17 de agosto de 2012 15:47 PM
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El campo habla . . . .

… que, además de «pasada por agua», la semana fue más que agitada, y así se sintió tanto en Rosario, donde fue el acto central de conmemoración del centenario de la Federación Agraria Argentina, como en la reunión del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp) en el Alvear; en la nueva edición de los […]

… que, además de «pasada por agua», la semana fue más que agitada, y así se sintió tanto en Rosario, donde fue el acto central de conmemoración del centenario de la Federación Agraria Argentina, como en la reunión del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp) en el Alvear; en la nueva edición de los encuentros «Del Campo a la Mesa» que organiza Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) para difundir los precios de los alimentos que reciben los productores y los que pagan los consumidores o en La Noche de la Naturaleza que, anualmente, organiza la Fundación Vida Silvestre Argentina, esta vez, en el Intercontinental o hasta en la cena en la Casa de Galicia que tuvo como disertante al titular de los trabajadores rurales, Gerónimo «Momo» Venegas, como orador, entre otros varios encuentros. Por supuesto que las lluvias que comenzaron a caer en la Pampa Húmeda se ubicaron entre los hechos salientes ya que permitirán, cuando oree un poco y puedan entrar las máquinas, comenzar la siembra de los granos gruesos que comenzaba a demorarse. Sin embargo, algunos excesos en el sur bonaerense, los pronósticos mucho más amplios y hasta con granizo de este fin de semana, dispararon ya algunos alertas. Simultáneamente, la medida de aumentar fuertemente las retenciones a los biocombustibles, que saltaron el equivalente de 20 puntos a 32, comenzó a causar conmoción, aunque no todo el mundo entendió muy bien, hasta ahora, el grave impacto que tendrá.

… que, mientras algunos discutían fuertemente sobre la crítica situación lechera (se estima que un tambo mediano está perdiendo entre $ 70.000 y $ 80.000 por mes) y el supuesto «acuerdo» lechero por parte de sólo algunas entidades de productores (no, justamente las más representativas), en el Patio de la Madera, en Rosario, donde la gente de Eduardo Buzzi conmemoró el famoso Grito de Alcorta de 1912 (que dio lugar a la Federación Agraria), se hacían cálculos apuradísimos sobre el impacto de la suba de retenciones. Los números preliminares estarían indicando una caída de alrededor de 2,5 por ciento-3 por ciento en el precio de la soja a los productores, es decir, unos u$s 8-9 por tonelada, alrededor de u$s 30 por hectárea de quita. De ahí que se espere que en los próximos días comiencen a levantarse algunas voces, además de las de empresarios y cooperativas que se decidieron a hacer inversiones para producir el biocombustibles y que ahora con esta medida, dicen, pasan a tener rentabilidad negativa por lo que se estima que varios van a discontinuar la producción. Como compensación (parcial, por cierto), finalmente el Gobierno autorizó la admisión temporaria de porotos de soja para la industria aceitera que, sequía mediante, vio sensiblemente ampliada su capacidad ociosa este año. El problema es que también los países vecinos pasaron por la misma situación y, por ende, sus cosechas también fueron magras. Más allá de eso, las especulaciones sobre el porqué de la medida eran múltiples: desde desincentivar la exportación de los biocombustibles por la creciente necesidad interna hasta desactivar directamente su producción ya que las cuentas fiscales requieren, más vale, los ingresos por aceites.

… que, mientras algunos destacan la debilidad por la maquinaria agrícola que últimamente muestra Cristina de Kirchner (ahora con la ampliación de una fábrica de tractores vía videoconferencia, tras los fallidos de las cosechadoras entrerrianas) otros, más vale, hablan sobre la sorpresiva venta de parte del paquete accionario del predio de la Rural en Palermo, más específicamente, el 50 por ciento que pertenecía a Francisco de Narváez. De ahí, que el todavía titular de la SRA, Hugo Luis Biolcati, estuviera entre los más «acosados» en Rosario.

Por otra parte, las huestes del santafesino Rubén Ferrero esta vez dieron las diferencias de precio de producción y al consumo de tomate (como fruto y en lata), miel y maíz para polenta. Y se comprobó que la brecha entre los precios al productor y a los consumidores ronda en promedio, 1.600 por ciento mientras que la materia prima apenas tiene una incidencia media del 15 por ciento. De ahí que la gente de CRA asegure enfáticamente que «la dinámica de los precios no se justifica por lo que reciben los productores». Muy claro esta vez pues en el caso de miel, mientras el apicultor cobra $ 8,30 por kilo, en mostrador se cobra al menos $ 32,50. En tomate las cifras van de $ 2,80 el kilo al quintero versus $ 12 en el supermercado, en tanto que por la polenta el productor recibe $ 0,75 por el maíz mientras que el consumidor paga $ 14,5 el kilo.

Fuente: Ambito Financiero

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