16 de agosto de 2012 14:23 PM
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Gobierno presiona a los sojeros por u$s 2.100 millones

El Gobierno quiere apurar la liquidación de lo que resta de la cosecha de soja y que les representaría a las arcas públicas un ingreso de no menos de u$s 2.100 millones. Para esto, funcionarios comenzaron ayer a llamar a las principales exportadoras para acelerar las ventas. Según los cálculos oficiales, serían aproximadamente 10 millones […]

El Gobierno quiere apurar la liquidación de lo que resta de la cosecha de soja y que les representaría a las arcas públicas un ingreso de no menos de u$s 2.100 millones. Para esto, funcionarios comenzaron ayer a llamar a las principales exportadoras para acelerar las ventas. Según los cálculos oficiales, serían aproximadamente 10 millones de toneladas lo que restaría liquidar, de un total de 39 millones. Esto es, aproximadamente el 27,5 por ciento de toda la cosecha de 2011.

Así, el Gobierno quiere enfrentar la mayor demanda de divisas dentro del mercado cambiario, que llevó en las últimas jornadas al Banco Central a tener que vender reservas para sostener el tipo de cambio, el martes último, en una jornada en la que el Central tuvo que colocar u$s 30 millones con un tipo de cambio de 4,625 (ayer cerró a 4,63) y el «blue» con tendencia también positiva, llegando a 6,3 pesos.

Otro dato trajo cierta preocupación al Gobierno. El pago del Boden 2012 del viernes 3 de agosto pasado, que totalizó una salida aproximada de u$s 2.200 millones de las reservas del Central, había esperanzado al Gobierno con un retorno de esas divisas al mercado. Sin embargo, la suba de depósitos en moneda extranjera creció sólo u$s 300 millones. Así, unos u$s 1.900 millones directamente salieron del mercado argentino. Hay que tener en cuenta que más del 70 por ciento de los bonos estaban en manos de inversores extranjeros (o argentinos con cuentas fuera del país).

El Gobierno para ello necesita ahora que aumente la oferta de dólares, en tiempos donde además debe terminar de cerrar el pago anual en divisas por la compra de combustibles, un número que aún no está terminado de calcular y que puede llegar a los u$s 7.000 millones.

Como en enero, nuevamente son los exportadores sojeros los apuntados por el Ejecutivo para que aporten las divisas. Y nuevamente el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, son los encargados de llamar. Es verdad que en los cálculos sobre lo que resta liquidar coinciden el Gobierno y los exportadores (especialmente Cargill, Dreyfus, Bunge y AGN).

Los funcionarios y los privados hablan de unos 10 millones de toneladas, lo que representaría un ingreso vía retenciones (del 35 por ciento) de u$s 2.100 millones a un precio de la soja de U$S 610 la tonelada. Ambos también consideran que es un buen precio, muy superior a los cálculos con que comenzó el año. Los exportadores dicen además que están en condiciones de pagarle a la AFIP todo lo que corresponde a las 72 horas de haber cerrado los contratos de ventas, ya que es un rubro que tiene financiamiento externo al contar con grandes actores mundiales.

Sin embargo, hay una barrera. Los productores están reacios a vender y, en la mayoría de los casos, eligen estoquear en silobolsas los 10 millones de toneladas que aún restan liquidar.

Especulación

Según la visión de los exportadores, los tenedores de la oleaginosa están en plena etapa de especulación a la espera de un precio aún mayor. Aseguran que las ventas al comienzo de la cosecha fueron «lo suficientemente buenas como para mantener las actuales existencias a la espera de una mejora aún mayor», y que «el momento de la inversión para el próximo ejercicio aún puede esperar». Además, afirman que la proyección hacia 2013 es positiva por una segura mejora en la economía mundial en general y en China en particular, con lo que habría espaldas hasta llegar al momento de vender la soja.

Con este panorama, habrá que esperar en los próximos días algún tipo de embestida oficial no ya hacia los exportadores (a los que el Gobierno considera al menos este año como aliados), sino nuevamente contra los productores y su «especulación» por no vender la soja acumulada. El grado de la embestida será decisión personal de Cristina de Kirchner. En su escritorio hay ya varias propuestas.

Fuente: Ambito Financiero

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