Según una reciente investigación experimental realizada en Estados Unidos, las sandías desechadas podrían ser una fuente de obtención de combustible para autos.
La idea parte de la enorme cantidad de frutas que no se comercializan debido a su forma o color. El equipo extrajo compuestos antioxidantes del jugo de un lote de sandías no destinadas a consumo, y se dieron cuenta de que los fluidos azucarados restantes podían producir etanol, un biocarburante. Los científicos prepararon varios lotes del combustible en el laboratorio y lograron unos 87 litros de etanol a partir del valor de un acre de fruta sin utilizar.
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