16 de agosto de 2012 10:14 AM
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La intervención del mercado de biodiesel representa un aumento indirecto de las retenciones a la soja

Qué impacto tiene la medida en el mercado local de poroto de soja.

La intervención del mercado de biodiesel representa un aumento indirecto de las retenciones vigentes sobre el poroto de soja. Pero esa medida no debería afectar la capacidad de pago de la industria aceitera local. Parece contradictorio. Pero es así.

Veamos. Todos los días el Ministerio de Agricultura publica el precio FAS Teórico oficial de la soja en base a un cálculo que, a esta altura, es propio del paleolítico, porque considera sólo la exportación de harina y aceite de soja.

La realidad es que en los últimos dos años el cálculo de la capacidad teórica de pago de la industria procesadora de soja debe considerar también el biodiesel tanto exportado como comercializado en el mercado interno en el marco del corte obligatorio del 7% con gasoil.

No se trata de una tarea sencilla porque cada una de las industrias aceiteras tiene diferentes posicionamientos en cada producto: algunas transforman más aceite de soja en biodiesel que otras; algunas exportan más biodiesel que otras; algunas tienen un mayor cupo interno de biodiesel; otras ni siquiera tienen cupo; etcétera. Es decir: ante situaciones variables no es fácil obtener un valor promedio representativo.

Sin embargo, al combinar distintos modelos de negocios, el biodiesel –hasta la semana pasada– permitía obtener en general una rentabilidad superior a la presente en el modelo tradicional de exportación de aceite + harina de soja. Eso debido al diferencial existente en la retención efectiva de biodiesel versus aceite (14% contra 32%) y a los precios atractivos que la Secretaría de Energía venía fijando para el biodiesel destinado al corte del 7%.

Esa rentabilidad extra no se reflejaba en los precios de la soja ofrecidos al productor porque se consideraba que la misma era una suerte de “premio” que las fábricas aceiteras debían percibir a cambio de crear una industria del biodiesel gigantesca en apenas unos pocos años.

La intervención del mercado de biodiesel lo que hizo fue, precisamente, eliminar ese “premio” (que queda ahora en manos del gobierno K). De esa manera, la capacidad teórica de pago de las industrias aceiteras integradas (harina de soja + aceite de soja + biodiesel) quedó equiparada a la del modelo tradicional (harina + aceite de soja).

En otras palabras: el FAS teórico de las industrias integradas ahora es equivalente al FAS teórico de las fábricas aceiteras tradicionales cuyo modelo –si bien ya no existe en los hechos– sigue siendo la base del cálculo del FAS teórico de soja elaborado por el Ministerio de Agricultura (el cual se encuentra actualmente en unos 395 u$s/tonelada en lo que respecta a soja disponible).

Por supuesto: si la industria aceitera quiere conservar su “premio”, tiene la opción de intentar trasladar el zarpazo oficial hacia el eslabón primario por medio del recorte de los precios ofrecidos a los productores de soja. En tal escenario, seguramente habrá una pulseada entre ambos sectores para ver quién tiene más capacidad de aguante hasta el ingreso de la próxima cosecha de soja.

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Fuente: Ezequiel Tambornini

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