13 de agosto de 2012 18:19 PM
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Lucía Romero: “El vino turista no suma ni a la industria ni a los consumidores”

La CEO de El Porvenir de Cafayate analizó el plan para aumentar el consumo de vino. Inflación, cambio de imagen y gusto personales, otros de los temas.

-¿Por qué al nombre original le cambiaron “Andes” por “Cafayate”? ¿Es para revalorizar el terruño?
-Sí, la idea del cambio es revalorizar el terruño, creemos en el potencial de Cafayate y queremos que nuestros vinos sean exponentes de esta región única y tan especial, por eso decidimos incorporar Cafayate a nuestro nombre y de esta forma promocionarla más también afuera donde todavía no se conoce.

-No es usual que una bodega consagrada modifique su nombre. ¿No hay temores sobre el impacto que pueda tener este cambio entre los consumidores?
Si bien es cierto que desde hace diez años que comercializamos nuestros vinos bajo el nombre anterior, creemos que el consumidor va a seguir identificando nuestros vinos ya que mantemos el logo de la cruz Inca que nos distingue, y también el nombre El Porvenir por el que también somos conocidos.

-¿En qué otros elementos el consumidor notará cambios?
-En las etiquetas principalmente, ya que vamos a actualizarlas sin perder por ello las características autóctonas e indígenas de sus diseños. La idea es poder contar más acerca de los vinos, los viñedos, el trabajo que hacemos en la bodega y la historia detrás de cada marca y cada varietal. Se trata de comunicar mejor lo que ya veníamos haciendo. Por ejemplo, los Laborum siempre fueron vinos que provenían de un viñedo y una parcela en particular, es por eso que ahora la línea va a estar compuesta por single vineyards que cuentan acerca de la finca de donde provienen. Era algo que ya hacíamos pero que ahora, con las nuevas etiquetas, vamos a poder comunicar mejor. En la línea Amauta que estaba compuesta por cortes o blends, vamos a poder contar mejor el porqué de los cortes y la decisión del enólogo al elegir las cepas de cada corte.

La idea es también cambiar nuestra web, volverla más interactiva, y más dinámica también. Todo esto tiene el objetivo de comunicar mejor lo que hacemos con el objetivo de contar mejor sobre lo que hace que Cafayate sea una región tan especial.

-¿Este cambio involucra además una modificación en el perfil de los vinos? ¿O mantienen el camino que tomaron en los últimos años con la incorporación de Hobbs?
-El perfil de los vinos es el mismo que venimos trabajando en los últimos años. Queremos mostrar realmente el terruño de Cafayate, por eso buscamos obtener la mejor calidad de uva de nuestras fincas (en donde realizamos trabajos durante todo el año) y por medio de una vinificación de precisión pero sin tanta intervención obtener vinos frescos, con buena acidez, concentración aromática, colores intensos y taninos firmes pero a la vez amables. Queremos que nuestros vinos hablen de Cafayate de una forma elegante y que se diferencien del resto sin perder la identidad, ese es nuestro desafío.

– Como empresaria, ¿te genera temor el contexto económico actual?
-Sí, por supuesto, la inflación es un problema muy grave, y nuestra industria no está exenta de sus efectos negativos. Por eso en la bodega buscamos ser más eficientes en nuestros procesos para no perder tanta rentabilidad. También seguimos apostando al mercado externo, porque, aunque sea muy difícil aumentar los precios, creemos en que el nuestro es un proyecto a largo plazo, así que buscamos seguir creciendo en mercados con Estados Unidos, Europa y Asia.

-Por la pérdida de rentabilidad cada vez se habla más de bodegas en venta o de menores inversiones en insumos como barricas, ¿todo esto no impactará negativamente en la calidad de los vinos que vamos a beber en los próximos años?
-Es posible, sobre todo en los vinos de mayor volumen que, al manejar un menor margen, tienen que recortar costos y estos afectan en ocasiones la calidad del vino. Por nuestra parte, es lo último que queremos hacer, por eso seguimos invirtiendo y plantamos una finca nueva a fines del año pasado. Seguimos comprando barricas y una cuba de roble francés para fermentar el Tannat, esperando que la situación mejore con el tiempo. Tenemos claro que es una industria de largo plazo y es muy importante preservar la calidad de los vinos, sobre todo para nuestro modelo de negocio que es una bodega familiar, pequeña, con foco en la calidad de los vinos.

-¿Qué opinión te genera el lanzamiento del vino turista? Se han escuchado muchas voces a favor, pero otras en contra…

-Como consumidora… no me parece que sume a la industria ni a los consumidores, creo que hay vinos con muy buena relación precio calidad a precios accesibles que surgen sin necesidad de obligar a la gastronomía ni aplicar una ley de 1975. En estos más de 30 años el consumo de vino ha cambiado en detrimento de la cantidad y a favor de la calidad, y eso me parece muy bueno. Es una tendencia que se replica en muchos países productores del mundo, con lo cual no me parece inteligente basarnos en esa ley antigua, porque al final no creo que beneficie al consumidor.

-¿Qué variedad o tipo de blend está acaparando tu atención como consumidora?
-El Pinot Noir. Estoy aprendiendo más de esta variedad y cada vez que viajo intento probar Pinot Noir de distintos países. Me parece muy interesante y además lo hago desde el punto de vista de consumidora porque por ahora no tenemos pensado plantar esta cepa en Cafayate. También estoy probando Petit Verdot elaborados en Argentina porque empezamos a hacer uno y me interesa conocer más de esta cepa.

-¿Cuál fue la última etiqueta que descorchaste para disfrutar en una comida?
-Un Cabernet Sauvignon de Sonoma, California, que me regaló un amigo. Me gustó mucho pero me pareció que era un estilo de vino demasiado concentrado, con fruta sobremadura que al final cansaba un poco…

-¿Qué maridaje que jamás creías que funcionaría terminó sorprendiéndote?
-Un Pinot Noir de nuevo mundo con un pescado con salsa de espárragos y puré….para los maridajes en general me gusta los blancos para los pescados y los tintos para las carnes, pero en este caso me sorprendió lo bien que maridaban y eso que el Pinot Noir era de Australia, con lo cual tenía cuerpo, pero ambos funcionaron muy bien.

-¿Qué vino tenés en tu vinoteca personal y que ya estás saboreándolo de antemano?
-Un blend de la Bodega Henschke de Barossa Valley, Australia. Es de cuando la visité hace un año por un curso de vino que estaba haciendo. Me sorpredió mucho por la calidad de sus vinos, la simpleza de la bodega, que es familiar y está desde 1868, y la edad de sus viñedos, tenían viñas de Syrah de fines de más de 130 años. Es un blend 2008 que según me dijeron tengo que esperar un poco más para abrirlo…

-¿Qué vino del Viejo Mundo dirías que nadie puede dejar de probar al menos una vez en la vida y por qué?
-Algún Grand Cru de Bordeaux, no sólo por la calidad del vino, la capacidad de añejamiento y lo diferente a lo nuestro, sino también por la historia que hay detrás de los châteaux y el gran nombre o reconocimiento que tienen esos vinos. A la hora de probar algunos eso pesa más que el vino en si mismo y es lo que hace que sean tan exitosos.

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Fuente: iProfesional

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