13 de agosto de 2012 12:36 PM
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Un combo con carne y arroz

En la localidad de Mercedes, en la provincia de Corrientes, la ganadería logra la intensificación apalancada sobre sistemas arroceros. Allí, el Establecimiento El Rocío potencia la producción de 15.000 madres en una ecuación que cierra con trigo, sorgo, maíz, soja y un plan de forrajes variado con base en el rye grass. Una de las claves es hacer arroz pero aprovechando los descansos con verdeos y granos para hacer un uso más eficiente del agua.

De las 40.000 hectáreas que trabajan, cerca del 70 por ciento de la superficie corresponde a ganadería, un 18 por ciento a arroz y en un 5 por ciento se hace agricultura forrajera. “El sistema de manejo de descansos nos permite hacer un mejor aprovechamiento del agua, también manejar mejor el rastrojo, reducir el uso de maquinarias y la presión de enfermedades en el arroz”, explicó Gustavo Vidal, de El Rocío. Este establecimiento participa del sistema Chacras de Aapresid y su caso productivo se presentó en el congreso.

“La integración del arroz a la ganadería permite aprovechar mejor la enorme cantidad de recursos que tenemos, sobre todo el agua: en un sistema de arroz con descanso podíamos usar solo un 20 por ciento del agua que recibimos, pero con un sistema de verdeos y granos podemos pasar a más de un 30 por ciento, lo que le da solidez al sistema y a la ganadería le da posibilidad de crecer y aumentar la producción de carne”, resumió Vidal.

El arroz ocupa el lote de septiembre a marzo, luego se cosecha y se siembra un verdeo de rye grass hasta noviembre. Ahora están evaluando la posibilidad de hacer soja de segunda para pastoreo, que va hasta mayo. Luego hay unos meses para el laboreo y da comienzo la siembra de maíz. “Los cultivos invernales son los que tienen mejor
performance en la zona y con este sistema logramos aportar energía y proteínas, y verdeos en el invierno”, destacó Vidal.

Pensando en la ganadería, el arroz aporta 7.800 kilos de grano, se hace una cosecha y rollos, mientras que el arroz en su elaboración y descascarillado genera 470 kilos de arrocín, que es una importante fuente energética para la suplementación, y en algunos casos se pastorean los rastrojos, que aportan 800 kilos de materia seca, mayormente para aprovechamiento de las madres.

El rye grass brinda 3.000 kilos de materia seca, y es la principal fuente de proteína en el invierno, la soja de segunda se pastorea y es fuente de proteína en el verano. En ambos casos, el impase permite controlar malezas y enfermedades que complican al arroz. Como alternativa al rye grass se hace trigo. La secuencia arroz-trigo-soja y pasturas
logra un margen de 4.250 pesos, contra los 2.890 pesos de arroz y rye grass, y los 1.260 pesos de arroz descanso.

A partir de este manejo se logró pasar de 20.000 a 30.000 cabezas en el último año. Antes, el macho se sacaba a
campos arrendados, pero hoy se puede dejar y llevar a 300 kilos y, según cómo esté el mercado, se vende o se puede llevar a feedlot.

“Los desafíos que nos quedan por delante son ver cómo aumentar la producción de materia seca por cada milímetro de agua, lograr estabilizar el sistema ganadero-arrocero y consolidar la productividad de la fuente de proteína”, contó Vidal.

Fuente: Clarin

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