17 de agosto de 2012 11:12 AM
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Del grano a la góndola, todo en 800 kilómetros

Los capones que la Asociación de Cooperativas Argentinas produce en San Luis se comercializan en cortes envasados al vacío.

Justiniano Posse. Desde que salen de la granja Yanquetruz, en la localidad puntana de Juan Llerena, hacen escala en Justiniano Posse donde se los faena, y luego se distribuyen desde Munro (Buenos Aires) en fiambres, cortes frescos y embutidos, los capones de alta sanidad de la Asociación de Cooperativas Argentina (ACA) recorren una distancia de hasta 800 kilómetros. Es un claro ejemplo del modelo de integración vertical que se está desarrollando en la zona central del país, donde los granos se convierten en forma eficiente en carne.

 

Kilómetro cero. Los cerdos de Alimentos Magros –la sociedad bajo la cual ACA ha desarrollado su modelo de integración de carne porcina– comienzan a gestarse en la provincia de San Luis. Allí, en la localidad de Juan Llerena, una granja con exigentes parámetros de biodiversidad es la encargada de producir los capones de alta sanidad que se faenan con exclusividad en la provincia de Córdoba. “Está construida en un campo de 2.300 hectáreas que, por el ambiente en el que está, permite asegurarnos que los cerdos tengan el mayor estatus sanitario del país. Se trata de una granja libre de micoplasma”, comentó a La Voz del Campo Aníbal Salva, gerente general de Alimentos Magros.

La micoplasma es una enfermedad respiratoria que si bien no se transmite al ser humano (no es una zoonosis) ni mata al animal, produce mermas importantes en la producción. Al igual que buena parte del mundo, la Argentina es un país endémico en la enfermedad.

Un acuerdo con un proveedor brasileño de genética le permitió a Yanquetruz, nombre con el que ACA bautizó a la granja modelo, permitió el arribo en noviembre de 2011 de 1.300 madres y una docena de padrillos libres de micoplasma. “Luego de más de un año en la granja, las cerdas aún siguen libres de la enfermedad. Esto es posible porque las condiciones de bioseguridad de la granja se cumplen en forma estricta”, destacó Salva.

La dieta alimentaria sobre la base de granos, compuesta por un 75 por ciento de maíz, 25 por ciento de soja, es provista por productores asociados a ACA, próximos a Yanquetruz. Los núcleos proteicos que demanda también el engorde son provistos por la división Nutrición Animal de la cooperativa, al igual que los productos veterinarios, que son abastecidos por la unidad de Sanidad Animal.

Según el directivo, los nutricionistas de la granja aún están ajustando la composición de las raciones para lograr un mejor rendimiento productivo. Como parte de la estrategia de integración de ACA, en el campo puntano también se producen semillas y germoplasma de maíz, sorgo, girasol y soja.

Con un peso de 120 kilos vivo, y luego de permanecer entre 160 y 170 días (con una ganancia de peso del orden de los 700 gramos diarios), el capón es trasladado hasta el frigorífico en Justiniano Posse, planta que fue visitada esta semana por La Voz del Campo.

Kilómetro 380. Sobre la ruta nacional 6, camino a Wenceslao Escalante, la unidad de negocios del sector porcino de ACA tiene un eslabón estratégico: su propia planta de faena. El frigorífico fue fundado hace más de 25 años por dos cooperativas de Justiniano Posse, con el objetivo de dar servicios de faena a los productores de cerdo y de vacunos de la zona. Los avatares que sufrió la producción porcina durante la convertibilidad y el avance de la agricultura en la zona hicieron que el establecimiento afrontara etapas de dificultades. A tal punto que, a comienzos de la década de 2000, ACA decide hacerse cargo del frigorífico, a partir de la constitución de la sociedad Alimentos Magros, que también integran en una mínima proporción la cooperativa La Unión (una de las fundadoras de la planta) y la sucesión de Fernando Villavicencio, un visionario de la producción de cerdos en la región y creador de la marca Magret, con la cual hoy se comercializan los cortes frescos, fiambres y embutidos.

El frigorífico faena mensualmente 6.500 animales, en su mayor parte provenientes de Yanquetruz, y el resto de productores asociados a la cooperativa, que ofrecen cerdos dentro de los parámetros de calidad exigidos. “No hacemos servicios a terceros. El animal tiene que asegurar por lo menos 48 por ciento de tejido magro y hoy estamos con un porcentaje mayor”, sostuvo Salva.

De la media res se destinan los cuartos traseros a la elaboración de jamones, que se comercializan con la marca Magret, o con la segunda marca Trozet, y el resto se envasa al vacío para consumo en fresco.

Kilómetro 800. Con un canal de comercialización propio, la unidad porcina tiene su centro de distribución en Munro, en el gran Buenos Aires. Desde allí abastece el mercado bonaerense, por ahora el de mayor dimensión. “Nuestra marca Magret no es la que más vende, pero sí está reconocida por su alta calidad en sus cortes magros, que se garantiza a partir de la genética, el alimento, el manejo de la producción y un alto estándar de sanidad en la granja, en el frigorífico y hasta su llegada a la góndola”, enumeró el gerente de la empresa.

Mientras mantiene abierto un canal de exportación al Caribe, Europa del este y oeste de África, con productos como las menudencias (y tiene en carpeta la posibilidad de incrementarlo al sudeste asiático), el modelo de integración proyecta seguir fortaleciendo sus eslabones. La granja Yanquetruz tiene previstas dos etapas más de ampliación para llevar, en un estadio intermedio, la población de madres a 2.600 animales y por último a 5.200 reproductoras. Cuando trabaje a full, su población será de 74 mil animales y la producción de capones llegará a 10 mil por mes, que tendrán como destino la planta de Justiniano Posse.

Granja multiplicadora
Reproductores. La existencia de un predio cuarentenario en la granja Yanquetruz permite el ingreso de reproductores libres de micoplasma. De este modo, se abre la puerta para que el establecimiento se convierta a futuro en un proveedor de reproductores. “Estamos armando un plantel de reproductores que puedan ser vendidos a otras granjas libres de micoplasma”, sostuvo Aníbal Salva, gerente general de la unidad porcina de ACA.

Fuente: La Voz

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