó en lotes regados” (entre 100 y 200 hectáreas). Según sus cálculos, “con suerte” se sembrarán unas 800 a 900 hectáreas, contra las 2.500 del año pasado. Así, en 2013 habrá menos área sembrada, ya que se calculan en 1.500 las hectáreas a destruir (por viejas), lo que arroja una proyección de 6.100 hectáreas totales para el año próximo.

 

 

Prórroga de Emergencia

La Comisión Provincial de Emergencia Agropecuaria, reunida en el Ministerio de la Producción el lunes 6 de agosto para analizar los informe del impacto de la sequía en los departamentos del norte provincial, puso especial atención a la situación de la zona cañera y al impacto de las heladas en la zona frutícola de Coronda.

Finalizado el encuentro, Fascendini destacó que la Comisión determinó solicitar “la prórroga en los departamentos del norte que ya habían sido declarados en emergencia por sequía a principio de año, 9 de Julio, Vera, San Cristóbal, General Obligado, parte de San Justo y parte de San Javier”.

Además, el funcionario provincial indicó que “se aconsejará la declarar emergencia y/o desastre en todo el Departamento San Jerónimo pero sólo circunscripto a la producción de frutilla, actividad que en los últimos meses ha sido afectada en forma notoria por las fuertes heladas”.

 

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Quemadas. A la izquierda el daño en el “meristema apical” de la planta que causó la helada, y a la derecha la yema muerta que ya no podrá usarse como semilla.

Fotos: Juan Manuel Fernández

 

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Se acabó. Trabajando al 10%, la zafra en el ingenio de Villa Ocampo apenas duró 30 días.

Foto: Archivo

 

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¿Qué pasa en la caña cuando se hiela?

Uno de los reportes técnicos presentados en la reunión de Emergencia explica que las bajas temperaturas producen congelamiento del agua interna de la caña de azúcar, que se expande en volumen y genera rotura de tejidos. Luego del descongelamiento del agua ingresan por las grietas microorganismos (principalmente bacterias) que se alimentan a expensas de la sacarosa acumulada en los tallos, excretando polisacáridos que no son cristalizables y, por lo tanto, no son producto de valor económico recuperable.

Fuente: El Litoral

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