20 de agosto de 2012 00:25 AM
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La ganadería extensiva es una inversión de futuro en la prevención incendios

El abandono de los montes es un factor que agrava la importancia de los fuegos.

Alberto Bernués, del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón, ha afirmado que debido a la reducción de la cabaña ganadera extensiva la biomasa se acumula, sobre todo la materia seca, por lo que la combustibilidad es mayor y se hace más difícil la prevención.

La proliferación de incendios este verano, su virulencia y la extensión de masa forestal devastada por el fuego han puesto sobre la mesa la importancia de la ganadería extensiva como una de las herramientas fundamentales en la prevención de los fuegos por su interacción con el entorno.

Desde el sector primario aseguran tajantes que allí donde hay una oveja, una cabra o una vaca pastando el monte está limpio y no hay incendios y, si los hubiera, se acaban cortando en el lugar donde trabaja el agricultor o el ganadero (espacios más abiertos) y los efectos del fuego serían menos devastadores.

Sin embargo, en los últimos años ha habido una gran reducción de la ganadería extensiva y la ausencia de pastoreo significa una rápida e intensa densificación de la vegetación arbustiva, además de una acumulación de biomasa herbácea seca, que aumenta el riesgo de incendios forestales, según reflejan varios estudios.

Entre ellos cabe mencionar los del grupo de investigación especializado en sistemas agro-silvo-pastorales sostenibles del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón y de la Universidad de Zaragoza (España) que, desde 2003, analiza, entre otros, la relación de la ganadería extensiva y la evolución vegetal.

Uno de sus investigadores, Alberto Bernués ha afirmado que, debido a la reducción de la cabaña ganadera extensiva, la biomasa se acumula, sobre todo la materia seca, por lo que la combustibilidad es mayor y se hace más difícil la prevención.

Bernués defiende esta producción por sus ventajas medioambientales y por la prestación de unos servicios cada vez más valorados en la sociedad, como el cuidado del entorno a través de la prevención de los incendios forestales.

“Quizás la ganadería extensiva no es tan eficiente y rentable, pero es más autosuficiente”, ya que el pasto es casi gratuito y suele estar ligado a productos de “muy alta calidad” como el queso o la carne.

Todo ello debe tenerse en cuenta para poner en valor este método de producción, lo que, además, puede suponer el “renacer” de la producción en extensivo, según Bernués.

Desde hace años este grupo de investigación ha hecho hincapié en la necesidad de que las políticas agroambientales se destinen a las explotaciones que hacen un uso sostenible del suelo y de los recursos pastorales.

Esta opinión es compartida por las organizaciones profesionales agrarias, que reclaman tanto al Gobierno como a la Comisión Europea un mayor apoyo a la ganadería extensiva (principalmente de ovino, caprino y vaca nodriza) y que valore su trabajo en la protección del medio ambiente y su papel a la hora de mantener vivo el medio rural.

“La labor de la ganadería extensiva y, en concreto, de la de ovino es fundamental en la prevención de incendios”, ha señalado el técnico de ganadería de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja), Adolfo Alcalde. Las ovejas “son como una segadora: se comen todo el pasto seco y limpian así el monte”, ha indicado.

Sin embargo, “ahora muchos montes están llenos de maleza”, que la cabaña se encargaba de “limpiar” de forma natural y que ahora se acumula en el suelo, con el consiguiente riesgo de incendios, ha insistido desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Andoni García.

García ha reclamado una gestión de los montes más integral, “una política forestal en la que se tenga en cuenta a la ganadería extensiva, además de las necesidades madereras de la zona”, como otra forma más de diversificación económica del medio rural.

Todos insisten en que “el dinero mejor destinado va a la prevención”, ha destacado el responsable de Ganadería de Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Román Santalla. En este sentido, Santalla ha planteado que las ayudas al desarrollo rural vayan destinadas prioritariamente a este tipo de ganadería, a esta profesión -“el pastoreo es una actividad muy dura”- y que “no se complique” la redistribución de las mismas.

Un mejor manejo y un uso racional de lo que se produce en los montes es el mejor modelo de prevención de incendios, pero para ello, según los investigadores y los productores, hay que evitar el abandono de las explotaciones agroganaderas dedicadas al pastoreo.

No existen datos desagregados en el Ministerio de Agricultura sobre ganadería extensiva e intensiva, si bien la mayor parte de ovino, caprino y vaca nodriza se crían en explotaciones extensivas. Los últimos datos reflejan un gran descenso en el censo de ovino de algo más de un 29 % en la última década, hasta unos 17,2 millones de ovejas en 2011, y también del de caprino, de casi un 13 % entre 2001 y 2011, hasta unos 2,7 millones de animales. En lo que se refiere a la cabaña de vaca nodriza, entre los años 2005 y 2011 ha caído algo más de un 6 %, hasta poco más de dos millones de animales.

Fuente: PV

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