20 de agosto de 2012 13:22 PM
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La fuga de capitales no se detiene, aunque se espera un ingreso de u$s10.000 M por soja

Los analistas estiman que la recuperación de la economía de Brasil contribuirá a las cuentas locales. Además, no se prevé que exitan cambios en el gasto social en 2013 por ser un año electoral.

El segundo trimestre del año cerró con una fuga de capitales de u$s2.000 millones por la compra de billetes de parte del público y empresas.

Para el año próximo, al menos habrá cierto contrapeso. Se espera un incremento en la oferta de dólares de hasta u$s10.000 millones, como consecuencia principalmente de la cosecha de granos gracias a la lluvia, y de precios elevados, según informa Ambito Financiero en su edición de hoy.

Aun así, la mayor disponibilidad de divisas se enfrentará en 2013 con una demanda también superior por el incremento de las importaciones derivado de una mejora en la economía.

Los últimos informes de las consultoras muestran las mismas proyecciones en cuanto a la oferta de dólares para el año próximo, no sólo por la cosecha sino también por el impacto de la normalización del sector automotor con Brasil, que provocarían un crecimiento cercano al 5% del PBI.

Esta situación también generará una devaluación más rápida, que según el Estudio Bein & Asociados sería de un 18%. Así, 2013 terminaría con un dólar oficial de entre $5,8 y $6. Al igual que este año, el próximo dependerá de la presión que genere la puja distributiva en el marco de las paritarias.

Para los economistas de Elypsis, la consultora dirigida por Eduardo Levy Yeyati, el resultado cambiario del segundo trimestre mostró la efectividad de los controles y permitió al Banco Central realizar compras por u$s3.800 millones. Aun así, la fuga de divisas (u$s 1.966 millones) fue en el segundo trimestre del año u$s 360 millones superior a los tres meses anteriores.

El impacto de estos resultados en el mercado cambiario local llevó al alza al “contado con liquidación” igual que al dólar “blue”, que alcanzó los $6,35 (incluso tras el pago del Boden 2012).

La estimación de una mayor oferta de dólares para el año próximo está también basada en los bajos vencimientos de la deuda en esa moneda (de unos u$s4.600 millones). Pero 2013 es a la vez un año electoral, por lo que no se esperan cambios significativos en el gasto público y por lo tanto podría necesitarse mayor financiamiento al Tesoro.

Los siguientes son algunos de los principales datos que aportó el último informe del Estudio Bein & Asociados:

El aumento en la cantidad de pesos de la economía, resultante de la compra del excedente externo regulado, pero cada vez más del financiamiento a un fisco nacional que perdió el superávit y no abrió el crédito, genera una situación en la cual el BCRA empieza a contar con iguales reservas, pero más pesos en la economía.

Además hay una tendencia que se va a acentuar a lo largo del año, ya que en diciembre confluyen las mayores necesidades de pesos con los mayores pagos de deuda en dólares.

Cuán sostenible es esta estrategia dependerá de la capacidad de la Argentina no sólo para generar pesos, sino también para generar divisas en un contexto en el que sin acceso al mercado cambiario para atesorar dólares y girar dividendos, los incentivos a ingresar divisas adicionales al país a través del Mercado Único y Libre de Cambios son muy bajos, agrega el medio.

Si la mejora en los factores externos se sostiene y el clima permite el salto en la cosecha a los niveles proyectados inicialmente para 2012 (113 millones de toneladas contra las 90 millones efectivos), es esperable un 2013 mucho mejor.

Una normalización del sector automotor y el salto en la cosecha podrían aportar 1,5 o 2 puntos al PBI el próximo año, pero además la recuperación del saldo exportable agrícola permitiría a la economía generar los dólares suficientes para financiar una recuperación de la industria.

En el caso del ancla cambiaria, por un lado el BCRA empezó ya a moverse fijando una pauta de devaluación algo más alta, en sus intervenciones. La proyección de tipo de cambio oficial a fin de año sigue ubicándose cercano a $5 ($ 4,96), consistente con un aumento del 16% en el precio del dólar.

El traslado de la brecha cambiaria a precios va a depender directamente del grado de apertura de la economía, y de en qué medida las empresas puedan seguir reponiendo sus stocks al dólar oficial.

Si se pretende mantener la eficacia del ancla cambiaria para contener la inflación cuando la brecha se ubica en torno al 35% y la tasa de interés en estos niveles, va a ser necesario financiar el aumento en las importaciones derivado de un escenario con más crecimiento y donde no va a ser posible seguir abusando del uso de stocks.

La capacidad de la política para ser contracíclica cuando se modera el gasto privado aumentando el gasto público y al mismo tiempo mantener tasas de interés negativas es acotada. Incluso para la Nación -que, a diferencia de las provincias ahorcadas fiscalmente, puede emitir pesos- y está sujeta a la capacidad de la economía de generar dólares, concluye Ambito Financiero.

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