13 de agosto de 2012 18:34 PM
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Alza de cereales inquieta el mercado

CHILE : La sequía en la zona del cinturón del maíz de Estados Unidos genera una caída en la producción que se estima en 22 millones de toneladas y reduciría sus exportaciones en 40%. En tanto, el impacto en Chile ya se está sintiendo a nivel de empresas procesadoras y golpeará el bolsillo de los consumidores a fines de año. Se esperan alzas en torno al 8% en el precio del pan y de 25% en las carnes blancas.

Carlos Seemann Santos está preocupado. Ve el tsunami en el horizonte. El alza del precio de los cereales en Estados Unidos, el principal productor del mundo, en los últimos dos meses ha sido notable. El trigo subió 38% y el maíz 50%. En forma incipiente, esta alza en Chile ya comienza a sentirse. Eso sí, la ola golpeará con mayor fuerza el último trimestre del año, cuando comiencen a llegar los primeros barcos graneleros norteamericanos.

Seemann tiene razones para estar inquieto. Es socio y director de Coexca, una empresa productora de carne de cerdo de tamaño mediano. Su firma cría al año 250 mil animales. Típicamente, cada uno de ellos pesa 115 kilos al momento de ser faenado. Para llegar a esa envergadura, los cerdos son alimentados en base a maíz, trigo y soya. De hecho, Seemann calcula que el 48% del costo de producir un kilo de cerdo se debe sólo al maíz.

“Como empresa nos afecta. La materia prima comenzó a subir y no es cosa de subir los precios inmediatamente, pues tienes competidores. Producto del alza de los cereales, lo más probable es que primero se contraiga la oferta de carne, porque la rentabilidad cayó. Sólo ahí los precios van a reaccionar. Sin embargo, vamos a tener dos a tres meses en que como empresa vamos a tener que vivir con márgenes más estrechos”, afirma Seemann Santos.

Sin embargo, el efecto no se detiene en los márgenes de las empresas procesadoras. Aunque con unos meses de retraso, el alza de precios terminará por alcanzar el bolsillo de los consumidores chilenos antes que termine 2012. Es que los cereales, aunque transformados, son la base de la dieta chilena.

Un habitante promedio del país consume 19,5 kilos de carne de cerdo; 28 kilos de pollos; y 98 kilos de pan al año, este último es uno de los niveles más altos del mundo.

El epicentro de este remezón está en Estados Unidos. Más precisamente en el Medio Oeste de ese país. Estados como Iowa, Illinois, Nebraska y Minnesota, conocidos como el cinturón maicero de EE.UU., son también el centro de la producción mundial de ese grano. Es precisamente allí donde se ha hecho sentir con fuerza la mayor sequía que afecta al País del Norte en un cuarto de siglo. Lo que está afectando directamente la producción. Se habla de una caída de 22 millones de toneladas respecto de lo proyectado inicialmente. Para tener una referencia del impacto global, todo Chile consume 3 millones de toneladas de maíz al año.

Eso sí, el remezón en los precios de los alimentos será mayúsculo. No sólo en las carnes blancas y el pan. Se esperan también alzas en la leche y carne de vacuno.

Eso, sin descontar el impacto en el negocio de los agricultores chilenos. Mientras que los productores de maíz vivirán un inédito escenario de buenos precios, los ganaderos tendrán un escenario revuelto, con alza de ingresos, pero también de costos.

Las causas

“Esta es la peor sequía en una generación”, resume Kurt Shultz, representante para America Latina del US Grains Council, organismo que fomenta las exportaciones de granos de EE.UU.

Shultz enfatiza que si no fuera por los avances en la biotecnología semillera, que ha permitido maíces más productivos y resistentes a la falta de agua, el daño hubiera sido peor.

En todo caso, cree que hay que estar atentos a los próximos informes del Usda, el Ministerio de Agricultura de EE.UU., pues las cifras de la anunciada caída en la producción de maíz podrían variar. Eso sí probablemente para peor.

Lo que ha amplificado el impacto de la sequía es que se dio en los momentos de mayor sensibilidad del ciclo productivo del maíz. De hecho, la falta de agua no dañó tan fuertemente al trigo norteamericano, pues su siembra y cosecha es anterior a la del maíz, con lo que los trigueros alcanzaron a evadir buena parte del golpe.

Sin embargo, los precios del trigo también están al alza. La explicación está en la conexión a nivel de demanda que hay entre los cereales. Las empresas de producción porcina, avícola, lechera y de carne vacuna pueden sustituir, por lo menos en parte, trigo por maíz en la alimentación de los animales, lo que eleva la demanda por el primero. De refilón, también impacta a la soya, una oleaginosa que forma parte de la dieta animal.

En todo caso Eduardo Meersohn, gerente general de Cotrisa, recalca que la violenta reacción del mercado se debe a una baja respecto de las expectativas de producción. Todavía se espera que la producción de maíz de EE.UU. llegué a 905 millones de toneladas en 2012, frente a los 874 millones de toneladas del año anterior.

“Lo que pasa es que la demanda está creciendo muy fuerte. Hay muchas más personas, especialmente en Asia, que tienen ingresos suficientes para comprar carnes, las que se generan gracias a los granos. A eso hay que sumar la presión de las plantas de etanol en Estados Unidos, que usan el maíz como materia prima”, explica Meersohn.

Efecto en productores

Como Estados Unidos es, por lejos el principal exportador de maíz del mundo, su caída productiva se transmite al resto de los países. Para esta temporada se esperaba un volumen de envíos de 50 millones de toneladas. Sin embargo, los últimos cálculos de los productores norteamericanos hablan de una caída de 40% en el volumen que saldrá fuera de las fronteras.

Cuando en Chile buena parte del trigo ya está sembrado y sólo falta un mes para comenzar con la del maíz, la pregunta del millón es si el aumento de precios es sólo una burbuja que durará un par de meses o se prolongará hasta la cosecha.

“Claramente, no hay posibilidades antes de un año más para que esta tendencia de precios se modifique. Recién luego de las siembras de 2013 del Hemisferio Norte, el mercado va a comenzar reaccionar. Creo que va a ser un año para los agricultores”, afirma Juan Sutil, presidente de Empresas Sutil, controladora de Coagra.

Su competidor afincado en San Fernando, ve un ciclo de altos precios incluso más largo. “Recuperar los stocks mundiales de maíz a un nivel razonable no se va a lograr en sólo una temporada. La demanda global es tan fuerte, que va a costar satisfacerla. Creo que vamos a tener dos a tres años de precios relativamente altos. El panorama es muy positivo para los agricultores chilenos”, explica Darío Polloni, gerente general de Copeval.

Sin embargo, la producción chilena de maíz para alimentación humana y animal tiene poco espacio para crecer en la próxima temporada. El país tiene poca superficie agrícola disponible, pues se compite con las extendidas industrias frutícolas y viñateras. Además, el crecimiento sólo se podría dar en lugares de productividad marginal, como la costa de la VI Región, donde la sequía también se hace sentir.

El freno más importante, eso sí, es la competencia con el maíz semillero. La sequía norteamericana ha afectado también las reservas de semillas para la temporada 2013. El único lugar donde pueden obtener una solución rápida es en el Hemisferio Sur, específicamente Argentina y Chile. Eso sí, las firmas semilleras norteamericanas sienten más seguridad de hacer negocios a este lado de la cordillera.

“Las empresas semilleras están buscando en forma muy agresiva tierras para sembrar. Pagan lo mismo que el maíz de grano, pero con la ventaja que ellos son los que ponen desde las semillas a los agroquímicos. Es mucho menos demandante en capital para los agricultores. Además es menos riesgosa, pues su ciclo de producción es casi un mes más corto y estás menos expuesto a la falta de agua”, afirma José Fabres, maicero de Chimbarongo, VI Región.

Fabres recalca que los agricultores deben tener una mirada fría frente al buen momento de precios. Los ciclos positivos deben usarse para capitalizar su actividad productiva y evitar el endeudamiento bancario. En su caso, junto con su padre, piensan llegar a 800 hectáreas sembradas en la temporada 2012-2013, 100 hectáreas más que el año anterior.

Aunque prever precios para el momento de la cosecha chilena es un ejercicio especulativo, sí hay pistas claras si se toma como referencia los precios futuros de la Bolsa de Chicago.

Para Chile, los actores de la cadena de los granos ven como un escenario probable que el maíz ronde los $160 el kilo. Un salto interesante, si se considera que en la última cosecha se pagó entre 125 a 130 pesos por kilo.

Considerando un rendimiento de 133 quintales de maíz por hectárea, implica cerca de 400 mil pesos de rentabilidad por hectárea.

El cálculo para el trigo, eso sí, es más complejo. La llegada de harina argentina, que viene con un precio distorsionadamente bajo, agrega incertidumbre. Aún así, el precio del quintal puesto en Santiago debería superar los 19 mil pesos para 2012-2013, casi tres mil pesos más que lo pagado en la última temporada.

Golpe a consumidores

El agro representa sólo la mitad del remezón. Socialmente, el impacto en los consumidores será importante.

Indirectamente los granos son parte importante de la dieta de los chilenos. Eso sí tiene efectos diferentes, dependiendo de la materia prima de origen de que se trate, de la estructura de costos de las empresas procesadoras y de cuál es el producto final.

En el caso del pan, hay que partir teniendo en cuenta que el aumento del precio internacional del trigo ronda el 38%. En la producción de harina, el 80% del costo está representado por el valor de ese cereal. A su vez, en la producción de pan, la harina es un 30% del costo total.

Siguiendo esa lógica, si se mantiente el escenario actual de precios, el valor del pan en Chile debería aumentar cerca de 8% en los próximos meses.

“En todo caso, no se puede generalizar, pues cada molino harinero enfrenta condiciones distintas, ya sea por sus costos, como por el tipo de producto que vende”, afirma Sergio Ossa, gerente de la Asociación de Molinos del Centro.

En la leche se prevén alzas por el impacto de los granos. En Estados Unidos, casi toda la producción láctea tiene su origen en vacas alimentadas con forraje en feedlots.

“Si no suben los precios de la leche, sencillamente van a quebrar”, admite Carlos Arancibia, gerente de Fedeleche.

En tanto, el principal exportador lácteo, Nueva Zelandia, a pesar de estar enfocado principalmente en la producción en praderas, en la última década aumentó su dependencia del maíz forrajero, por lo que aumentará sus costos.

Sin embargo, en la cadena de la leche, prefieren no jugársela por un nivel de precios.

Donde sí hay claridad, es en las carnes blancas.

De todos los sectores alimentarios, es el que debería tener el alza más violenta de precios. Hay que tener cuenta que la alimentación representa 80 por ciento del costo total de producción de aves y cerdos.

Fuentes del sector estiman que los consumidores chilenos deberían pagar entre 20 a 25 por ciento más por el kilo de pollos y cerdos, una vez que se internalice el alza internacional.

Buenas perspectivas para el agro, un dolor de cabeza para los consumidores.

 Argentina cambia trigo por maíz

El panorama de precios impulsará, según los analistas, un cambio en las siembras argentinas para el año agrícola 2012-2013. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima que Argentina sembraría 3,6 millones de hectáreas de trigo esta temporada, 22 por ciento menos que la recién pasada.

En tanto, el Usda estima en el maíz los trasandinos tendrán una producción récord de 25 millones de toneladas, 4 millones más que la temporada 2011-2012. A pesar de los controles fiscales, los maiceros argentinos se beneficiarán del respaldo del gobierno de Cristina Fernández al uso de semillas transgénicas, más productivas que las tradicionales, ampliamente utilizadas en Chile.

Productores de cerdos en alerta

El sector más aproblemado por el aumento de los cereales es el de las carnes blancas. A ello tienen que agregar otro punto problemático, la posibilidad que la Comisión Antidistorsiones dictamine una extensión de la sobretasa que se aplica al maíz partido. Inicialmente, esa medida fue solicitada por los maiceros nacionales como forma de evitar el aumento de importaciones provenientes de Argentina, donde el precio interno es menor que el internacional debido a la intervención del estado trasandino.

“Estados Unidos y Argentina concentran alrededor del 80% de las exportaciones mundiales de maíz, insumo que representa el 60% de la dieta del cerdo. De perpetuarse una sobretasa arancelaria al maíz partido sólo se agudizaría aún más la situación de los pequeños y medianos productores porcinos, que ven reducidos sus márgenes tornándose cada vez menos competitivos”, reclama Rodrigo Castañón, gerente general de la Asociación de Productores de Cerdos, Asprocer.

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Fuente: Revista de Campo

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